Signos de alerta de la desnutrición en ancianos

Signos de alerta de la desnutrición en ancianos

Promover una dieta rica en nutrientes, informar y concienciar a la población de los riesgos que entrañan unos hábitos de alimentación deficiente. Esos son los principales propósitos del Día Nacional de la Nutrición que se celebra cada año el 28 de mayo y que nos sirve como pretexto para abordar con detalle el tema de la desnutrición en los ancianos.

¿Qué es la desnutrición en el adulto mayor?

Por desnutrición entendemos una pérdida de reservas en el organismo que conduce al progresivo deterioro físico y mental de las personas. Pensemos en el cuerpo humano como en una máquina que necesita carburante para producir energía. Ese carburante son los nutrientes que obtenemos a través de los alimentos y esa energía es la que pone en marcha las funciones de nuestro organismo. Cuando hay una deficiencia nutricional la máquina, sencillamente, deja de trabajar del modo correcto.

Se estima que al menos uno de cada tres ancianos en España sufre problemas de desnutrición. Los riesgos de esta enfermedad se agravan si tenemos en cuenta la presencia de otras condiciones médicas como la diabetes y los problemas cardiovasculares a partir de edades avanzadas. Se trata por lo tanto de una cuestión relevante que no afecta únicamente a las sociedades subdesarrolladas y que de no tratarse a tiempo puede desencadenar una merma importante en la calidad de vida del paciente e incluso en su fallecimiento.

Causas de la desnutrición en la tercera edad

No se trata sólo de una cuestión de cantidad sino de calidad. Las necesidades nutricionales de cada persona varían en función de su estado de salud, su actividad y su condición médica. Es por eso que abordar las causas de la desnutrición en adultos mayores implica tener una visión amplia del problema:

  • Tratamientos farmacológicos: algunos de los medicamentos que toman los ancianos como parte del tratamiento de otras patologías pueden conducir a la falta de apetito o al rechazo de determinados olores y sabores.

  • Estado de salud: hay que pensar tanto en enfermedades de carácter funcional como la disfagia (dificultades para la deglución) y los problemas de masticación, como en enfermedades neurodegenerativas como la demencia o las ataxias (disfunciones del movimiento).

  • Dieta inadecuada: las dietas poco variadas y mal equilibradas contribuyen a la desnutrición. En ocasiones pueden ser la consecuencia de hábitos poco saludables, del acceso limitado a los alimentos necesarios (problemas de movilidad, bajos ingresos, falta de información…) o de restricciones impuestas por una condición médica. Es por ello que habría que valorar cada caso de manera independiente.

  • Cambios asociados a la edad: el propio envejecimiento provoca cambios en el apetito, en el gusto por las comidas y en la conservación de unos hábitos alimenticios adecuados.

Consecuencias de la desnutrición y cómo evitarlas

El problema de la desnutrición en adultos mayores es que, aparte de la gravedad de la propia enfermedad, una nutrición inadecuada puede generar muchas otras consecuencias desde el punto de vista de la salud:

  • La falta de energía, la fatiga y el cansancio que favorecen el sedentarismo.
  • La pérdida de masa muscular y la debilidad que aceleran el deterioro de las capacidades motoras.
  • El debilitamiento del sistema inmunológico, abriendo el paso a nuevas enfermedades.
  • La reducción en la calidad de vida del paciente, pudiendo llegar incluso a la necesidad de hospitalización.
  • El aumento del riesgo de caídas y fracturas.
  • La pérdida progresiva de la memoria y el incremento de la probabilidad de sufrir demencia.

Importancia del seguimiento de cuidadores y familiares

Las consecuencias derivadas de la desnutrición se pueden solucionar de manera efectiva abordando el problema desde la aparición de los primeros síntomas. Para ello es imprescindible que los familiares y cuidadores de personas mayores estén atentos a los signos que advierten del desarrollo de esta patología:

  • Pérdida de peso, masa muscular y grasa subcutánea
  • Disminución de las ingestas
  • Aparición de edemas en las extremidades
  • Retención de líquidos o deshidratación
  • Afecciones en la piel

Recomendaciones en ancianos con desnutrición

Una vez identificados los síntomas y sabiendo que el origen del problema está en el déficit nutricional, se podrá poner en marcha un plan de recuperación que deberá ir más allá de cuestiones meramente alimentarias.

  • Variar el menú para hacerlo más apetecible. La curiosidad de nuestros mayores puede devolverles el apetito.

  • Fomentar el ejercicio, preferiblemente al aire libre. Un poco de actividad incrementará las ganas de comer.

  • Realizar pequeñas comidas a lo largo del día, evitando así comidas más copiosas que puedan resultar demasiado pesadas.

  • Apostar por las opciones más saludables integrando en la dieta diaria verduras, legumbres, semillas, frutas, carnes y pescados de temporada en detrimento de los productos procesados, los azúcares y las grasas sólidas.

  • Fomentar el contacto social, las actividades con otras personas, los almuerzos en familia o las tardes de café con las amistades. El contexto también es importante en una buena nutrición.

  • Recurrir a suplementos nutricionales, siempre que sea bajo prescripción médica, para suplir alguna carencia específica.

Muchos de los problemas y enfermedades asociados a la tercera edad empeoran más rápidamente como consecuencia de una mala nutrición. Los familiares y los cuidadores deben estar muy pendientes ante cualquier modificación en los hábitos alimentarios de las personas mayores, los cambios de peso o el agravamiento de determinadas condiciones médicas. Diferenciar los signos propios del envejecimiento natural de los síntomas de la desnutrición es el único modo de poner en marcha un nuevo plan de alimentación que contribuya a la pronta recuperación de la persona que tenemos a cargo.

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Llevo 25 años dedicándome al mundo empresarial en el ámbito sanitario, gestionando equipos y siendo responsable de diferentes áreas en las empresas donde he trabajado. Actualmente en Cuidum, mis objetivos se basan en poner foco sobre las medidas y estrategias que promuevan una vejez digna en la sociedad, atentiendo las necesidades de cada familia y persona mayor dependiente.

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