La artrosis es una de las enfermedades articulares más frecuentes en las personas mayores. Con el paso de los años, el desgaste de las articulaciones puede provocar dolor, rigidez y dificultad para realizar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
Aunque muchas personas piensan que la artrosis es simplemente una consecuencia inevitable de la edad, hoy sabemos que existen muchas formas de aliviar sus síntomas y mejorar la calidad de vida: desde ejercicio y alimentación hasta tratamientos médicos especializados.
¿Qué es la artrosis?
La artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones. Se produce cuando el cartílago, el tejido que recubre los extremos de los huesos y permite que se deslicen suavemente, comienza a deteriorarse.
Cuando el cartílago pierde grosor o calidad, la articulación deja de amortiguar correctamente el movimiento. Como consecuencia, aparecen cambios en el hueso y en los tejidos que rodean la articulación.
Entre los cambios más habituales se encuentran:
- Adelgazamiento del cartílago.
- Reducción del espacio entre los huesos.
- Aparición de pequeñas protuberancias óseas llamadas osteofitos.
- Inflamación y aumento de la fricción dentro de la articulación.
“La artrosis no es simplemente un desgaste, sino un proceso complejo en el que la articulación intenta adaptarse al estrés acumulado con el paso del tiempo”
¿Qué articulaciones se ven más afectadas?
Las articulaciones donde la artrosis aparece con más frecuencia son:
- Rodillas
- Caderas
- Manos
- Columna vertebral
En las personas mayores, la artrosis de rodilla y cadera es especialmente común.
Grados de artrosis: ¿cómo evoluciona la enfermedad?
La artrosis suele evolucionar de forma progresiva. Los especialistas clasifican su evolución en distintos grados según el nivel de deterioro de la articulación.
Grado 1: Artrosis leve
El desgaste del cartílago es mínimo y apenas visible en radiografías. La persona suele notar dolor ocasional tras esfuerzos intensos, caminatas largas o determinadas posturas, pero conserva bastante bien la funcionalidad. También puede aparecer una ligera rigidez matutina que dura pocos minutos.
Grado 2: Artrosis moderada
Aquí ya suele apreciarse un estrechamiento del espacio articular y pueden aparecer pequeños osteofitos. El dolor empieza a ser más frecuente, especialmente tras actividad prolongada. También son comunes los crujidos y una rigidez por la mañana que puede durar entre 15 y 30 minutos.
Grado 3: Artrosis severa
En esta fase la pérdida de cartílago es significativa. El dolor aparece con más frecuencia, la rigidez dura más y la limitación funcional ya es evidente. Actividades sencillas como levantarse de una silla, entrar en la ducha o subir escaleras pueden resultar difíciles.
Grado 4: Artrosis muy avanzada
Es la fase más severa. El cartílago está muy deteriorado o prácticamente ha desaparecido, de modo que el roce entre superficies óseas es mucho mayor. Puede haber dolor constante, incluso en reposo, deformidad visible y una limitación funcional importante.
Síntomas de la artrosis en personas mayores
Los síntomas de la artrosis pueden variar según la articulación afectada y el grado de la enfermedad. Sin embargo, entre los síntomas más habituales de la artrosis en personas mayores se encuentran:
- Dolor al caminar o moverse.
- Rigidez al levantarse por la mañana.
- Crujidos o chasquidos en la articulación.
- Inflamación o sensación de calor en la zona.
- Dificultad para subir escaleras.
- Pérdida progresiva de movilidad.
En fases más avanzadas, las personas mayores también pueden experimentar dolor por las noches o dificultad para dormir debido a las molestias articulares.
Mini test: ¿tu familiar podría tener artrosis?
Si convives con un familiar o cuidas a una persona mayor, es posible que hayas notado cambios en su movilidad o en su forma de moverse. Este pequeño test puede ayudarte a identificar algunas señales que suelen aparecer cuando una persona mayor empieza a desarrollar artrosis.
