Envejecer en el hogar vs residencia de ancianos

Envejecer en el hogar vs residencia de ancianos

Envejecer implica una serie de cambios en nuestros hábitos y rutinas. La pérdida de determinadas capacidades, las limitaciones en la movilidad física o las necesidades de atención especial hacen del acompañamiento y la asistencia una opción imprescindible en el cuidado de las personas mayores dependientes. No obstante, hay muchas maneras de atender a los ancianos que necesitan de este apoyo, y la asistencia a domicilio se presenta como la mejor alternativa a las residencias para garantizar mayor comodidad y bienestar.

Una nueva tendencia: Envejecer en el hogar

Los tiempos están cambiando, y con ellos la forma de pensar de una sociedad que mira hacia adelante y busca nuevas soluciones. Cada vez son más las familias que apuestan por alternativas que permitan afrontar los retos que implica el proceso de envejecimiento de un familiar. Hacerse mayor es algo natural, una fase vital que cada persona tiene derecho a vivir a su manera, y las actuales generaciones de personas mayores así lo entienden y reivindican. Toca a su fin la época en la que se daba por hecho que a partir de cierta edad lo natural era recurrir a una residencia de ancianos. En nuestros días se ha invertido esta tendencia y con el tiempo, la opción con más adeptos será la de envejecer en el hogar.

Envejecer en casa es posible

Afrontar los cambios de la edad no es tarea sencilla. Incluso en aquellas circunstancias en las que las personas mayores se encuentran con un estado de salud óptimo, el paso del tiempo va mermando algunas capacidades básicas para el desarrollo de las rutinas del día a día. La movilidad, el equilibrio, la memoria, la atención… A determinadas edades ni siquiera un cuerpo o una mente sanas funcionan con la misma eficiencia que durante la juventud, por lo que la asistencia al mayor se convierte en una necesidad.

Esta transformación en los hábitos y rutinas de las personas mayores puede ser todavía más complicada cuando las circunstancias obligan a un cambio de entorno. Trasladarlas a una residencia de mayores supone una ruptura con el contexto más próximo, es decir, con lo que le resulta cercano, cómodo y conocido. Un proceso de adaptación que no todas las personas de edad avanzada están dispuestas a afrontar.

¿Existe otra alternativa para garantizar el cuidado de ancianos sin pasar por un proceso así de complejo? La asistencia domiciliaria Cuidum en ancianos se ha consolidado como la mejor alternativa a las residencias. Una solución bien acogida tanto por los mayores dependientes como por sus familiares. A la hora de tomar decisiones tan importantes como esta no debemos pasar por alto cuáles son las preferencias de las personas mayores. En este sentido ha quedado demostrado que el mejor lugar para envejecer es el propio hogar.

La importancia del entorno de la persona mayor

La elección del lugar donde se va a vivir no es casual. Escogemos nuestra vivienda según nuestro estilo de vida y nuestras preferencias, si es por una u otra zona, piso o casa, un núcleo rural o urbano. El entorno social en el que la persona se desenvuelve se convierte en parte de su identidad, por eso es fundamental para los mayores poder permanecer en su ambiente habitual. Para muchas personas el hecho de ingresar en una residencia puede llevar consigo una sensación de desarraigo y pérdida.

A pesar de las ventajas que en principio pueda representar, la realidad es que en muchas ocasiones las residencias son sinónimo para los ancianos de menor intimidad y escasa autonomía en la toma de decisiones. Por el contrario, envejecer en el hogar supone mantener las rutinas de siempre, el contacto con vecinos, amigos y conocidos, proporcionándoles satisfacción y calidad de vida.

Cuidado y atención en la propia casa

Optar por envejecer en el hogar ya no implica renunciar a las ventajas que ofrece el cuidado y la supervisión de personas con experiencia. A día de hoy existen empresas como Cuidum, especializadas en proveer a las personas mayores de los servicios necesarios para continuar viviendo en casa con una ayuda extra que les facilite la convivencia. De esta forma se consigue obtener lo mejor sin abandonar el hogar.

