Pañales adultos: ¿Cuándo empezar a usarlos?

Pañales adultos: ¿Cuándo empezar a usarlos?

El proceso de envejecimiento es una situación difícil tanto para los ancianos como para sus familiares, y uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan las personas de edad avanzada es la incontinencia de la vejiga y/o también la incontinencia intestinal. 

En la mayoría de los casos, la incontinencia supone un tema tabú para los ancianos, del que se niegan a hablar por tratarse de un problema muy personal para ellos. Es por este motivo que los familiares y cuidadores deberán afrontar con naturalidad esta situación y hacer entender al anciano que no es responsable de la incontinencia y que esta debe ser tratada de forma digna para que la persona afectada conserve su calidad de vida y tenga la máxima comodidad. 

Factores que causan la incontinencia

La pérdida del control de la vejiga es muy frecuente, especialmente entre las mujeres. En las mujeres, la incontinencia se produce a lo largo de toda su vida debido al embarazo, al parto y a la menopausia. En estos casos los problemas de incontinencia no se limitan a edades avanzadas sino que pueden aparecer en otros momentos de la vida de la mujer.

No obstante, cuando el control de los esfínteres se debe a un problema de desgaste de la musculatura en el útero o la vejiga, es posible tonificar la zona y recuperar cierto control en el escape de orina mediante la práctica de ejercicios Kegel. Estos ejercicios consisten en la contracción y relajación de los músculos ubicados en el suelo pélvico que se encargan de regular el flujo de la orina.

En el caso de los ancianos, la incontinencia afecta a ambos sexos por igual. La causa más frecuente de la incontinencia en la vejez se debe a la debilidad de la vejiga y a la dificultad que tienen los ancianos para controlar la musculatura pélvica, que ya ha perdido por completo el tono y cuyo funcionamiento óptimo es irrecuperable. Ello implica que les resulta muy difícil controlar la expulsión de la orina y les obliga a emplear soluciones como los pañales para adultos que eviten que esta expulsión incontrolada de los fluidos corporales se convierta en un problema para el desarrollo de sus rutinas.

¿Cuándo deben empezar a usarse los pañales para adultos?

Los pañales para adultos, son la mejor solución a la hora de abordar el problema de la incontinencia. Es recomendable, que desde el momento en que el anciano no pueda controlar su vejiga, hay que hablar claramente con él o ella y aconsejarle el uso de un pañal para adulto que le evite tener pérdidas durante el día o mojar la cama durante la noche. Es normal que inicialmente el anciano se resista a usar pañales, sin embargo debemos intentar de convencerle hablándoles sobre los beneficios que tiene el uso de pañal para adultos.

Ventajas de usar pañales para adultos

  • Comodidad, el pañal para adultos evita la incomodidad que siente el anciano cuando se producen las fugas de la vejiga y manchas en su ropa.
  • Menos estrés, los pañales de adultos evitan la preocupación por las manchas en la ropa y la ansiedad de buscar constantemente un baño cercano cuando se producen las fugas.
  • La mayoría de los pañales para adultos son muy delgados y absorbentes, por lo que no se notan debajo de la ropa.
  • Los pañales para personas mayores generalmente se quitan de la misma manera que la ropa interior, por lo que son fáciles de usar y cambiar.

Desventajas del uso de pañales en personas mayores

  • La no aceptación del problema de incontinencia conlleva a la no aceptación de la necesidad de emplear este tipo de artículos de higiene.
  • Sensación de inseguridad al caminar o al moverse como consecuencia de una circunstancia que a las personas mayores les resulta nueva.
  • Falta de adaptación a las limitaciones de control de los esfínteres que obligan al empleo de pañales en adultos mayores.
  • Problemas de índole emocional. Para una persona adulta, empezar a utilizar pañales puede ser interpretado como un retroceso en sus funciones básicas.

¿Cómo actuar cuando una persona mayor no quiere utilizar pañales?

A pesar de las innumerables ventajas y mejoras que el uso del pañal llevará a la vida de las personas mayores que los necesiten, lo cierto es que se trata de un cambio muy importante en sus rutinas y no siempre tiene una buena aceptación.

