Neumonía en ancianos: Complicaciones en la tercera edad

Neumonía en ancianos: Complicaciones en la tercera edad

Día Mundial contra la Neumonía 2019

Hoy 12 de noviembre se conmemora el Día Mundial contra la Neumonía. Esta celebración tiene como objetivo concienciar a la población sobre los riesgos de esta patología y su elevado índice de mortalidad, sobre todo entre la población mayor de 65 años. España es el tercer país de la Unión Europea con mayor índice de neumonía y el número de casos crece cada año más. Más del 40% de los enfermos de neumonía, con edad superior a 65 años, acaba presentando algún tipo de complicación que obliga a su ingreso hospitalario.

Entre el 21% y el 54% de los ancianos que sufren neumonía tienen el riesgo de una menor esperanza de vida. Por lo que es necesario que la población conozca que la neumonía en ancianos puede ser mortal. Además, conocer las causas y síntomas de la enfermedad es la mejor forma de prevenirla.

¿Qué es la neumonía?

La neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones y se caracteriza por la presencia de síntomas como fiebre, tos, escalofríos y expectoración. 

Causas de la Neumonía

Pueden causarla varios microorganismos como lo son las bacterias, virus y hongos. La bacteria más frecuente es el Streptococcus pneumoniae o neumococo. Y en el caso de la neumonía atípica la bacteria más frecuente es el Mycoplasma pneumoniae.

El virus de la gripe también es muy frecuente como causa de neumonía. Y en cuanto a los hongos, el más habitual es el Pneumocystis jiroveci, que suele afectar a personas inmunodeprimidas.

Hay varias formas en que estos microorganismos pueden llegar a infectar los pulmones y al tratarse de una enfermedad infecto-contagiosa es muy importante tener en cuenta algunas pautas para evitar su transmisión.

Como también hay algunas enfermedades de base y otras circunstancias que pueden favorecer la aparición de una neumonía:

  • Enfermedad pulmonar crónica
  • Fumar
  • Trastornos cerebrales
  • Problemas del sistema inmunitario
  • Cardiopatías
  • Diabetes
  • Cirugía reciente
  • Traumatismo reciente

La neumonía es una de las complicaciones más frecuentes entre las personas mayores de 60 años que están hospitalizadas por otras enfermedades. El reposo prolongado en la cama tras una operación también puede favorecer la aparición de la neumonía. Ello se debe a que, al estar acostado, el paciente tiene mayor dificultad para respirar o toser, por lo que la zona del pulmón no está bien ventilada y la mucosidad se acumula en los bronquios.

Además, las bacterias se propagan rápidamente entre las personas que tienen el sistema inmunitario debilitado o sufren desnutrición. Las personas mayores, con dificultad para deglutir, pueden tragar alimentos que producen inflamación en los pulmones y acaban por desencadenar una neumonía.

Neumonía ¿Cuáles son sus síntomas?

Por la forma en cómo se manifiesta, la enfermedad en cuestión puede ser típica y atípica. A continuación, distinguimos las diferencias de los dos tipos de neumonía:

Neumonía atípica

Los síntomas son algo diferentes a los de la neumonía típica o común. Es una forma menos grave y sus síntomas suelen ser más leves.

En los ancianos, la neumonía puede presentar síntomas que no son de carácter respiratorio, por lo que puede que no se produzca fiebre, tos, esputo, tos seca ni tos crónica, sino alguno de estos otros síntomas:

• Debilidad
• Disnea
Confusión, inquietud o apatía
• Falta de apetito
Mareos
• Respiración acelerada
Taquicardia
• Bajada de la presión arterial
Fiebre alta (40 grados o más) o temperatura muy baja (35 grados o menos)
Vómitos
Diarreas
• Degradación de las funciones cognitivas o desorientación

Los ancianos con patologías previas, como EPOC, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, diabetes mellitus o enfermedad renal crónica deben acudir de inmediato al servicio de urgencias ante cualquier síntoma de neumonía.

En las personas mayores que sufren enfermedad de Alzheimer o demencia, los síntomas pueden ser aún más difíciles de distinguir, ya que la confusión puede ser un síntoma previo del paciente. En estos casos, cualquier molestia o cambio en el comportamiento del enfermo debe ser consultado con el médico de inmediato.

Neumonía típica o común 

Por el contrario, este tipo de neumonía suele tener un comienzo súbito, produce fiebre superior a 38,5º C, se producen con frecuencia escalofríos, temblores, dolor en el pecho y se suele acompañar de tos seca, tos crónica, tos con sangre o mucosidad.

Puede aparecer también dificultad para respirar, inapetencia, fatiga, malestar general y en personas mayores suele ser bastante frecuente la aparición de episodios de confusión. 

Sin embargo, en el caso de las personas mayores que sufren neumonía no siempre se presentan estos síntomas. La fiebre aguda, que es un síntoma típico, solo se manifiesta en el 50% de los casos entre los ancianos que padecen neumonía.

Un signo muy típico es el síndrome de la uña blanca o leuconiquia, que son unas manchas blancas que empiezan a aparecer en las uñas de manos o pies. 

¿Es contagiosa la neumonía?

