El impacto del envejecimiento en la salud visual

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    La pirámide de población en el país continúa invirtiéndose y no parece que vaya a dejar de hacerlo en el futuro cercano. Según cifras publicadas por el INE (Instituto Nacional de Estadística) al menos el 19,1 % de la población española supera los 65 años de edad. Esta fotografía es un claro indicador del incremento de la esperanza de vida en España, pero también de que el número de diagnósticos relacionados con edades avanzadas irá en aumento, como el relacionado a su salud visual.

    De hecho, se espera que para el año 2050 cerca del 30 % de los españoles tendrán 65 años o más, haciendo que la población octogenaria alcance la cifra de cuatro millones de personas. Por supuesto, la longevidad no es un problema per se, pero si enciende las alarmas del sector de la salud. A fin de cuentas, el envejecimiento del cuerpo humano supone un deterioro progresivo a nivel físico y mental que afecta, su movilidad, su audición, su visión, y entre otras cosas.

    La importancia de la salud visual en la vejez

    Las patologías que causan pérdida de la agudeza visual, del campo de la visión o de la claridad son factores de riesgo. Además de generar ansiedad y depresión en las personas mayores, los hace más propensos a caídas, fracturas y lesiones que podrían agravar otras enfermedades asociadas con la vejez o desestabilizarlos anímicamente.

    Estas limitaciones visuales también están asociadas a la pérdida de su independencia y los obliga a apoyarse cada vez más en sus familiares y amigos para realizar actividades cotidianas. Lo más grave es que, como el envejecimiento y las afecciones visuales más comunes son procesos graduales, los primeros síntomas suelen pasar desapercibidos y, en algunos casos, llegan a un nivel de avance que podría terminar generándoles una discapacidad.

    Por eso es importante que ante cualquier cambio que se note en la visión tales como imágenes borrosas, destellos y objetos flotantes, se acuda a un especialista de la salud. Visitar continuamente a un oftalmólogo no solo garantizará una detección temprana de la enfermedad: también podría detener su progreso o, en algunos casos, revertirlo.

    Signos de peligro para la salud visual en las personas mayores

    Es importante prestar atención a los cambios en la visión, en especial si se presenta cualquiera de estos signos de alarma:

    • Lagrimeo constante
    • Sensibilidad extrema a la luz
    • Pupilas de tamaños desiguales
    • Pérdida repentina de la imagen
    • Orzuelos y chalaziones frecuentes
    • Visión borrosa o percepción doble
    • Estrechamiento del campo de la visión
    • Ver halos, destellos u objetos flotantes
    • Enrojecimiento persistente del globo ocular
    • Dificultad para ver objetos cercanos o lejanos
    • Crecimiento anormal en el párpado de los ojos
    • Picazón y costras en la línea de pestañas o lagrimales

    Afecciones oculares más comunes en la tercera edad

    Tener una buena visión influye positivamente en el estado de salud general y bienestar de los seres humanos. Lamentablemente, las personas mayores están expuestas a un mayor riesgo de ser diagnosticadas con enfermedades oculares y las cifras lo confirman. Los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud sostienen que el 75 % de la población con discapacidad visual a nivel mundial -alrededor de 213.000.000 personas- tienen una edad superior a los 65 años.

    Pero, ¿cuáles son las afecciones oculares que más afectan a la tercera edad? Según una encuesta llevada a cabo por la Universidad de Michigan, uno de cada cuatro adultos mayores informó padecer -al menos- una de las siguientes:

    Cataratas

    Las cataratas lideran la lista de enfermedades oculares que ocasionan pérdida de la visión. De hecho, están catalogadas como la razón principal de ceguera en el planeta. Para comprobar su incidencia, basta con decir que el número de personas diagnosticadas con cataratas supera con creces a la suma de pacientes con degeneración macular, retinopatía diabética y glaucoma.

