¿Cómo afecta la agresividad de una persona mayor a su entorno familiar?

¿Cómo afecta la agresividad de una persona mayor a su entorno familiar?

La agresividad en personas mayores es un problema que llega sin que en muchas ocasiones pueda ponerse remedio. El desarrollo de diversas enfermedades o de situaciones emocionales suele ser el desencadenante de un problema que arrastra al entorno familiar a una serie de problemas que no hay que perder de vista.

Dónde está el origen de la agresividad en personas mayores

Cuando los casos de agresividad, que puede ser física o verbal, no guardan ningún tipo de relación con la conducta que los mayores han exhibido con anterioridad, la realidad es que se debe prestar atención a una serie de factores externos. Es importa saber qué hacer cuando una persona mayor sufre comportamientos agresivos.

Por ejemplo, las primeras fases de enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil suelen provocar episodios agresivos. Los mayores comienzan a sentirse confusos en su día a día, no reconocen a las personas que les rodean e incluso llegan a sentir pánico en los momentos de lucidez que tienen.

La depresión y el aislamiento social también pueden conducir de forma importante a esta situación. Es significativo el número de ancianos que pasan días y días en la más absoluta soledad alimentando su mente a base de recuerdos y, por lo tanto, quedando fuera de la comunidad que les rodea.

Cómo influye la agresividad en el entorno familiar

Independientemente del tipo de agresividad que se desarrolle, la realidad es que las personas que rodean a los ancianos encontrarán una serie de problemas que pueden llegar a ser realmente serios.

En el caso de familiares que no convivan con el anciano, la situación puede llevar a un menor interés por la vida de este. Esto reducirá considerablemente las visitas y la preocupación por la situación del anciano, lo que no hará más que aumentar los problemas.

Para aquellos familiares que conviven con la persona agresiva, la situación puede ser incluso peor. Las continuas agresiones verbales o físicas echarán por tierra el cariño acumulado en muchos años de vida.

Incluso se han detectado numerosos episodios de cuidadores quemados. Es decir, personas que se ven obligadas a cuidar atentamente de un anciano pero que por respuesta no reciben más que insultos y menosprecios. Al final, esto conduce a problemas de ansiedad y depresión, una situación bastante problemática.

Algunos mecanismos de ayuda

Con todo, el anciano agresivo suele serlo por los problemas que ya comentamos antes, por lo que necesita un cuidado especial y no un rechazo hacia su conducta. Con esto queremos decir que la agresividad es, en la mayoría de los casos, más un síntoma que el problema real.

Aquí se hace necesario cuidar de cerca a los mayores, pasar mucho tiempo con ellos y hacerles llegar el cariño necesario para que su vida se aleje del miedo y de los problemas que suelen desencadenar los episodios agresivos.

Con todo, los familiares cercanos también necesitan ayuda. Lo mejor en estos casos es disponer de profesionales que cuiden a las personas mayores a tiempo parcial. Con ello se seguirá estando junto a los ancianos pero también se dispondrá de tiempo para relajarse y relativizar un problema que debe ser afrontado con precaución, paciencia y, por supuesto, con la ayuda de profesionales.

Cambiemos la sociedad y cuidemos de nuestros mayores igual que cuidamos de nuestros pequeños. El día de mañana si tengo la suerte de envejecer deseo hacerlo manteniendo todo lo que construyo hoy, mi familia, mi hogar, mis amistades, mis aficiones... Trabajo en Cuidum para aportar mi granito de arena a la sociedad y no tener que preocuparme el día de mañana de perder parte o todo lo que con tanto esfuerzo me ha costado lograr.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.