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Mitos sobre la vejez

Cuidados generales

No resulta fácil hacerse mayor. A los cambios físicos, psicológicos y emocionales se suman otros cambios de índole social. Los mitos y estereotipos sobre la vejez son producto del cómo otros ven ese proceso desde fuera, y en muchos casos ofrecen una visión errónea sobre lo que representa el hacerse mayores.

¿En qué se basan los estereotipos sobre la vejez?

En mayor o en menor grado, todo el mundo experimenta cierta preocupación al hecho de hacerse mayor. La etapa de la vejez es una etapa repleta de cambios que llegan en un momento de la vida en el que muchos creían tenerlo todo aprendido. Pero lo cierto es que nunca se deja de aprender.

Esta es una de las muchas preguntas sobre la vejez que todos deberíamos hacernos: ¿qué nos queda por hacer al llegar a la tercera edad? Basta con meditar sobre el tema durante unos minutos para entender que las posibilidades son inagotables.

Sin embargo, los estereotipos sociales erróneos se han ido imponiendo al concepto que se tiene de esta etapa de la vida. La consolidación de algunos prejuicios en la sociedad impide que las personas mayores desarrollen un concepto más positivo del momento en el que se encuentran y de sus capacidades reales.

Mitos de la vejez que no tienen nada de cierto

Entre los ejemplos de estereotipos sociales que perfilan ese concepto erróneo de la etapa de la vejez están:

  1. La monotonía de una vida rutinaria y sin estímulos: es un error común pensar que las personas mayores viven inmersas en hábitos aburridos y repetitivos que ya no aportan nada nuevo a la existencia. Pero si es cierto que no existe ese estímulo, entonces habrá que ayudarlos a encontrarlo: viajes, eventos, cursos, competiciones… No hay límites para quienes se mantienen en activo.
  2. La incapacidad de adaptarse a los cambios: existe la creencia de que los mayores son más inflexibles e intransigentes. Pero, aunque es cierto que se sienten cómodos en sus rutinas y en su forma de pensar, siempre hay espacio para el cambio. El adulto mayor también tiene capacidad de adaptarse, aunque es necesario entender que lleva otro ritmo.
  3. La vejez es sinónimo de improductividad: son muchas las personas mayores que se sienten perdidas al llegar a la jubilación “sin nada que hacer”. Sin embargo, este no solo es el momento de mantenerse en activo sino de hacer lo que verdaderamente nos gusta. Las personas mayores siguen teniendo mucho que aportar, solo hay que ayudarlas a encontrar su espacio y su motivación.
  4. La sexualidad está reservada a la juventud: es un tema tabú sobre el que giran muchos de los estereotipos de la vejez. Pero la sexualidad, el deseo y el placer también existen a edades avanzadas. La promoción de una vida sexual saludable en la etapa de la vejez y el conocimiento de estas necesidades mejora el estado de salud en general.
  5. Las personas mayores viven malhumoradas, deprimidas o enfermas: sin duda el estereotipo de la vejez más extendido y uno de los más hirientes. Desde esta perspectiva resultará imposible cambiar el resto de conceptos que se tienen sobre la edad adulta. Son percepciones que fomentan el aislamiento, la sobreprotección y la falta de interés por potenciar los estados de ánimos positivos. Están en los cimientos del edadismo y tienden a homogeneizar a todas las personas de un determinado grupo de edad.
Mitos sobre la vejez

Cambiar los prejuicios en la sociedad por estereotipos positivos de la vejez

La mejor manera de contrarrestar el edadismo, los mitos y estereotipos sobre la vejez es potenciar un cambio de perspectiva. No es una tarea sencilla: el edadismo no es solo un problema que afecte a la persona mayor sino a todo su entorno.

Por otro lado, los mitos y estereotipos sobre la vejez se extienden por diferentes ámbitos: estereotipos en torno a la salud, el desarrollo emocional y cognitivo, las capacidades físicas o el estilo de vida.

Este es uno de los motivos por el que ese cambio de perspectiva se debe plantear también desde un enfoque multidisciplinar. Estos son algunos ejemplos de soluciones al edadismo que se podrían aplicar al día a día:

  1. Fomentar el contacto intergeneracional para intercambiar conocimientos y favorecer al entendimiento mutuo.
  2. Conocer y fomentar las capacidades particulares de cada persona mayor, atendiendo a sus intereses y expectativas.
  3. Disociar la vejez de la enfermedad, evitando actitudes paternalistas y sobreprotectoras.
  4. Potenciar el envejecimiento activo con programas de ocupación que estimulen la creatividad, el conocimiento y el interés por seguir aprendiendo.

En Cuidum estamos decididos a desterrar todos esos mitos sobre la vejez promoviendo la actividad y la autonomía en las personas mayores. Pero esta es una tarea que no solo atañe a los cuidadores a domicilio y a sus familias, sino al conjunto de la sociedad. Todos podemos contribuir a esta trasformación para erradicar los estereotipos que ofrecen una visión negativa sobre la etapa de la vejez. ¿Te sumas al cambio?

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