    Se trata de una afección que opaca al cristalino del ojo de hombres y mujeres por igual. Como su avance es progresivo, inicia con síntomas que podrían pasar desapercibidos, como el deslumbramiento, la visión borrosa o la imposibilidad de percibir bordes, líneas y relieves. Aunque la mayoría de las personas no se preocupan por las cataratas sino a partir de los 60 años, los nuevos estudios confirman que se originan a una edad más temprana (40 años).

    Dentro de los principales factores que podrían aumentar el riesgo de padecer cataratas, se encuentran los siguientes:

    • Diabetes
    • Obesidad
    • Tabaquismo
    • Alcoholismo
    • Miopía
    • Hipertensión arterial
    • Exposición alta a los rayos UV
    • Tratamiento prolongado con corticoides
    • Uso continuo de medicamentos contra la hipercolesterolemia

    Glaucoma

    El glaucoma se posiciona como la segunda causa de la ceguera a nivel mundial y es una de las enfermedades más peligrosas porque no presenta síntomas iniciales. Esta afección daña a la estructura de los nervios ópticos, distorsionando así la información que recibe el cerebro a través de la visión. En muchos casos, el glaucoma se relaciona con un aumento de la presión ocular, hipertensión intraocular, pero puede presentarse incluso con una tensión normal.

    En el glaucoma, la degeneración de la vista también es progresiva y comienza afectando a la visión periférica. Poco a poco, el campo visual se cierra hasta llegar a la ceguera. En la mayoría de los casos, el progreso del glaucoma es indetectable hasta que el daño neural es irreversible. No obstante, puede presentar síntomas abruptos, como dolor intenso en el globo ocular o detrás del párpado, vómitos, visión borrosa o la percepción de halos de luz.

    Retinopatía diabética

    Tal como su nombre lo indica, es una consecuencia de la diabetes. Cuando el organismo pierde su habilidad de producir insulina o no lo hace efectivamente por problemas congénitos o dietas desequilibradas, se entra en un estado de resistencia a la insulina que a la larga produce un aumento en los niveles de glucosa en la sangre. A lo largo del tiempo, esta alteración afecta a distintos órganos del cuerpo humano, siendo los ojos uno de ellos.

    Los principales factores de riesgo incluyen la obesidad, el tabaquismo, una dieta rica en grasas saturadas e hidratos de carbono, y el sedentarismo; y las alertas pueden duplicarse en el caso de las personas mayores o en aquellos pacientes que cuentan pocos recursos para seguir un tratamiento adecuado.

    Por eso, es importante que todas las personas diagnosticadas con diabetes, en especial si superan los 60 años de edad, se realicen un examen oftalmológico completo 1-2 veces al año para detectar cualquier anomalía a tiempo.

    Degeneración macular

    La degeneración macular (DMAE) asociada a la edad afecta directamente a las personas mayores. Consiste en un proceso degenerativo de las células epiteliales que termina provocando la pérdida de la visión central. Aunque suele iniciar en un solo ojo, si no se trata apropiadamente, podría terminar afectando a ambos.

    La degeneración macular asociada a la edad puede ser seca, siendo la más común, o húmeda. Si bien la DMAE seca tiene un progreso muy lento, no existe un tratamiento efectivo para ella y, lamentablemente, este tipo representa el 90 % de los diagnósticos. Las personas mayores con esta enfermedad pierden la habilidad de leer, escribir, reconocer rostros, caminar sin sufrir tropiezos o caídas, cocinar, realizar las compras y conducir. En pocas palabras, su independencia. Por esa razón, es importante prevenir la afección y acudir a controles oftalmológicos con frecuencia a partir de los 50 años.

    Recomendaciones para mantener una buena salud visual

    El secreto para mantener una buena salud visual en la vejez está en la prevención y en alejarse de cualquier factor de riesgo, como el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad o el sedentarismo. También se aconseja verificar y controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, y mantener una alimentación equilibrada y rica en betacarotenos.

    Si se padece de diabetes o resistencia a la insulina, será imprescindible no saltarse las consultas de control y seguir el tratamiento. Por último, se recomienda visitar al oftalmólogo de 1 a 2 veces por año. Solo así se podrá detectar cualquier enfermedad antes de que sea demasiado tarde.

    Mª Victoria López

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