De la independencia a la dependencia

De la independencia a la dependencia

¿En alguna ocasión te has parado a pensar en lo que implica hacerse mayor? El envejecimiento es un proceso natural e ineludible, pero no tiene por qué resultar algo traumático ni para la persona ni para su entorno. No obstante, en ese tránsito desde la independencia absoluta hacia la dependencia en ancianos, hay ciertos aspectos que deben ser tenidos en cuenta para que los cambios no impliquen una merma en la calidad de vida o en la salud tanto física como emocional de quien se va haciendo mayor. 

La dependencia en ancianos y el problema del envejecimiento poblacional

La población de adultos mayores crece aceleradamente en diversas regiones del mundo. En España se presume que existe una gran población de personas de la tercera edad, la misma se estima que supera 4 000 000 de personas. Para las personas mayores afrontar los cambios que se avecinan en su vida puede ser algo complicado y necesitan mucho apoyo. Luego de tener una vida muy activa e independiente realizar una transición a la dependencia puede traer consecuencias en su estado de ánimo y autoestima. Por tal motivo, brindar las herramientas y apoyo necesario durante este período difícil ayudará a mejorar o mantener su calidad de vida.

Y es que existen algunos matices importantes entre el hecho de hacerse mayores y el de envejecer. Es evidente que con el paso del tiempo el cuerpo y la mente ya no responden de la misma manera, pero frente a los cambios inexorables de la edad existe una solución que funciona en cualquier tipo de escenario: la adaptación. Tanto a edades avanzadas como durante la juventud, las personas más felices son aquellas que mejor se adaptan a las circunstancias cambiantes de la vida. Y estar preparados para esa transición de la independencia a la dependencia en ancianos es una condición esencial para disfrutar de la tercera edad con plenitud.

Maneras de prevenir el envejecimiento prematuro de las personas mayores

Una de las particularidades del envejecimiento es que se puede acelerar de manera significativa en un corto espacio de tiempo si no se ponen en práctica algunas técnicas para reducir el impacto físico y emocional que implica hacerse mayor. Es habitual encontrarse con personas de edad avanzada que, a pesar de gozar de una salud envidiable, de repente se sumen en un estado de apatía o desmotivación del que cuesta mucho trabajo salir.

La falta de autoestima, la soledad o los pequeños problemas de movilidad a los que no se les ofrece una solución efectiva suelen ser el desencadenante del envejecimiento prematuro de las personas mayores. Hablamos de casos de personas perfectamente capacitadas para llevar una vida totalmente autónoma que cada vez se autoimponen más limitaciones hasta el punto de acabar sumidos en una situación de absoluta dependencia.

Desde el punto de vista de quienes están a cargo de personas dependientes, ¿qué se puede hacer para evitar este deterioro prematuro de las capacidades de los mayores? El aspecto motivacional, la compañía y la reeducación en los aspectos más básicos, desde ir al baño solos hasta calentarse una taza de agua en el microondas, servirán para mantener las emociones contradictorias de la vejez en perfecto equilibrio y retrasar la dependencia en ancianos. No en vano, la situación se complica a medida que aumentan las limitaciones físicas y psíquicas, por lo que mantener en alto los niveles de motivación de un anciano puede resultar una tarea tanto o más complicada que aquellas orientadas a cubrir sus necesidades básicas de alimentación, higiene o descanso.

Los peligros de hacerse mayor en soledad

A edades ya avanzadas existen mayores posibilidades de padecer enfermedades que no son tan comunes durante la juventud. Pero si hay un riesgo perfectamente evitable es el de la soledad. Muchos de los problemas que afectan a la tercera edad son el resultado del aislamiento y la incomprensión, situaciones que no ayudan a que una persona en situación de dependencia afronte las nuevas circunstancias con el optimismo y la vitalidad necesarias.

Tanto los familiares como los cuidadores de personas mayores así como su entorno más inmediato han de ser conscientes de que la soledad a estas edades tiene repercusiones mucho más serias en el estado anímico de los ancianos. En este sentido es de destacar que la dependencia en ancianos no es solo una circunstancia física sino también afectiva.