Mientras que para los cuidadores o los familiares el pañal es un elemento de higiene íntima que garantiza la comodidad y el bienestar de los ancianos con incontinencia, para ellos puede tener un carácter simbólico: es la representación de una nueva etapa en sus vidas dominada por la pérdida del control sobre determinadas funciones de su cuerpo.

No es de extrañar que el uso de pañales para adultos pueda representar en sus inicios un punto conflictivo entre la cuidadora y la persona dependiente. Por eso es muy necesario abordar la situación con normalidad, ofrecer apoyo no sólo físico sino emocional al paciente y desarrollar una buena técnica de limpieza y cambio de pañales para asegurarse de que este momento resulta lo menos traumático posible.

Superado ese primer obstáculo, las personas mayores que necesitan pañales se dan cuenta de las ventajas, la libertad y la seguridad que estos elementos de higiene les proporcionan. De los prejuicios iniciales se pasa a un nuevo concepto del pañal y se asume con mejor ánimo que gracias a él resulta posible continuar con una vida normal y sin limitaciones.

Tipos de pañales para ancianos

Existen dos tipos básicos de pañales incontinencia urinaria para ancianos: el pañal anatómico y el pañal elástico.

  • El pañal anatómico es de talla única y se ajusta perfectamente a cada persona mediante sus tiras adhesivas. Este tipo de pañal es adecuado para personas con dificultad de movilidad o con incontinencia severa.
  • El pañal elástico se presenta en diferentes tallas (pequeña, mediana y grande). Es el adecuado para personas que conservan la movilidad o tienen incontinencia leve a moderada.

Tanto los pañales anatómicos como elásticos se dividen, a su vez, en otras tres categorías en función de su capacidad de absorción: para el día (600 cc), para la noche (900 cc), y los pañales de máxima absorción (1200 cc). Con el fin de evitar la irritación de la piel se recomienda el cambio de pañales con frecuencia, así como mantener la piel siempre limpia e hidratada. 

Cómo cambiar pañales en personas mayores

El cambio de pañales en ancianos debe realizarse según las necesidades concretas de cada caso, pero a lo largo del día se aconseja cambiar el pañal al menos cada tres o cuatro horas. Durante la noche puede dejarse ocho horas, salvo que el anciano se quite el pañal por la noche y tengamos que sustituirlo.

El cambio de pañales en ancianos es similar al cambio de pañales de los bebés. Sin embargo, en este caso la tarea puede tener mayor dificultad debido a la falta de movilidad del anciano, a su peso y tamaño. En Cuidum, te aconsejamos los siguientes pasos:

Cambio de pañales en adultos encamados

  1. Para cambiar el pañal de una persona mayor comienza por colocarte un par guantes de látex limpios que se adapten perfectamente al tamaño de tu mano. 
  2. Ten a mano el pañal limpio que vas a colocar, toallitas húmedas, una almohadilla de cama para colocarla bajo el anciano e impedir que se manche la cama, así como polvos de talco o crema hidratante para limpiar al adulto antes de colocar el pañal nuevo. Procura tener todos estos objetos lo más próximos posible, de forma que no tengas que dejar solo al anciano a mitad del cambio de pañal para ir a buscar algo que hayas olvidado. 
  3. Afloja las lengüetas del pañal nuevo y mueve suavemente al paciente hasta que esté de lado sobre la cama. Si necesita ayuda, coloca tus manos sobre sus caderas y muévelo suavemente hasta que se ponga de costado. Ayúdalo a que tire de sus rodillas hacia su pecho.
  4. Coloca una almohadilla de cama limpia sobre las sábanas, a lo largo de la parte posterior del paciente, para evitar ensuciar las sábanas durante el cambio de pañal.
  5. Retira el pañal sucio suavemente de entre las piernas del anciano, enróllalo y tíralo a la basura.
  6. Limpia los genitales, la parte inferior, los muslos y cualquier zona de la piel manchada del anciano, limpiando siempre desde adelante hacia atrás con una toallita húmeda. Seguidamente seca muy bien la piel y aplica talco o crema hidratante.
  7. Guía al anciano para que se gire sobre el otro lado con el fin de que puedas completar el proceso de limpieza sobre toda la zona. Utiliza otra toallita limpia para limpiar las áreas a las que no habías podido llegar anteriormente y repite el proceso de secar la piel y aplicar talco o crema hidratante. 
  8. Cuando apliques el talco o la crema hidratante sobre las zonas irritadas o enrojecidas del anciano ten cuidado de aplicar una capa muy fina, ya que demasiada crema hidratante o polvos de talco puede provocar un exceso de humedad y causar una erupción en el anciano cuando coloques el pañal nuevo.
  9. Despliegue el pañal limpio y colócalo entre las piernas del anciano. Asegúrate de que el pañal quede liso y que no tenga arrugas ya que un pañal arrugado puede rozar la piel del anciano y llegar a producir irritación o llagas.
  10. Ayude al paciente a girar sobre su espalda y tira del pañal, alisándolo de nuevo. Ajusta las lengüetas del pañal alrededor de la cintura del anciano y comprueba que el pañal está bien ajustado. Para ello, tira suavemente de los lados del pañal y asegúrate de que no se suelta cuando el adulto se mueva.
  11. Para finalizar, quítate los guantes y lávate bien las manos con agua tibia y jabón. Asegúrate siempre de que la persona mayor tenga un amplio suministro de los pañales que necesita y en el tamaño correcto. 

