Tensión arterial alta o hipertensión

Tensión arterial alta o hipertensión

¿Qué es la tensión arterial?

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre al circular por el interior de las paredes de las arterias. Esta presión es la que permite transportar el oxígeno y los nutrientes a todas las partes del organismo.

Dentro de la tensión arterial podemos distinguir entre la tensión arterial sistólica y la tensión arterial diastólica. La tensión arterial sistólica se produce cuando el corazón se contrae y la tensión arterial diastólica tiene lugar cuando el corazón se relaja y se llena de sangre.

Cuanto más alta sea la tensión arterial sistólica y diastólica, más riesgo hay de que se produzca algún tipo de daño en los vasos sanguíneos y, a consecuencia de ello, el desarrollo de diferentes patologías.

Tensión arterial alta. ¿Cuáles son sus principales síntomas?

La tensión arterial alta o hipertensión es una enfermedad cardiovascular generalmente asintomática, esto quiere decir, que no presenta síntomas, por lo que se desarrolla de forma silenciosa hasta desencadenar una enfermedad grave.

Sin embargo, cuando la presión arterial ya es muy alta y se mantiene a un nivel elevado durante mucho tiempo, sí pueden desencadenarse varios síntomas, como dolor de cabeza, mareos, fatiga, palpitaciones, tinnitus (percepción de ruidos y zumbidos en el oído), hemorragias nasales, alteraciones de la visión, confusión, hormigueo o entumecimiento en pies y manos.

Tipos de la Hipertensión

Hipertensión primaria

Supone el 90% de los casos de hipertensión. No tiene causas conocidas aunque se cree que varios factores pueden desencadenar la patología, entre los que hay que tener en cuenta: la edad y estilo de vida.

Hipertensión secundaria

Está causada por determinadas enfermedades, como la diabetes, enfermedades renales o problemas cardiovasculares.

Tensión arterial alta: Principales factores de riesgo

Los principales factores de riesgo que desencadenan una tensión arterial alta son los siguientes:
• El consumo de alimentos con excesivos niveles de sal, azúcar y grasas. 
• Padecer diabetes e hipercolesterolemia.
• Sufrir apnea del sueño, siendo un trastorno respiratorio que reduce, durante el sueño, los niveles de oxígeno en la sangre y aumenta la presión arterial. La consecuencia de ello es un gran estrés en el sistema cardiovascular y el riesgo de sufrir hipertensión.
Obesidad.
• Sedentarismo.
• Excesivo consumo de alcohol o drogas (cocaína, anfetamina y metanfetamina).
• Tabaquismo.
Enfermedades hormonales, como es el caso del síndrome de Cushing (hipercortisolismo), que se desencadena por una excesiva producción de hormonas esteroides.
• Enfermedades renales

¿Cuáles son los niveles óptimos de la presión arterial?

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) mediante dos valores. El primer valor mide la presión arterial sistólica, y el segundo la presión arterial diastólica. 

La presión arterial normal es la que presenta valores por debajo de 120/80 mm Hg. La presión arterial elevada presenta valores en la presión sistólica, que oscilan entre 120 y 129 mm Hg, y en la presión diastólica por debajo de 80 mm Hg.

A partir de los 50 años, el valor diastólico de la presión arterial disminuye
. A los 60 años casi 2/3 de la población presenta valores de presión arterial sistólica por encima de 140 mm Hg, lo que representa un factor de riesgo cardiovascular muy elevado dentro de este grupo de edad.

Los valores de la presión arterial que oscilan en 140 mm Hg sistólicos y 90 mm Hg diastólicos suponen un riesgo mayor de sufrir múltiples patologías, sobre todo en el caso de los ancianos, como son la hipertrofia ventricular, el infarto de miocardio, los trastornos renales y los accidente cerebrovascular.

La presión arterial en la vejez

La tensión arterial alta o hipertensión es un problema muy frecuente en la vejez. Al menos dos de cada tres personas mayores de 70 años tienen la tensión alta. Esto conlleva un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como un infarto o accidente cerebrovascular. Por lo general, las directrices médicas recomiendan reducir la presión arterial por debajo de 140/90 mm Hg en las personas mayores de 65 años. 

Sin embargo, en el caso de las personas mayores hay que ser consciente de que las fluctuaciones de la presión arterial son muy frecuentes, debido a un menor volumen sanguíneo o a un mayor nivel de disfunción dentro del organismo. Esto puede dar como resultado un aumento de la presión arterial cuando están sometidas a situaciones de estrés o cuando realizan un esfuerzo físico.

Además, los medicamentos antihipertensivos pueden producir un aumento de la hipotensión (baja presión arterial) y provocar mareos o caídas en el anciano. Por todo ello, es necesario realizar con mayor frecuencia los controles de la tensión arterial, así como adaptar los niveles óptimos a la situación y patología concreta para cada persona mayor.

El tratamiento de la hipertensión en el caso de los ancianos es importante valorar, como también, la disfunción endotelial, la sensibilidad al sodio, los cambios estructurales de las arterias, la hipertrofia ventricular izquierda, la disfunción diastólica y la insuficiencia cardíaca o fibrilación auricular.

Riesgos más frecuentes de la tensión arterial alta

La tensión arterial alta puede tener graves consecuencias, que aumentan con la vejez. Las patologías más frecuentes que provoca la tensión arterial alta son las siguientes:

• Accidentes cerebrovasculares.
• Insuficiencia cardíaca.
• Infarto.
• Leve deterioro cognitivo.
• Demencia.
• Daño en los riñones o insuficiencia renal.
• Daños en los vasos sanguíneos o nervios de los ojos (sangrado en los ojos, visión borrosa o pérdida completa de la visión).
• Disfunción sexual.
• Pérdida de la densidad ósea (osteoporosis) y fracturas en los huesos. 

¿Cómo prevenir la tensión arterial alta?

La hipertensión primaria (que no está vinculada a ninguna patología previa ni a los antecedentes familiares) se puede prevenir adoptando hábitos de vida saludables. Desde Cuidum, te recomendamos las siguientes pautas:  

Realizar ejercicio físico, de forma moderada, todos los días, durante 30 o 60 minutos. La actividad física moderada implica sudar un poco y respirar más rápido de lo normal.
• En el caso de las personas obesas se recomienda bajar de peso. 
• Quienes tengan problemas para dormir o sospechen que sufren apnea del sueño, es muy importante que acudan al médico para obtener un diagnóstico preciso y tratar, en su caso, la patología. 
• Es importante seguir una dieta saludable en la que se consuman diariamente frutas, verduras y productos frescos. 
• Se recomienda reducir el consumo de sal y azúcar, para ello hay que tener en cuenta que los alimentos procesados o envasados contienen grandes cantidades de azúcar y sal, por lo que se debe optar siempre por alimentos frescos, evitando añadir sal al cocinarlos.
• En la medida de lo posible, se deben evitar las situaciones de estrés. 
• Se recomienda evitar el consumo de alcohol y tabaco.

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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