Disfagia en ancianos: ¿Cómo alimentar a mayores con dificultad para comer?

Disfagia en ancianos: ¿Cómo alimentar a mayores con dificultad para comer?

¿Qué es la disfagia?

Comer es un proceso esencial para la vida y, por tanto, ineludible para todas las personas, independientemente de sus condiciones físicas y de salud. Pero con mayor razón, se hace tan necesaria la información y formación de quienes cuidan a ancianos en situación de dependencia con problemas de disfagia.

La disfagia es un mal desconocido, pero muy sufrido por las personas que presentan esta condición y también para los familiares, cuidadoras o cuidadores encargados de satisfacer las necesidades de pacientes con dificultad para comer.

La disfagia se trata de una dolencia que impide a la persona tragar con normalidad, requiriendo de mayor esfuerzo transportar sus alimentos y bebidas al estómago. El acto de tragar es de complejidad debido a la gran cantidad de músculos que intervienen en ello. Tan solo con un mínimo fallo en todo el proceso de comer, la persona se enfrenta a un riesgo de asfixia, que lo pone en una delicada situación de dolor cada vez que debe alimentarse.

Deglución de los alimentos

El acto de deglutir se puede dividir en dos fases diferenciadas. Por una parte hay un acto voluntario en el que la persona introduce los alimentos en la boca, los mastica adecuadamente y decide tragarlos. Una vez realizados estos pasos comienza la fase involuntaria en la que los nervios y el cerebro toman el control de la situación. Es entonces cuando los músculos adecuados se activan empujando el bolo alimenticio a través de la faringe y el esófago hasta entrar en el estómago y comenzar el proceso de digestión.

Para los casos que se presentan dificultades para tragar, la persona cuenta con la paralización de alguno o varios de los músculos implicados en el proceso como consecuencia de otra enfermedad o condición, como el haber sufrido un ictus o padecer de Parkinson.

Este problema puede acarrear otros mayores con serias consecuencias para la salud de la persona que lo padece. Sin embargo, no menos importante es la disminución evidente de su calidad de vida y la mínima capacidad de disfrute del placer de la alimentación.

Además, el riesgo de desnutrición y deshidratación se suma a la posibilidad de encharcamiento de los pulmones, enfermedades de tipo respiratorio o atragantamiento que pueden conllevar al fallecimiento de la persona.

¿Cómo alimentar a ancianos con disfagia?

El primer consejo esencial para la correcta alimentación de una persona mayor con disfagia es tener la certeza de que se encuentra despierta y en disposición de comer. La persona encargada de la alimentación del anciano tiene que procurar que este se encuentre tranquilo y relajado para minimizar el riesgo de atragantamiento. Las prisas no son buenas en esos momentos así que es conveniente hacer acopio de paciencia y esperar cuanto sea necesario hasta conseguir las condiciones más adecuadas para el mayor.

Es recomendable evitar las distracciones que puedan romper la concentración del anciano y de la persona que lo cuida. Seleccionar un lugar tranquilo que ofrezca comodidad sin elementos como la radio, la televisión o la presencia de terceras personas, es una forma muy adecuada de enfrentarse a la disfagia en ancianos.

La sensación de independencia es importante para favorecer el buen ánimo de las personas mayores, por esta razón se recomienda, siempre y cuando no exista un riesgo para la salud, fomentar una actitud activa en el momento de la alimentación ofreciendo al anciano con disfagia la posibilidad de que coma por sus propios medios. En cualquier caso, siempre deberá estar su familiar, cuidadora o cuidador que supervise de forma adecuada la actividad.

La postura es también un elemento clave en casos de dificultad para comer por disfagia. Este aspecto es de vital importancia tanto para la persona que sufra disfagia como para el encargado de su alimentación ya que una postura errónea que se repite diariamente durante un largo periodo de tiempo puede acarrear serios problemas de salud para ambos.

Por su parte, el anciano debe mantener una postura recta para favorecer la entrada de los alimentos a través de los conductos de forma correcta. De este modo se minimiza el riesgo de sufrir atragantamiento.

En muchos casos, la persona debe ser alimentada en cama debido a sus problemas de movilidad. Por lo que se deberá incorporar al anciano para que su posición sea lo más vertical posible. Una cama reclinable es la solución más cómoda, sin embargo, si esta solución no es posible se puede recurrir a la ayuda de almohadas y cojines para buscar la postura correcta del anciano.

Para completar la mejor postura, en el momento de introducir la comida en la boca, la persona mayor deberá inclinar la cabeza hacia delante y dirigir la barbilla hacia la zona del pecho. Se trata de una postura que consigue proteger las vías respiratorias minimizando sus riesgos.

Con la intención de mantener esta postura en la persona que es alimentada, el cuidador también debe cuidar su posición, situándose siempre algo más bajo y posicionándose todo el tiempo por debajo de la línea de visión del anciano.

Consejos para personas mayores con dificultad para comer

Como se ha mencionado anteriormente, la paciencia es una virtud muy apreciada en el trabajo de dar de comer a una persona con problemas para tragar. No hay que tener prisa ni instigar a la persona mayor para que coma más deprisa. Es necesario darle su tiempo para que trague con calma y hacerle sentir relajado en el momento de comer.

Sin embargo, debe ser controlado para no exceder el tiempo del proceso ya que se trata de una actividad agotadora para una persona con esta condición. En estos casos siempre es recomendable hacer más comidas a lo largo del día pero menos abundantes y menos prolongadas, así como esperar en cada cucharada el tiempo que sea necesario hasta que el alimento haya sido totalmente ingerido antes de introducir la siguiente porción de comida.

En cualquier caso, los mejores momentos para iniciar la alimentación de una persona mayor con disfagia serán siempre cuando esta se encuentre más descansada y se sienta con más fuerzas para enfrentar el proceso de comer.

En cuanto a los utensilios a utilizar para la comida, la cuchara de tamaño pequeño es la mejor aliada. La intención es favorecer el acto de deglutir por lo que las cantidades de comida que se introducen en la boca deben ser pequeñas para que el anciano las digiera con mayor facilidad y reducir el riesgo de atorarse.

Por el contrario, el uso de pajitas de absorción o jeringas, resulta totalmente improcedente por el alto riesgo de que la persona con disfagia se atragante al intentar tragar los alimentos.

Cuidar el tipo de alimentación de ancianos con disfagia

La textura y consistencia de los alimentos seleccionados para alimentar a un anciano con dificultades para deglutir es fundamental para el desarrollo del proceso de alimentación del mismo. Las comidas que sean sólidas, demasiado secas, con textura pegajosa o que desprendan líquidos cuando son masticadas, son altamente peligrosas para estas personas. Por esta razón es imprescindible procesar los alimentos adecuadamente en forma de purés consistentes cuya textura no sea demasiado líquida. A la hora de administrar líquidos como el agua a una persona con disfagia siempre se deberá usar espesantes o gelatina.

Al acabar de comer se recomienda que el anciano continúe con la postura incorporada durante un tiempo de entre 30 minutos y una hora para evitar el reflujo. Si se cepilla los dientes tras cada comida, la persona con disfagia también reduce el riesgo de atragantamiento por restos de comida que pudieran quedar.

¿Tu familiar o persona mayor a cuidar con disfagia se niega a comer?  En Cuidum conocemos de cerca este tipo de casos, por lo que te sugerimos estos consejos que lo harán sentirse más seguro a la hora de comer.

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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