El envejecimiento activo y nuestra responsabilidad

El envejecimiento activo y nuestra responsabilidad

Hacerse mayores tiene que ser visto más como una oportunidad que como un problema. Después de la jubilación se abre una etapa llena de momentos felices en la que la familia, el ocio, las aficiones y el descanso son lo único que importa. Sin embargo, no siempre se atiende al envejecimiento activo, un proceso que pasa por cuidar la salud y mantener una vida completa en todos los sentidos.

¿Qué es el envejecimiento activo?

Es fundamental comprender el concepto para saber cómo puede afectar a nuestros mayores y la forma en la que estos disfrutarán de su vida si lo tienen en cuenta. Envejecer de forma activa, algo que sido definido por la propia OMS, pasa por sacar partido a las oportunidades que la vejez ofrece para mantener un bienestar tanto físico como emocional.

Es decir, hay que abrirse a un nuevo tipo de vida sacando partido a todo lo que esta ofrece. Y esto no es poco, ya que la vejez debe ser vista como el momento para disfrutar de hijos, nietos o de la pareja con la que se ha compartido un largo camino. Al mismo tiempo, las aficiones y el ocio deben ganar peso en el día a día y de ninguna forma se deben aparcar las relaciones sociales y familiares.

Basta un poco de conciencia para darse cuenta de que los duros años de trabajo y sacrificio han quedado atrás y ahora ha llegado el momento de disfrutar de todos los frutos que el camino de la vida ha ido dando.

Algunas claves a tener en cuenta

Envejecer de forma activa es algo que hay que proponerse desde uno mismo. Los expertos marcan una serie de aspectos que deben ser controlados para que el proceso sea el adecuado.

Así, por ejemplo, hay que mantener unos hábitos de vida saludables que incluyan una buena alimentación y, por supuesto, una actividad física diaria que evite que el cuerpo sufra afecciones o dolencias relacionadas con la inactividad. Pasear por la naturaleza, caminar por la ciudad o incluso montar en bici si la salud lo permite son actividades más que aconsejables.

A ello hay que sumar el mantenerse ocupado. Existen muchas actividades programadas que ayudan a mantener la mente ocupada y, por lo tanto, activa, algo fundamental para evitar problemas degenerativos como el Alzheimer.

Por supuesto, una buena conversación con los amigos de toda la vida o visitar a los familiares es fundamental.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Los más jóvenes debemos comprender que los mayores son personas autónomas, pero que a veces requieren de nuestra atención. Estar pendientes de ellos e integrarlos en nuestras actividades es la mejor forma de prevenir el aislamiento social, uno de los grandes peligros de las sociedades actuales.

En muchas ocasiones, el envejecimiento activo se inicia en el mismo núcleo familiar y se extiende a otros ámbitos gracias a la felicidad y motivación que los mayores reciben de sus seres queridos. Por ello, todos tenemos parte de responsabilidad en hacer que la vejez sea el colofón perfecto a una vida llena de satisfacciones.

Cambiemos la sociedad y cuidemos de nuestros mayores igual que cuidamos de nuestros pequeños. El día de mañana si tengo la suerte de envejecer deseo hacerlo manteniendo todo lo que construyo hoy, mi familia, mi hogar, mis amistades, mis aficiones... Trabajo en Cuidum para aportar mi granito de arena a la sociedad y no tener que preocuparme el día de mañana de perder parte o todo lo que con tanto esfuerzo me ha costado lograr.

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