Responde sí o no a las siguientes preguntas pensando en lo que observas en su día a día:
| Pregunta | Sí | No |
|---|---|---|
| ¿Le cuesta caminar más de 20 minutos seguidos sin dolor? | ☐ | ☐ |
| ¿Tiene dificultad para subir escaleras o levantarse de una silla? | ☐ | ☐ |
| ¿Nota rigidez en las articulaciones al levantarse por la mañana? | ☐ | ☐ |
| ¿El dolor articular aparece después de caminar o hacer esfuerzo? | ☐ | ☐ |
| ¿Alguna articulación cruje o se inflama con frecuencia? | ☐ | ☐ |
Cómo interpretar los resultados
- 0-1 respuestas afirmativas: Podrían indicar molestias puntuales o una artrosis leve, que todavía no afecta de forma importante a la movilidad. Aun así, conviene observar si los síntomas se repiten o aumentan con el tiempo.
- 2-3 respuestas afirmativas: Podrían ser señales compatibles con una artrosis moderada, en la que el dolor o la rigidez empiezan a limitar algunas actividades del día a día.
- 4-5 respuestas afirmativas: Podrían indicar una artrosis más avanzada, especialmente si la persona mayor tiene dificultades para caminar, levantarse o realizar tareas habituales. En este caso, es recomendable consultar con un especialista para una valoración más completa.
Queremos aclarar que este test no sustituye un diagnóstico médico, pero puede servir como primera orientación.
Diferencia entre artrosis y artritis
Es muy habitual que ambas palabras se usen como si significaran lo mismo, pero no es así. Aunque las dos afectan a las articulaciones, tienen causas, mecanismos y abordajes diferentes.
¿Qué caracteriza a la artrosis?
La artrosis es una enfermedad degenerativa. Está relacionada con el deterioro progresivo de la articulación, especialmente del cartílago. Suele aparecer con más frecuencia en la vejez, afecta sobre todo a articulaciones de carga como rodillas o caderas, y el dolor acostumbra a empeorar con el movimiento o tras el esfuerzo.
¿Qué caracteriza a la artritis?
La artritis, en cambio, es principalmente una enfermedad inflamatoria. Puede tener un origen autoinmune, infeccioso o metabólico, entre otros. A menudo produce inflamación más intensa, dolor marcado por la mañana, calor, enrojecimiento y afectación de varias articulaciones a la vez.
Confundir artrosis y artritis puede retrasar el tratamiento adecuado. Una persona mayor con artrosis puede necesitar ejercicio adaptado, control de carga y valoración funcional, mientras que una con artritis puede requerir además un abordaje reumatológico específico. Por eso, ante la duda, lo más prudente es consultar con un profesional.
El círculo vicioso de la artrosis: por qué moverse menos empeora el problema
Uno de los errores más frecuentes cuando aparece el dolor articular es pensar que lo mejor es dejar de moverse. Tiene lógica: si algo duele, tendemos a evitarlo. El problema es que, en la artrosis, el reposo excesivo suele empeorar la situación, especialmente en adultos mayores.
Cuando una persona mayor se mueve menos por miedo al dolor, pierde fuerza muscular, y los músculos son una parte esencial de la protección articular. Si esa musculatura se debilita, la articulación queda más desprotegida, soporta peor las cargas y el dolor aumenta.
¿Qué consecuencias tiene este círculo?
- Aumenta la rigidez.
- Se reduce la movilidad.
- Empeora el equilibrio.
- Se pierde masa muscular, algo especialmente relevante en personas de edad avanzada.
- Se incrementa el riesgo de caídas.
- La persona cada vez hace menos vida activa.
Por eso, uno de los objetivos principales del tratamiento no es solo “quitar el dolor”, sino ayudar a que la persona mayor con artrosis vuelva a moverse de forma segura y progresiva.
¿Cómo tratar o aliviar la artrosis en personas mayores?
Aunque la artrosis es una enfermedad degenerativa y no tiene una cura definitiva, sí existen muchas medidas que pueden ayudar a controlar sus síntomas y mejorar la calidad de vida.
