Lo que debes saber de la artritis reumatoide en ancianos

Lo que debes saber de la artritis reumatoide en ancianos

Estamos ante un trastorno inflamatorio que afecta a personas de la tercera edad. Sin embargo, la artritis reumatoide no siempre se entiende esta enfermedad en toda su complejidad y es importante saber bien cómo afecta a la persona para empatizar con ella y poder ayudarle de la forma más acertada.

La artritis reumatoide se trata de una enfermedad de carácter crónico, es decir, no tiene cura posible y se caracteriza por su cualidad degenerativa. Esto significa que con el paso del tiempo la enfermedad empeora progresivamente y requiere de cuidados específicos. El tipo de cuidado será el mejor método para reducir al máximo esta progresión mejorando la calidad de vida de las personas mayores que sufren de artritis reumatoide.

Recientes estudios en este ámbito llegan a la conclusión de que las diferencias existentes entre la artritis reumatoide del anciano y la del joven, pueden explicarse a través de dos hipótesis:

  1. Que se trate de la misma enfermedad pero tiene un curso diferente, debido a la modificación de la enfermedad por edad.
  2. Que la artritis reumatoide del anciano no sea una sola enfermedad, sino un grupo de enfermedades heterogéneas de patogenia distinta.

¿En qué consiste la artritis reumatoide?

La causa principal de la dolencia es la inflamación de la membrana llamada sinovial que recubre los cartílagos protegiéndolos. Estos tejidos se encuentran en las articulaciones y en las zonas que las circundan aunque en numerosas ocasiones la enfermedad afecta a un radio más amplio llegando a dañar otros órganos. En algunas ocasiones las personas mayores ven cómo la artritis afecta a su riñón, corazón o pulmones agravando de forma notable su estado de salud y disminuyendo progresivamente su calidad de vida.

La mencionada inflamación de las membranas articulares provoca en los afectados un gran dolor y una notable rigidez que deriva de forma inmediata en una pérdida de movilidad. Estas molestias y este dolor característicos se sienten con mayor intensidad por las mañanas mejorando con la actividad a lo largo del día.

Si la inflamación no es tratada adecuadamente y se mantiene sin control alguno se aumenta la degeneración de los tejidos y la enfermedad avanza rápidamente pudiendo dañar tanto huesos como ligamentos y tendones circundantes.

La consecuencia directa de este avance de la dolencia es la deformación de las articulaciones dañadas y, con ella, una pérdida cada vez más acusada de la capacidad de movimiento de las mismas. Así, con mayor incidencia en los ancianos, la incapacidad de movimientos y la dificultad para realizar tareas sencillas se hace cada vez más notable y la vida cotidiana se transforma en un esfuerzo que acaba requiriendo la asistencia de otras personas, como familiares y cuidadores.

Para evitar llegar a esta situación de dependencia, es importante cuidar de modo específico la inflamación provocada por la artritis reumatoide en personas mayores. El alivio del dolor, la mejora de los síntomas en general y el freno que se puede poner al avance implacable de la enfermedad permite a estas personas mantener por más tiempo su independencia y su movilidad personal favoreciendo una vida más saludable y mucho más completa.

¿Qué causa la artritis reumatoide?

Lo cierto es que esta enfermedad no cuenta con una causa específica que pueda evitarse para eliminar el riesgo de sufrirla. Existen algunos estudios encaminados a determinar algunas causas relacionadas con la artritis reumatoide que han logrado vincular algunos virus o bacterias con resultados de artritis en algunos pacientes. Sin embargo, no se ha llegado a una conclusión definitiva a este respecto y se piensa más en una causa genética que implica al sistema inmune.

Lo que sí está claro es que existen ciertos factores de riesgo que pueden agravar los síntomas o predisponer a ciertas personas a sufrir la enfermedad con mayor afectación que otras.

