Etapas en el alzhéimer

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El envejecimiento produce modificaciones externas en el cuerpo humano, observables a simple vista, y otras internas que afectan de manera directa al cerebro, como la pérdida de peso y volumen. A veces este envejecimiento se desarrolla asociado a patologías y demencias, que condicionan el funcionamiento cerebral de los ancianos. Es el caso de la enfermedad del Alzheimer, la forma más frecuente de demencia. Es de origen neurodegenerativo y su inicio está marcado por procesos de pérdida de memoria de hechos y acontecimientos recientes. Aunque la evolución del alzhéimer es imprevisible en cada caso, se pueden distinguir varias etapas. Conocerlas supone saber qué tipo de cuidado deben poner en práctica las cuidadoras o los profesionales pertinentes.

Alzhéimer: etapas de una demencia incurable

Los ancianos diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer tienen un promedio de vida de ocho años, aunque la expectativa de vida varía en función de la edad, del cuidado y de otras alteraciones de salud. Las etapas que se distinguen son generales:

1ª etapa: no existe un daño cognitivo, la función cerebral es normal y no se observan síntomas.

2ª etapa: se produce una leve disminución cognitiva, que se manifiesta en pequeños olvidos. La mayoría de las veces se atribuyen a los cambios naturales ocasionados por el proceso de envejecimiento y pasan imperceptibles en el entorno familiar y médico.

3ª etapa: continúa la pérdida cognitiva que se exterioriza con problemas de concentración, olvidos, dificultad para acceder al léxico y otras deficiencias. Es la fase temprana del alzhéimer y no se detecta en todos los ancianos.

4ª etapa: se produce una disminución cognitiva moderada y son manifiestamente visibles el olvido de acontecimientos recientes y de la historia personal, la dificultad para la realización de tareas complejas, como administrar las propias finanzas, y la existencia de un humor variable.

5ª etapa: es el momento en el que se aprecia una disminución cognitiva severa y sería la fase media del proceso evolutivo del alzhéimer. El paciente tiene importantes lagunas en la memoria, como el olvido del lugar donde vive, y un déficit de sus funciones ejecutivas. Comienza a necesitar asistencia de cuidadoras en las actividades cotidianas, aunque aún pueden alimentarse de forma autónoma o ir al baño.

6ª etapa: viene caracterizada por el agravamiento de los problemas de memoria, por cambios en la personalidad y en el comportamiento, como falsas creencias o conductas impulsivas, y en la función fisiológica. Los pacientes en esta fase necesitan asistencia en las actividades cotidianas.

7ª etapa: la disminución de las funciones cognitivas es muy severa y los pacientes pierden la capacidad de interaccionar con su entorno, de sonreír o de sostener la cabeza. Además, suelen necesitar ayuda para las actividades básicas de su vida diaria.

El alzhéimer no se cura y cada paciente es diferente. Sin embargo, se ha demostrado que la estimulación cognitiva, el cariño y el papel de los cuidadores y sus cuidados son determinantes en la evolución de la enfermedad.

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