El objetivo del tratamiento no suele ser solo reducir el dolor, sino también mantener la movilidad, proteger la articulación y favorecer que la persona mayor pueda seguir realizando sus actividades diarias con la mayor autonomía posible.
En la mayoría de los casos, el manejo de la artrosis combina varias estrategias. Por un lado, cambios en el estilo de vida, como la actividad física adaptada o la alimentación, que ayudan a reducir la inflamación y fortalecer las estructuras que rodean la articulación. Por otro, tratamientos médicos que pueden ser útiles cuando el dolor o la limitación funcional son más importantes.
La importancia del ejercicio físico en el tratamiento de la artrosis
El ejercicio físico adaptado para personas de edad avanzada es una de las herramientas más importantes para manejar la artrosis. Mantener las articulaciones activas ayuda a mejorar la movilidad, fortalecer los músculos que las protegen y favorecer la lubricación natural de la articulación.
Por este motivo, los profesionales recomiendan combinar el tratamiento médico con actividad física regular y adaptada a la capacidad de cada persona. En las personas mayores no se trata de hacer ejercicio intenso, sino de mantener el cuerpo en movimiento con actividades suaves y seguras.
Rutina sencilla de ejercicios para personas mayores con artrosis
A continuación se propone una rutina básica que puede realizarse en casa en unos 10 o 15 minutos al día, especialmente pensada para personas mayores que presentan artrosis o problemas de movilidad. Los ejercicios están pensados para mejorar la movilidad, activar la musculatura y favorecer la estabilidad de las articulaciones sin generar impacto excesivo.
| Ejercicio | ¿Cómo hacerlo? | Repeticiones |
|---|---|---|
| Levantar y bajar las piernas sentado | Estira una pierna sentado en una silla y vuelve a bajarla lentamente | 8-10 repeticiones por pierna |
| Mover los tobillos | Realiza círculos suaves con los tobillos | 10 círculos por dirección |
| Levantarse y sentarse | Levántate de una silla y vuelve a sentarte lentamente | 8-10 repeticiones |
| Caminar unos minutos | Caminar a ritmo cómodo | 5-10 minutos |
| Estiramiento de piernas | Estira la pierna sentado durante unos segundos | 5-8 repeticiones |
Recomendaciones para realizar la rutina con seguridad
Lo ideal es realizar esta rutina una vez al día, preferiblemente a la misma hora. Si la persona mayor lleva tiempo sin moverse, puede empezar con menos repeticiones e ir aumentando progresivamente. Lo importante no es hacer mucho, sino hacerlo con constancia.
Por otro lado, conviene detener el ejercicio si aparece un dolor agudo o claramente intenso. También es recomendable utilizar una silla, pared o apoyo cercano si existe riesgo de inestabilidad.
En personas mayores con artrosis avanzada, fragilidad o antecedentes de caídas, siempre es preferible individualizar la rutina con ayuda profesional.
Alimentación antiinflamatoria para proteger las articulaciones
La alimentación no cura la artrosis, pero sí puede influir en la inflamación general del organismo, en el control del peso y en la salud de las articulaciones.
Entre los alimentos que más se asocian con un patrón antiinflamatorio están:
- Pescado azul, por su aporte de omega-3.
- Frutos secos como nueces o almendras.
- Verduras de hoja verde.
- Frutas ricas en antioxidantes.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Cúrcuma y jengibre.
- Semillas como chía o lino.
- Brócoli, kiwi, ajo o té verde.
Además, en la artrosis de rodilla y cadera, muy común en personas de edad avanzada, el exceso de peso aumenta la carga mecánica sobre la articulación.
Por este motivo, una alimentación equilibrada no solo puede ayudar por su efecto antiinflamatorio, sino también porque facilita mantener un peso más adecuado, algo especialmente importante en articulaciones de carga.
La medicina regenerativa para tratar la artrosis en personas mayores
Además de las medidas habituales como el ejercicio adaptado, la fisioterapia o los cambios en el estilo de vida, en los últimos años han surgido tratamientos médicos que buscan mejorar el estado de la articulación y aliviar los síntomas de la artrosis.
