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TRABAJA COMO CUIDADORA

Recomendaciones y medidas para las reuniones familiares en Navidad

Cuidados generales

Ante la llegada de estas fechas en un año marcado por la pandemia del coronavirus, son muchas las familias que muestran su preocupación por no saber cómo actuar en las populares comidas, cenas y, en general, reuniones de Navidad. Casualmente, muchas de estas reuniones familiares se suelen realizar en casa de los familiares mayores que, como es sabido, son las principales personas de riesgo de la COVID-19. Es por ello que hemos reunido las principales medidas de restricción para esta época navideña y nuestras recomendaciones para proteger a nuestros familiares mayores.

Tal y como se decreta en el artículo 7 del Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, los encuentros familiares o con allegados de los días 24, 25 y 31 de diciembre de 2020 y del 1 de enero de 2021 no podrán superar el número máximo de diez personas, salvo que se trate de convivientes. En todo caso, se recomienda que estos encuentros se compongan de miembros que vivan en la misma “burbuja”. A continuación, reunimos las consideraciones generales más importantes que debemos tener en cuenta, especialmente para el cuidado de nuestros familiares mayores.

Recomendaciones generales para tratar con personas mayores

  1. Recordar que las personas mayores deben evitar contacto directo con las personas que vengan de visita. Es muy difícil evitar dar dos besos o un abrazo a nuestros seres queridos, pero es muy importante mantenerse firmes.
  2. Usar mascarilla todo el tiempo posible. Es muy importante quitársela solo para comer y beber.
  3. Se aconseja ventilar bien el salón donde se celebre la reunión después de que se vayan las visitas, especialmente si se realiza en casa de un familiar mayor. Abrir todas las ventanas y puertas para asegurar una buena ventilación.
  4. Hay que evitar aglomeraciones. Se recomienda adquirir los regalos de forma online. En caso de que la persona mayor necesite adquirir regalos, es buena idea ayudarles a hacerlo por internet.
  5. El momento de intercambiar los regalos de Navidad puede ser decisivo. Una buena idea puede ser repartir los regalos al aire libre o, si no es viable, hacerlo en algún espacio de la casa con buena ventilación.
  6. No tocarse los ojos, la nariz o la boca.
  7. Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos, sobre todo antes y después de tener contacto con el mayor y antes de entrar al domicilio del familiar con gel hidroalcohólico, por ejemplo.
  8. Cubrirse la boca con el antebrazo o con un pañuelo al toser o estornudar.
  9. Utilizar en la medida de lo posible pañuelos y toallas desechables. En el caso de las comidas y cenas, usar servilletas de un solo uso.
  10. Llevar las uñas cortas y evitar el uso de anillos, pulseras y demás accesorios.
  11. En las reuniones familiares, habilitar una zona para colocar un bote de gel hidroalcohólico, sobres de papel con nombres para guardar las mascarillas y pegatinas para identificar las copas y los vasos que se empleen.
  12. Maximiza la distancia entre los comensales. Lo ideal es disponer de la mesa colocando juntos a los convivientes y dejando una silla de separación entre los no convivientes.

¿Qué consejos puedo aplicar en la cocina para minimizar contagios?

  • Evitar posibles acercamientos en la cocina o con la comida.
  • Lavar más a menudo los trapos de cocina y vestuario que usemos para cocinar.
  • Priorizar el uso del lavavajillas que el lavado a mano.
  • Emplear cucharillas o dosificadores para salsas, aderezos, especias, etc.
  • Lavarse las manos en todo momento antes de manejar cualquier alimento en crudo o comida preparada.
  • Escoger a una única persona como anfitriona que sea la encargada de servir o pasar los alimentos. De este modo se evita que todos los comensales toquen todo lo que hay dispuesto en la mesa. Adicionalmente, se puede pensar en platos personalizados para evitar este problema.
  • Separar alimentos crudos de alimentos cocinados para evitar que se pueda traspasar cualquier organismo, así como almacenarlos por separado.

Los lazos familiares no reducen el riesgo de contagio

A pesar de que han pasado ya muchos meses desde el comienzo de la pandemia, sigue existiendo una tendencia a relativizar el riesgo de contagio cuando se trata de familiares o allegados. Respetamos las medidas de seguridad cuando vamos a hacer la compra, al utilizar el transporte público o cuando visitamos un museo. Sin embargo, se nos olvidan como por arte de magia cuando nos encontramos cerca de un amigo o un familiar.

Pero el virus no entiende de relaciones personales ni de afectos y el riesgo siempre está presente. Este es probablemente uno de los retos a los que seguimos enfrentándonos en la batalla contra la COVID-19: el aspecto emocional. En una sociedad como la nuestra, donde las muestras de cariño implican generalmente algún tipo de contacto físico, resulta difícil asimilar que no podamos tocar, besar o abrazar a nuestros seres queridos, sobre todo a esos abuelos y abuelas que llevan todo el año esperando a reencontrarse con toda la familia. La Navidad es una época especialmente sensible en las que esta limitación se hace más evidente, por lo que exige una mayor conciencia y autocontrol.

Frenar el avance del virus es responsabilidad de todos

Si por definición una pandemia es una enfermedad que se propaga por todo el mundo, también por definición todos somos responsables de detener su avance, y más en las reuniones sociales de Navidad. En el caso de la COVID-19 cada vez tenemos más datos acerca de su forma de propagarse y, por consiguiente, más herramientas para hacerle frente. No obstante, conviene seguir insistiendo es que las consecuencias de nuestra conducta individual se reflejan en el bienestar colectivo.

  • La salud es un derecho universal. Nuestro comportamiento no debe convertirse en un obstáculo para la consecución efectiva de dicho derecho.

  • Si los pequeños gestos responsables pueden conseguir grandes logros, los actos carentes de conciencia y empatía pueden suponer un grave retroceso en la batalla contra la enfermedad.

  • Todos tenemos un amigo, un familiar o un conocido especialmente vulnerable frente a la pandemia. Si no eres capaz de visualizar la enfermedad como un problema colectivo, piensa en ellos y en su seguridad.

  • A pesar de las restricciones, cada una de las limitaciones que regulan nuestros actos debe ser entendida como una expresión de nuestra libertad. Una lucha conjunta contra un problema común.

  • Cuando contagias, siempre hay consecuencias. Tal vez no afecten a tu estado de salud personal, pero puede afectar a la de tu círculo más cercano y seguir expandiéndose. Un caso más en la lista de contagios es también una nueva posibilidad de que cierre un negocio, de que se cancelen las clases en los colegios, de que haya una nueva cama ocupada en la UVI o de que alguien pierda su puesto de trabajo.

Estas Navidades, más que nunca, respeta las medidas de seguridad, distanciamiento e higiene. El mejor regalo que podemos hacer es tomar conciencia de la situación y actuar de manera responsable.

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