Aparte de los cuidados básicos para garantizar un buen estado de salud, hay que trabajar la perspectiva emocional con una herramienta tan sencilla como la mera compañía de otra persona. Hablar, realizar juntos las actividades rutinarias, repasar la lista de tareas del día, comentar la actualidad, compartir recuerdos o jugar son prácticas altamente beneficiosas para que las personas dependientes sientan que, de alguna manera, no han perdido del todo su autonomía ya que con sus ideas, anhelos o ilusiones aún tienen mucho que aportar. Una contribución personal para la que no existen limitaciones de edad o de movilidad.

La dependencia en ancianos: una etapa que todos debemos afrontar

Todas las personas en algún momento de sus vidas llegarán a la tercera edad, siendo este un momento en el cual sucederán diversos cambios en su condición física y cognitiva. Sin embargo, tras una vida de experiencias maravillosas y vivencias extraordinarias, afrontar con optimismo la dependencia en la vejez es la opción más acertada. Cada momento de la vida es único y tiene su encanto particular, incluso en las cosas simples de la vida se puede encontrar un arraigo al cual aferrarse. Nunca se debe estar triste por algo que haya terminado, se debe estar contento por todo lo que sucedió.

Mantener estos conceptos presentes ayudará a afrontar la dependencia en la ancianos con mayor confianza y fortaleza. De esta manera, optar por la asistencia domiciliaria y contratar cuidadoras y cuidadores de ancianos será una opción viable y tolerada por las personas mayores. En muchas ocasiones, sienten incomodidad al ser tratados y atendidos en su dependencia por terceras personas, pero con el apoyo familiar y la ayuda profesional en poco tiempo aceptarán una empleada del hogar interna.

El apoyo familiar y profesional en la transición a la dependencia en ancianos

Más del 80 % de las personas de la tercera edad llegan a padecer enfermedades crónicas, sin embargo, estas no suelen ocasionar el mismo grado de dependencia. En los casos más leves, la compañía de cuidadoras y cuidadores de ancianos será algo maravilloso para el adulto mayor. Estos profesionales le acompañarán en sus actividades cotidianas y estarán al pendiente de todo lo relacionado con su salud y bienestar.

En la mayoría de casos se crea un vínculo muy positivo entre el cuidador y el anciano, un vínculo que fortalece su autoestima y le brinda apoyo para vivir al máximo su tercera edad. De igual manera, la asistencia domiciliaria en casos con una dependencia un poco más compleja requiere de profesionales que brinden su ayuda incluso en las funciones más básicas del adulto mayor.

Hacer frente a las nuevas situaciones y sentimientos

La participación de una empleada del hogar interna para ayudar al adulto mayor en sus funciones y necesidades básicas, por ejemplo, necesidades fisiológicas, movilidad y alimentación, podría ocasionar en algunas ocasiones sentimientos negativos. En Cuidum recomendamos que el apoyo familiar sea imprescindible para adaptarse a los nuevos cambios que impone la vida. La comunicación y respaldo constante es esencial para que el adulto mayor pueda sobrellevar con optimismo este nuevo período de su vida. Las personas de la tercera edad que cuentan con el respaldo de sus hijos y nietos suelen adaptarse a su cuidador con mayor rapidez, por tanto, su cariño y afecto son piezas fundamentales en la transición de la independencia a la dependencia.

La vida del ser humano es un continuo aprendizaje que no se frena con la llegada de la vejez. Todo lo contrario. A estas edades no solo es necesario conocer las nuevas particularidades de nuestro cuerpo, nuestra mente o nuestras emociones. Es también el momento de reaprender muchos de esos conocimientos que con el paso del tiempo quedaron relegados a un segundo plano. La tercera edad es una estupenda oportunidad para el desarrollo personal desde una perspectiva mucho más sosegada y realista que solo pueden aportar la edad y las experiencias vividas. ¿Por qué no disfrutar plenamente de una etapa tan especial?

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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