Covid-19 y el cuidado en pacientes con fibromialgia y fatiga crónica

Covid-19 y el cuidado en pacientes con fibromialgia y fatiga crónica

La mayoría de las enfermedades crónicas suponen un factor de riesgo frente a una eventual infección por Covid-19. En el caso de la fibromialgia y el Síndrome de fatiga crónica (SFC), a pesar de ser afecciones de origen incierto, no se puede descartar el agravamiento de los síntomas en el caso de una infección por Coronavirus. Prevención, ejercicio y relajación son los tres fundamentos para abordar la situación del modo más saludable.

El impacto del Coronavirus en la salud de los enfermos crónicos

Alrededor de tres millones de españoles están afectados por la fibromialgia y fatiga crónica. Pacientes, familiares y asociaciones de enfermos aprovechan la notoriedad que les otorga el Día Internacional de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) para hacer visibles al mundo sus necesidades y demandas.

A pesar de que las grandes manifestaciones en las calles pasarán de largo este año como consecuencia de las restricciones impuestas por la pandemia, las exigencias de estos colectivos seguirán muy presentes en medios de comunicación y redes sociales. No en vano, el confinamiento ha tenido un importante impacto en la salud física y emocional de quienes padecen estas patologías y es importante que la sociedad tome conciencia de ello.

Empeoramiento de los síntomas como consecuencia del Coronavirus

Aunque por el momento no existen evidencias científicas de que la infección por Coronavirus conlleve una prolongación del dolor o mayores dificultades para la recuperación, no dejan de ser enfermedades crónicas y, en consecuencia, la respuesta del paciente con estas patologías puede ser muy diferente a la de una persona sana.

No en vano, se han desarrollado algunos estudios que apuntan hacia una posible relación entre la infección por otros virus como el de la Hepatitis C o el Epstein Barr y el agravamiento de los síntomas propios de la fibromialgia y el SFC durante el proceso vírico (tensión, pinchazos, agotamiento, hiperestesia sensorial…). Por todo ello, la prevención del contagio debe ser un objetivo prioritario para los enfermos y su entorno.

¿Están contraindicados los tratamientos en pacientes de fibromialgia y SFC con Covid-19?

Las rutinas de tratamiento y control del dolor a las que se someten quienes padecen estas patologías deberán mantenerse también en el proceso de desescalada con la misma regularidad y atendiendo a la medidas de prevención establecidas por las autoridades sanitarias para el conjunto de la población. Pero, ¿qué sucede cuando un enfermo de fibromialgia o fatiga crónica da positivo por Coronavirus?

Puesto que los síntomas de estas enfermedades crónicas son muy diferentes a los del Covid-19, resulta sencillo identificar una posible infección (fiebre alta, tos, dificultades respiratorias…). Por el momento, no existe una medicación específica para el tratamiento de la infección por Coronavirus, pero los primeros fármacos que se han postulado como posibles soluciones a la espera de una vacuna (citoquinas y antivirales tipo favipiravir), no están contraindicados para quienes padecen fibromialgia y fatiga crónica.

En ausencia de infección por Covid-19 pero frente a un posible agravamiento de los síntomas de estas enfermedades como consecuencia del confinamiento y los cambios de rutina, podría ser necesario reforzar el tratamiento. Será el médico el que determine la idoneidad de incrementar el uso de antidepresivos y analgésicos, teniendo en cuenta que estos últimos podrían ‘enmascarar’ los signos más leves de la infección por Coronavirus en su estado inicial (fiebre y dolores musculares).

Consejos para abordar la fibromialgia y fatiga crónica durante la desescalada

Aparte de las recomendaciones y obligaciones impuestas durante las diferentes fases del proceso de desescalada, es importante que quienes padecen fibromialgia o fatiga crónica afronten esta nueva etapa con rutinas de ejercicio y descanso adaptadas a sus necesidades específicas.

  • Practicar ejercicio físico de forma regular: el ejercicio aeróbico o cardiovascular, siempre dentro de las limitaciones de cada paciente, favorecen al aumento de la capacidad funcional de músculos y tendones y reducen el dolor y la fatiga.

  • Evitar las posturas prolongadas: cualquier posición que se mantenga durante más de 20 minutos puede ser desencadenante del dolor. Conviene hacer pausas cada cierto tiempo para estirar, moverse y desentumecer músculos y articulaciones, algo que suele pasar por alto sobre todo cuando se realiza teletrabajo.

  • Establecer horarios: la jornada no puede convertirse en una sucesión de tareas sin descanso. Se deben establecer tiempos de actividad física, de trabajo intelectual y de descanso.

  • Prepararse para la hora de dormir: el ejercicio ayudará a conciliar el sueño, pero no debe practicarse durante las dos horas previas a la hora de dormir. En esta misma línea, no conviene la ingesta de alimentos sin un paréntesis de al menos dos horas antes de meterse en la cama.

  • Asumir un papel activo: la fibromialgia y fatiga crónica no son enfermedades que se aborden desde la pasividad. El manejo del dolor parte de la predisposición del paciente y del conocimiento de su condición. La pandemia no puede convertirse en una excusa para bajar la guardia y dejarse llevar por una actitud derrotista.

Ni el dolor que provocan la fibromialgia y fatiga crónica ni el temor al contagio por Covid-19 deben condicionar la vida de quienes padecen estas patologías. Tanto los enfermos como su entorno inmediato (amigos, familiares y cuidadores) deben hacer un esfuerzo por mantener una actitud positiva en estas circunstancias para evitar que los síntomas de estas enfermedades conlleven una disminución en la calidad de vida de los pacientes.

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Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

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