De la independencia a la dependencia

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La población de adultos mayores crece aceleradamente en diversas regiones del mundo. En España se presume que existe una gran población de personas de la tercera edad, la misma se estima que supera 4 000 000 de personas. Para las personas mayores afrontar los cambios que se avecinan en su vida puede ser algo complicado y necesitan mucho apoyo. Luego de tener una vida muy activa e independiente realizar una transición a la dependencia puede traer consecuencias en su estado de ánimo y autoestima. Por tal motivo, brindar las herramientas y apoyo necesario durante este período difícil ayudará a mejorar o mantener su calidad de vida.

La dependencia en la tercera edad: una etapa que todos debemos afrontar

Todas las personas en algún momento de sus vidas llegarán a la tercera edad, siendo este un momento en el cual sucederán diversos cambios en su condición física y cognitiva. Sin embargo, luego de una vida de experiencias maravillosas y vivencias extraordinarias, afrontar con optimismo la dependencia en la vejez es la opción más acertada. Cada momento de la vida es único y tiene su encanto particular, incluso en las cosas simples de la vida se puede encontrar un arraigo al cual aferrarse. Nunca se debe estar triste por algo que haya terminado, se debe estar contento por todo lo que sucedió.

Mantener estos conceptos presentes ayudará a afrontar la dependencia en la tercera edad con mayor confianza y fortaleza. De esta manera, optar por la asistencia domiciliaria y contratar cuidadoras de ancianos será una opción viable y tolerada por las personas mayores. En muchas ocasiones, los ancianos sienten incomodidad al ser tratados y atendidos en su dependencia por terceras personas, pero con el apoyo familiar y ayuda profesional en poco tiempo aceptarán una empleada del hogar interna.

El apoyo familiar y profesional en la transición a la dependencia

Más del 80 % de las personas de la tercera edad llegan a padecer enfermedades crónicas, sin embargo, estas no suelen ocasionar el mismo grado de dependencia. En los casos más leves, la compañía de cuidadoras de ancianos será algo maravilloso para el adulto mayor. Estos profesionales le acompañarán en sus actividades cotidianas y estarán al pendiente de todo lo relacionado con su salud y bienestar. En la mayoría de casos se crea un vínculo muy positivo entre el cuidador y el anciano, un vínculo que fortalece su autoestima y le brinda apoyo para vivir al máximo su tercera edad. De igual manera, la asistencia domiciliaria en casos con una dependencia un poco más compleja requiere de profesionales que brinden su ayuda incluso en las funciones más básicas del adulto mayor.

Hacer frente a las nuevas situaciones y sentimientos

La participación de una empleada del hogar interna para ayudar al adulto mayor en sus funciones y necesidades básicas, por ejemplo, necesidades fisiológicas, movilidad y alimentación, puede ocasionar sentimientos negativos. En esta transición, el apoyo familiar es imprescindible para adaptarse a los nuevos cambios que impone la vida. La comunicación y respaldo constante es esencial para que el adulto mayor pueda sobrellevar con optimismo este nuevo período de su vida. Las personas de la tercera edad que cuentan con el respaldo de sus hijos y nietos suelen adaptarse a su cuidador con mayor rapidez, por tanto, su cariño y afecto son piezas fundamentales en la transición de la independencia a la dependencia.

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