Síndrome del intestino irritable o colon irritable

colon irritable
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    El síndrome del intestino irritable, conocido también como colon irritable, es un trastorno digestivo que produce molestias y dolor en el estómago. Estas molestias se generan debido a la velocidad de paso de los alimentos por el colon que provoca alteraciones en los músculos intestinales durante la fase de contracción y relajación. El colon no tiene suficiente tiempo para absorber el agua que contienen y se produce un trastorno crónico que afecta al funcionamiento normal del intestino. Por lo general, las personas que sufren el síndrome del intestino irritable oscilan entre las fases dolorosas y las fases de remisión de la patología. Aunque el síndrome del colon irritable no es grave, sí que afecta a la calidad de vida de las personas que lo padecen.

    Causas del síndrome del intestino irritable

    Actualmente todavía se desconocen las causas exactas del síndrome del intestino irritable. Este trastorno afecta más a las mujeres que a los hombres, y los síntomas empeoran durante la menstruación. Debido a ello, los investigadores creen que los cambios hormonales juegan un papel importante en este trastorno. En el 25% de los casos, el síndrome del intestino irritable surge después de una infección gastrointestinal, por lo que también se piensa que se puede desencadenar por un desequilibrio de la flora intestinal.

    Algunos investigadores creen que la causa del síndrome del intestino irritable se debe a un nivel anormal de serotonina en el tracto digestivo, lo que podría explicar el hecho de que muchas personas afectadas por esta patología sufren depresión y ansiedad, dado que la serotonina tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo y las deposiciones. En muchas ocasiones se ha hablado de la relación entre el síndrome del intestino irritable y el nivel de estrés, aunque esta causa, por sí sola, no puede explicar el trastorno.

    Cabe mencionar que existen varias teorías que relacionan el síndrome del colon irritable con una posible intolerancia a la lactosa (azúcar en la leche) o al gluten (proteína del cereal). No obstante, las causas concretas de la patología siguen sin estar claras. Es muy necesario acudir al médico y solicitar las pruebas pertinentes.

    Por último, nos gustaría dejar claro que hay algunos casos catalogados como síndrome del intestino irritable que realmente son otra patología, como una disbiosis de la flora intestinal o un sobrecrecimiento bacteriano (SIBO). En caso de haber descartado cualquier intolerancia, recomendamos descartar también estas otras causas. Por ejemplo, el SIBO puede medirse con un test de aliento que mide el metano y el hidrógeno producido por nuestras bacterias al ingerir un sustrato (lactitol o lactulosa). En función de la curva de estos dos gases, se puede saber si existe este sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

    Principales síntomas del síndrome del intestino irritable o colon irritable

    Los principales síntomas del síndrome del intestino irritable son:

    • Dolor abdominal

    • Molestias o hinchazón

    • Trastornos del tránsito intestinal (diarrea, estreñimiento o fases alteradas de diarrea y estreñimiento)

    • Sonidos del tracto digestivo

    Por lo general, los síntomas se manifiestan después de comer o al despertar y pueden durar varias horas o varios días. La emisión de gases o heces suele aliviar al paciente.

    En la mayoría de los casos, los síntomas son persistentes, alternando períodos de crisis y de calma. Es importante saber que el síndrome del intestino o colon irritable no aumenta el riesgo de sufrir cáncer de colon o enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

    Consejos y hábitos de alimentación

    El tratamiento médico de un paciente que padece el síndrome del intestino irritable tiene como objetivo ayudar al paciente a:

    • Disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas

    • Reducir la gravedad de la enfermedad para mejorar la calidad de vida del paciente

    • Identificar los factores o alimentos que desencadenan los síntomas

    Seguir determinados hábitos de alimentación puede reducir los síntomas de esta afección. Se aconseja a las personas que sufren este trastorno, que adopten las siguientes reglas:

    • Comer siempre a la misma hora

    • No saltarse ninguna comida

    • No comer en exceso ni demasiado poco

    • Comer despacio y con calma, sin hacer otra cosa al mismo tiempo

    • Masticar bien los alimentos para facilitar la digestión

    • Beber entre 1 y 1,5 litro de agua al día

    En caso de ser necesario, se aconseja acudir a un nutricionista que ofrezca las pautas concretas de alimentación a cada paciente, en función de su patología y los síntomas concretos que presente, dependiendo de si sufre predominantemente diarrea, estreñimiento o ambos síntomas.