Por regla general, la neumonía no es contagiosa aunque como cualquier enfermedad infecciosa, la neumonía bacteriana y la neumonía viral, que sí pueden contagiarse si se entra en contacto directo con los líquidos que el enfermo expulsa por la nariz o por la boca. No obstante, no es fácil contagiarse y la gran mayoría de la gente que trata a un enfermo de neumonía no se contagia.

Diagnóstico de la Neumonía 

Como en todas las enfermedades, es fundamental realizar una buena exploración inicial por parte del médico junto con el historial clínico. En el caso de la neumonía es necesario la auscultación, que consiste en escuchar de manera directa o a través de un estetoscopio los sonidos pulmonares y del tórax. Si hay sospechas de la enfermedad lo primero que pautaría el médico es la realización de una radiografía simple de tórax.

En caso de dudas, patologías asociadas o por creerlo así conveniente el médico, se ordenarán otras pruebas como pueden ser:

  • Gasometría arterial
  • Hemocultivo
  • Cultivo del esputo
  • Hemograma
  • TAC
  • Broncoscopia
  • Toracocentesis

Recuperación de la Neumonía 

Dependiendo de la severidad de cada caso, el paciente puede requerir o no de ingreso hospitalario. Una de las primeras medidas es la administración de antibióticos si se comprueba que es una neumonía bacteriana y de antivirales si se trata de una neumonía vírica.

Se recomienda asociar al tratamiento antibacteriano medidas para favorecer la fluidificación del moco que se acumula en las vías respiratorias. Para ello es recomendable beber mucha agua, inhalar vapor, respirar hondo dos o tres veces cada hora y darse pequeños golpes en el pecho y espalda para despegar el moco de los alvéolos y favorecer así su eliminación.

En caso de ingreso hospitalario se administrará:

  • Antibióticos por vía intravenosa        
  • Líquidos por vía intravenosa
  • Oxigenoterapia
  • Tratamientos respiratorios

¿Cómo prevenir la neumonía en ancianos?

La prevención es el mejor modo de evitar la neumonía en ancianos. Como principales consejos para prevenir la neumonía en el anciano se aconseja seguir las siguientes pautas:

Administración de vacunas

Es muy importante que las personas mayores de 65 años, o con factores de riesgo, se pongan la vacuna antineumocócica. Esta vacuna protege contra la neumonía. El paciente debe volver a vacunarse aproximadamente cada cinco años.

Además, también se aconseja a los ancianos que se pongan la vacuna contra la gripe. Esta vacuna se administra anualmente y es importante que se la pongan las personas mayores, dado que en muchas ocasiones la neumonía se produce por una complicación de la misma.

Mantener una buena higiene bucal

La higiene bucal y el cuidado de las piezas dentales es un factor esencial para evitar la neumonía en los ancianos. Cualquier infección que se produzca en la boca debilita el sistema inmunitario, con el riesgo de que la infección se extienda al tracto respiratorio superior, produciendo sinusitis o amigdalitis que, de extenderse al tracto respiratorio superior, puede provocar una neumonía. También es importante que el anciano coma siempre sentado, manteniendo la espalda recta, ya que de este modo se facilita la deglución y se pueda evitar una infección en los pulmones.

Tener una nutrición adecuada

Una buena nutrición es un factor clave en las personas mayores. Una persona mayor desnutrida tiene su sistema inmunitario debilitado y es más propenso a sufrir cualquier tipo de infección, incluida la neumonía. Por eso, es muy importante que el anciano no tenga ninguna carencia nutritiva. En caso de ser necesario, se debe consultar con el médico sobre la posibilidad de incluir suplementos nutricionales en la dieta del anciano para compensar posibles carencias.

Además de la nutrición adecuada, también es importante que el anciano tome suficiente cantidad de líquido. Los familiares y cuidadores deben prestar mucha atención para que las personas mayores tomen suficiente líquido (agua, infusiones, sopas), ya que en muchas ocasiones las personas mayores se olvidan de beber la cantidad necesaria para el organismo, y esto acaba por afectar negativamente a su estado de salud.

Mantener un estilo de vida saludable

Se requiere una prevención integral. Adoptar un estilo de vida saludable ayuda a mantener fuerte el sistema inmunitario, con lo que es más fácil combatir las enfermedades infecciosas. Para ello, se aconseja seguir una dieta equilibrada, en la que no falten nutrientes esenciales, realizar ejercicio moderado de forma habitual y evitar hábitos nocivos, como el tabaco y el alcohol. Un sistema inmunitario fuerte puede combatir los patógenos que provocan las infecciones en el organismo y evitar que el anciano sufra neumonía.

Cuidado de personas mayores con neumonía

La neumonía en ancianos se ha convertido en un problema de salud pública, y su diagnóstico en un desafío para los médicos debido a los síntomas atípicos que, con frecuencia, presenta.

Por ese motivo, la prevención es primordial. En el Día Mundial de la Neumonía conviene recordar a familiares y cuidadores lo importante que es conocer la gravedad de esta enfermedad. Es responsabilidad de todos prestar atención a los síntomas de la neumonía, cuidar la alimentación e higiene de las personas mayores, motivarlas a realizar cualquier tipo de actividad física (moderada), asegurarnos de que nuestro mayores se pongan la vacuna antineumocócica y de la gripe y protegerlos de los rigores de los climas fríos.

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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