Cambio de pañales en adultos con cierta movilidad

Muchos adultos mayores gozan de la suficiente autonomía como para efectuar el cambio de pañal sin ayuda de nadie. En otros casos, es posible que no cuente con las suficientes capacidades de coordinación para realizar este cambio, pero sí con la suficiente fuerza y equilibrio como para que no sea imprescindible acostarse en una cama.

Esto facilita en gran modo la tarea del cuidador, que podrá llevar a cabo el cambio de pañal y la limpieza de la zona de un modo mucho más rápido. Los pasos a seguir son los mismos que en el caso del cambio de pañal en personas encamadas, solo que, debido a las características de la posición, el proceso se suele completar con mayor agilidad y con menores inconvenientes tanto para el cuidador como para la persona que recibe asistencia.

Esta técnica para el cambio de pañal es útil tanto con pañales anatómicos como con pañales elásticos. Basta con que el adulto pueda mantenerse en pie durante unos minutos y que el cuidador tenga la experiencia necesaria para actuar con rapidez. El procedimiento es el siguiente:

  1. Escoger una ubicación adecuada para que la persona mayor pueda sentirse cómoda y segura, preferiblemente con algún elemento cercano en el que apoyarse o sujetarse.
  2. Protegerse con guantes para no tener contacto con los fluidos del pañal.
  3. Tener preparado el pañal que se vaya a emplear en el cambio, de la medida correcta y estirado para facilitar su correcta colocación.
  4. Retirar el pañal usado y depositarlo en la papelera destinada a este tipo de residuos.
  5. Pedir a la persona atendida que abra o flexione ligeramente las piernas para efectuar una limpieza genital óptima siguiendo las mismas indicaciones que en el caso del cambio de pañales en personas encamadas.
  6. Colocar el nuevo pañal tirando bien hacia arriba para garantizar su buena posición. En caso necesario, el adulto puede sujetar la parte trasera del pañal mientras el cuidador se asegura de ajustar correctamente la parte delantera.

Comprar pañales para adultos

Antes de comprar pañales para la tercera edad, asegúrate de cuál es el modelo y el tamaño indicado para el anciano, ya que si los pañales para adultos son demasiado grandes o demasiado pequeños pueden causar problemas en la piel. Es necesario que lo consultes con el médico de cabecera, además de darte las instrucciones correctas, el médico también podrá darte una receta de los pañales para adultos que necesites con cargo a la Seguridad Social.

Lo habitual es que tarde o temprano los pañales terminen convirtiéndose en un elemento habitual del día a día de las personas mayores. Los familiares y los cuidadores deberán estar pendientes de las necesidades de estas ya que la incontinencia es con frecuencia un tema tabú para los ancianos y es probable que intenten retrasar a toda costa el uso del pañal. Estar preparados para abordar el tema con naturalidad y actuar en consecuencia es una garantía de éxito a la hora de afrontar este importante cambio.

Llevo 25 años dedicándome al mundo empresarial en el ámbito sanitario. Actualmente en Cuidum, mis objetivos se basan en poner foco sobre las medidas que promuevan una vejez digna en la sociedad, atendiendo las necesidades de cada persona mayor dependiente y de su entorno familiar.

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