    La alimentación en las personas que sufren síndrome del intestino irritable o colon irritable

    La dieta para las personas que sufren el síndrome del intestino o colon irritable tiene como objetivo reducir la hiperestimulación y la hipertensión en los intestinos. Al evitar los alimentos irritantes se ayuda a reducir los síntomas típicos de la patología, como la hinchazón, el dolor abdominal y los gases.

    Una de las dietas más conocidas para tratar el síndrome del intestino irritable es la dieta baja en FODMAPs. Son unos compuestos que se encuentran en algunos alimentos y que son muy fermentables por nuestras bacterias en el intestino. Por ello, al reducir su ingesta, se ha demostrado una disminución de la sintomatología. Estos son los alimentos más altos en FODMAPs:

    • Trigo, centeno, cebolla, espárragos, alcachofas, puerro, ajos y, en general, alimentos ricos en fibra inulina (fructanos o fructo-oligosacáridos)
    • Legumbres (galactanos o galacto-oligosacáridos)
    • Lácteos, por su contenido en lactosa
    • Miel, azúcares, manzana, pera y otras frutas altas en fructosa
    • Alimentos con edulcorantes y otros alimentos, como albaricoques, cerezas, ciruelas, etc., que contienen polioles como el sorbitol, el xilitol, el maltitol y el manitol.

    Sin embargo, esta dieta es algo compleja ya que tiene una fase de eliminación, de reintroducción y de personalización que debe realizarla un dietista-nutricionista, ya que no es aconsejable a largo plazo.

    En líneas generales, podemos resumir:

    Alimentos recomendados

    • Se recomienda el consumo de alimentos ricos en fibra soluble. Entre los alimentos ricos en fibra soluble destacan los siguientes: avena, salvado, cebada, manzanas peladas y patatas peladas.

    • También es muy importante beber mucha agua. Se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, distribuyendo la bebida de agua a lo largo de día y evitando que esté fría.

    • Es importante consumir las verduras siempre cocidas, puesto que las verduras crudas irritan el intestino. Por ese motivo, se recomienda hervir ligeramente las verduras antes de consumirlas. Las verduras más indicadas (siempre cocidas) son las siguientes: zanahorias, calabazas, calabacines y patatas.

    • Otros alimentos recomendados son todos los productos derivados de la soja (leche, crema, yogur…), el arroz, el mijo, la quinoa, los frutos rojos, los huevos, el tofu, las infusiones de hierbas (manzanilla, jengibre, menta, hinojo), etc.

    • Hay que valorar tolerancia a los alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el tempeh, los encurtidos… Todos ellos tienen probióticos muy beneficiosos para nuestra salud intestinal. Sin embargo, si hay una causa subyacente como un sobrecrecimiento bacteriano, puede que no se toleren bien. Esta valoración ha de hacerla un especialista, como un dietista-nutricionista.

    Alimentos no recomendados

    • Se recomienda reducir el consumo de alimentos grasos, ya que suelen irritar el intestino. En cuanto a las verduras, deben evitarse aquellas que producen gases, como los guisantes, el brócoli, el repollo y la cebolla.

    • También hay que reducir el consumo de bebidas que contengan cafeína y alcohol, así como los refrescos que lleven gas.

    • Además, como hemos comentado, se debe disminuir el consumo de alimentos ricos en lactosa (yogur, leche, etc.), fructosa (miel, manzanas, peras, dátiles, etc.), edulcorantes, así como el trigo y los productos derivados del trigo y la espelta. Debe valorarse la tolerancia a las legumbres, ya que suelen sentar mal en estos casos.

    • Se recomienda evitar el consumo de frutos secos, de alimentos fritos y de platos que contengan algún tipo de salsa. Tampoco es recomendable comer pasteles o galletas.







    Lorena García

    Redactora Especializada en Asistencia Domiciliaria y Gerontología

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    2 comentarios

    1. Gracias podía consejos, quienes cuidamos a nuestros padres ancianos hoy nos sentimos muy solos..es como que en este contexto de pandemia han sido dejados de lado por la medicina tradicional.

      1. Hola, Eleonora:

        Muchas gracias por tu comentario. Nuestros post están destinados a ofreceros ayuda y daros consejos en la medida de lo posible. No obstante, si los problemas de nuestros seres queridos se agravan debemos pedir cita en el médico.

        Si necesitas ayuda para el cuidado de tus familiares puedes contactar con nosotros. Te mando mucha fuerza.

        Un saludo.

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