  • La edad es uno de los principales factores de riesgo ya que, aunque esta enfermedad puede aparecer en cualquier rango de edad, las personas de mediana a avanzada edad son las que con mayor frecuencia comienzan a sentir los síntomas y las que sufren una degeneración más acusada.
  • También el género es un elemento importante a este respecto ya que está demostrado que las mujeres desarrollan artritis con mayor frecuencia y afectación que los hombres.
  • El consumo de sustancias nocivas como el tabaco. Con especial atención a las personas que ya cuentan con antecedentes familiares, el tabaco es una causa de degeneración celular que conlleva alto riesgo de sufrir esta enfermedad.
  • Ciertos ámbitos de exposición ambiental a agentes nocivos aumentan el riesgo de sufrir diversas enfermedades de carácter autoinmune.
  • El peso puede ser un elemento decisivo. Las personas que sufren de obesidad tienen mayor riesgo a sufrir diversos tipos de enfermedades debido a las múltiples consecuencias negativas que el exceso de peso tiene sobre su salud. La artritis reumatoide es una de estas dolencias.

Según esto, es fácil pensar que aquellas personas de avanzada edad que cuenten además con uno o varios de los otros factores de riesgo tienen unas probabilidades muy elevadas de sufrir esta dolencia en sus articulaciones y, por tanto, es conveniente que los cuidados, la prevención y la atención a la posible aparición de los síntomas se incremente en estos casos.

Síntomas de la artritis reumatoide

Es frecuente que la enfermedad se presente de forma silenciosa con algunos síntomas generales tales como la astenia o la fiebre. Se trata de síntomas que se pueden achacar a otras enfermedades o procesos temporales que no suelen despertar sospechas en las personas que los padecen.

Pero, en realidad, el síntoma más destacado de la artritis reumatoide es el dolor y la rigidez en las articulaciones. Los afectados padecen una inflamación en estas zonas que se aprecia visualmente con facilidad y causa una gran molestia y dolor. Además, la rigidez y el dolor se pueden asociar también a otros síntomas como la debilidad a nivel muscular o la aparición de nódulos en las zonas de mayor roce tanto en la zona externa de la piel como en el interior del cuerpo.

Cuando la enfermedad avanza la deformidad de las zonas afectadas también se hace más notable y el deterioro se va incrementando de forma progresiva. De este modo, el avance de la enfermedad puede afectar a otros órganos causando sequedad en la piel y también en las mucosas, inflamación lacrimal y una reducción general de los líquidos del cuerpo como los jugos gástricos, el flujo vaginal o las lágrimas. No menos reseñable resulta la posible afectación a órganos de vital importancia como los pulmones, el corazón o los riñones.

Artritis reumatoide ¿Cómo prevenirla?

Al no existir una causa concreta y determinada para el desarrollo de la enfermedad tampoco podemos contar con un método de prevención eficaz y definitivo que erradique el riesgo de sufrirla. No obstante, se pueden poner en práctica algunos consejos relacionados con el modo de vida que favorezcan la reducción de las probabilidades de sufrir la enfermedad y fortalezca el organismo dotándolo de medios para luchar contra los síntomas y retrasando al máximo la aparición de los mismos.

La comida sana basada en el equilibrio y la riqueza nutricional se debe combinar con una actividad física frecuente y regular que fortalezca tanto los músculos como los huesos y mejore la circulación sanguínea.

Una vez aparecidos los primeros síntomas de la enfermedad, será imprescindible seguir con este ritmo de vida como tratamiento eficiente del dolor y como el mejor método de retrasar el avance de la artritis.

La visita regular al médico especialista para controlar el proceso y la actitud positiva que ayude a mantener esa vida activa tan necesaria serán factores determinantes que ayuden al anciano a hacer frente a su dolencia.

En todos los casos, los familiares o cuidadores que se encargan de la asistencia o cuidado de alguna persona de edad avanzada deberán tener una especial atención a los síntomas de la artritis para favorecer la reducción del dolor y ayudarlos a mejorar su calidad de vida.

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.