Consejos en vacaciones con un enfermo de parkinson

Consejos en vacaciones con un enfermo de parkinson
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Es posible que muchas personas vean como un impedimento para ir de vacaciones en verano el hecho de tener al cargo una persona enferma de parkinson. Es cierto que será necesario tener unas precauciones específicas y seguir un protocolo que se adapte a las necesidades del enfermo para así garantizar su bienestar y disfrute, sin embargo, esto no debe ser óbice para tener unas agradables vacaciones en familia. Más bien al contrario, se recomienda tomar un descanso para salir del entorno cotidiano y renovar las fuerzas de cara al inicio de un nuevo retorno a la vida de siempre. Esto beneficiará tanto al enfermo como a los cuidadores que lo tienen a su cargo.

El principal dato a tener en cuenta para ir de vacaciones con enfermos de parkinson es que se deben mantener, en la medida de lo posible, los horarios y las rutinas de la vida cotidiana. De este modo, las comidas, los momentos de sueño y la actividad física, así como la administración de la medicación correspondiente, se debe conservar en la medida de lo posible aunque se introduzcan algunos pequeños cambios que no alternen en exceso el ritmo del enfermo.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales para el bienestar del enfermo de parkinson. Durante las vacaciones de verano se ha de cuidar este aspecto apostando por un mayor número de ingestas con un contenido calórico controlado y una cantidad menor de alimento en cada plato. Para evitar que haya problemas a la hora de tragar, es especialmente recomendable acompañar cada bocado de un sorbo de agua y atender a la correcta postura al sentarse a la mesa.

Una buena hidratación y la introducción verduras en el menú serán la clave para minimizar el riesgo de sufrir estreñimiento. Esto influirá en la comodidad del enfermo y, por tanto, en su descanso.

Las horas de sueño deben conservar su regularidad para garantizar el descanso. No comer en exceso y evitar muchas siestas durante el día serán la mejor ayuda para no caer en una inversión de los horarios por culpa de una sola noche de insomnio.

En cuanto a la actividad física, es importante mantenerla y animar al enfermo a disfrutar de estos momentos también durante las vacaciones para potenciar su energía durante el día y mejorar su descanso durante la noche. Será suficiente con pasear en las horas de menos calor o disfrutar de baños tanto en la playa como en la piscina.

Es importante no desatender durante las vacaciones la medicación del enfermo, este es un apartado que no se debe modificar y se recomienda el uso de un pastillero para garantizar que todas las dosis son administradas de forma correcta ya que, en ocasiones, el cambio de rutina puede hacer que los cuidadores se distraigan de elementos esenciales como este.

Por último, para evitar la apatía o ansiedad del enfermo es importante atenderle emocionalmente e integrarlo en las actividades familiares de una forma constante y natural.

 

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