Dentro de estas opciones se encuentra la medicina regenerativa, un enfoque que cada vez tiene más presencia en el tratamiento de patologías articulares.
Centros especializados como Regenerat, dedicados a la traumatología y a los tratamientos de medicina regenerativa, trabajan precisamente con este tipo de terapias orientadas a mejorar la movilidad, reducir el dolor articular y ayudar a muchos pacientes a recuperar funcionalidad en su día a día.
¿En qué consiste la medicina regenerativa?
La medicina regenerativa engloba distintos tratamientos que buscan estimular los mecanismos naturales de reparación del propio organismo. En lugar de limitarse únicamente a tratar el dolor, estas terapias intentan actuar sobre el entorno de la articulación para favorecer una mejor función articular.
En el caso de la artrosis, el objetivo es intervenir en varios factores que influyen en el deterioro progresivo de la articulación:
- Reducir la inflamación dentro de la articulación.
- Mejorar la lubricación articular.
- Favorecer los procesos naturales de reparación del tejido.
- Mejorar la funcionalidad y la movilidad.
En muchos casos se trata de procedimientos mínimamente invasivos que se aplican mediante infiltraciones u otras técnicas médicas especializadas.
¿Qué tratamientos se utilizan con más frecuencia?
Entre las terapias más utilizadas dentro de la medicina regenerativa para tratar la artrosis se encuentran:
Se obtiene a partir de la propia sangre del paciente y concentra factores de crecimiento que pueden ayudar a estimular los procesos de reparación de los tejidos, pudiendo reducir la inflamación articular entre 3 y 5 veces más rápido que el reposo y los antiinflamatorios tradicionales.
Se utiliza para mejorar la lubricación de la articulación y facilitar el movimiento, especialmente en determinados grados de artrosis.
En algunos casos también se emplean tratamientos dirigidos a reducir la inflamación crónica de la articulación, que es uno de los factores que contribuyen al dolor y a la pérdida de movilidad.
¿Cuándo puede ser recomendable valorar estos tratamientos?
La medicina regenerativa no está indicada en todos los casos, pero puede ser una opción a considerar, especialmente en personas mayores, cuando:
- El dolor persiste a pesar del ejercicio o la fisioterapia.
- La movilidad empieza a verse limitada.
- Existe inflamación recurrente en la articulación.
- Se busca retrasar o evitar una intervención quirúrgica.
En estos casos, una valoración especializada puede ayudar a determinar qué tipo de tratamiento puede resultar más adecuado.
Profesionales como el Dr. Miguel Alfonso Porcar, traumatólogo especializado en medicina regenerativa en Regenerat, explican que este tipo de terapias buscan mejorar el entorno de la articulación y aprovechar la capacidad de reparación que el propio organismo mantiene, especialmente en fases iniciales o moderadas de la artrosis.
Cuidado domiciliario y tratamiento médico: dos apoyos que pueden complementarse
Cuando la artrosis empieza a afectar a la movilidad, muchas familias se encuentran con una realidad compleja: el dolor limita algunas actividades cotidianas, la persona mayor necesita más apoyo en determinadas tareas y, al mismo tiempo, surgen dudas sobre qué opciones existen para aliviar los síntomas o mejorar la situación.
En este contexto nace la colaboración entre Cuidum y Regenerat, con el objetivo de ofrecer a las familias un enfoque más completo para abordar problemas articulares como la artrosis.
Por un lado, el apoyo de una cuidadora en casa puede ayudar a la persona mayor en su día a día, facilitando tareas que se vuelven más difíciles cuando hay dolor o limitación de movilidad. Por otro lado, contar con acceso a información médica especializada permite valorar opciones que pueden contribuir a mejorar la función de la articulación o a reducir las molestias.
Esta colaboración busca precisamente conectar ambos ámbitos: el cuidado cotidiano en el hogar y la orientación médica especializada cuando la situación lo requiere. De esta forma, las familias pueden contar con más recursos para afrontar la artrosis y ayudar a que la persona mayor mantenga su bienestar y su autonomía el mayor tiempo posible.
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