El hecho de contar con la ayuda de un cuidador o una cuidadora aporta tranquilidad a las familias. Dependiendo del estado de salud de cada persona será necesario un apoyo más continuado o bien una asistencia puntual de la cuidadora para comprobar que todo marche bien.

La eficiencia del cuidado domiciliario durante la pandemia

El modelo de asistencia domiciliaria de personas mayores ha cobrado especial protagonismo durante la pandemia. Si ya desde hace más de una década se ha experimentado un cambio evidente en las preferencias de personas mayores y familiares en relación al tipo de cuidados más afín a sus prioridades, durante el confinamiento esta tendencia se ha consolidado como la alternativa más demandada.

La obligatoriedad de quedarse en casa y la compleja situación que han atravesado algunas residencias de mayores han puesto de manifiesto las ventajas que proporciona el cuidado de ancianos a domicilio. La figura del cuidador durante esta pandemia ha sido decisiva a la hora de encontrar el equilibrio entre las necesidades específicas de cada persona mayor dependiente y sus familias, la exigencias de una atención óptima que garantice su bienestar y las preferencias en cuanto al entorno de quienes desean envejecer en el hogar.

¿Por qué optar por el cuidado domiciliario?

Hasta ahora hemos repasado de manera general las características del modelo asistencial de cuidado de ancianos pero, ¿cómo se concretan las ventajas de esta forma de cuidar de las personas mayores? Tanto si optamos por un cuidador externo que cuide de nuestro familiar a determinadas horas del día como si recurrimos a los servicios de una cuidadora interna que pueda dedicarle atención continuada, los beneficios de la asistencia a domicilio son más que notables.

Permanencia en el domicilio:

Puede resultar obvio, pero la principal ventaja de la asistencia domiciliaria a mayores es que con ella evitamos las complicaciones del traslado a una residencia. Aunque los cuidados a domicilio también exigen un período de adaptación, siempre resulta mucho más sencillo al tratarse de un entorno conocido en el que los ancianos se sienten más cómodos y seguros.

Atención personalizada

Durante el período que dure el servicio de asistencia domiciliaria, el cuidador estará al 100% pendiente de tu familiar. En todo momento, se ofrecerán cuidados enfocados a la persona, no solo por parte del cuidador sino también por parte de la empresa de asistencia domiciliaria, en cuanto a las gestiones de contratación, trámites laborales, y de seguimiento continuo.

Autonomía:

Mientras que las residencias se rigen por horarios más estrictos en cuanto a las comidas, las horas de paseo o las actividades, la asistencia a domicilio se presenta como una alternativa mucho más flexible. Si bien es cierto que la aplicación de una rutina es siempre necesaria y beneficiosa para los mayores, la posibilidad de adaptarla a las necesidades de cada día resulta muy ventajosa para mejorar su estado físico y emocional cuando la situación lo exija.

Intimidad:

Uno de los aspectos que más se echa es la pérdida de un espacio propio. Mientras que en los centros residenciales la intimidad se reduce,cuando contamos con la ayuda de un cuidador o cuidadora a domicilio todas las estancias de la casa son sinónimo de intimidad. Esa sensación de calidez, de protección y de tranquilidad solo la puede proporcionar un espacio tan íntimo como el propio hogar.

Ahorro económico: 

Aunque la cuestión monetaria nunca debería ser un impedimento a la hora de garantizar el bienestar de nuestros seres queridos, es un aspecto que no podemos pasar por alto. Las diferentes alternativas de contratación que ofrecen los cuidadores de mayores se ajustan mucho mejor a las necesidades de cada entorno familiar con un coste que está más en la línea de lo que la mayoría de las familias se pueden permitir.

Cuidum: El valor de le experiencia

La nueva sensibilidad de una sociedad moderna demanda volver a reivindicar el valor de la experiencia. Numerosas voces se alzan contra el caduco modelo familiar que durante décadas ha excluido a los mayores. Las generaciones que están llegando ahora a la jubilación son cada vez más exigentes e informadas. Los avances tecnológicos en el campo de la salud, el mayor nivel sociocultural y el auge de las comunicaciones han hecho que surjan propuestas para hacer posible una forma diferente de hacer las cosas. Envejecer en el hogar no solo es posible sino también deseable en un futuro que ya está aquí.

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Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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