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¿Cómo vivir con el miedo a la oscuridad en adultos mayores?

Cuidados generales

Hacerse mayores implica una serie de cambios físicos, psicológicos y emocionales a los que es necesario adaptarse. En muchos casos se producen desequilibrios que, de no ser tratados adecuadamente, pueden derivar en miedos incapacitantes. La nictofobia en adultos o el miedo a la oscuridad es un ejemplo de cómo estos cambios pueden comprometer la calidad de vida de las personas mayores.

Fobia a la oscuridad en personas mayores: una preocupación añadida

El fenómeno de la preocupación en las personas mayores se manifiesta de formas muy diversas. Todas ellas, en mayor o menor grado, afectan a su calidad de vida, por lo que en ningún caso deben ser tomadas a la ligera.

De no gestionarse del modo adecuado, las preocupaciones de las personas mayores a menudo terminan convirtiéndose en miedos y obsesiones que limitan el desempeño de una vida normal. Muchos de estos temores se manifiestan en forma de fobias, una angustia irracional hacia peligros reales o imaginarios que, en cualquier caso, condicionan su bienestar.

Entre los principales miedos e inseguridades que asaltan al adulto mayor destacan:

  • La dependencia de otras personas como consecuencia de su deterioro físico y mental que implique además una limitación en las actividades cotidianas.
  • El incremento de su vulnerabilidad y la posibilidad de convertirse en un objetivo fácil para ladrones y estafadores.
  • La soledad y el aislamiento provocado por la pérdida de contacto con familiares y seres queridos.
  • Los trastornos de juicio y de memoria que puedan aparecer debido al deterioro progresivo de sus capacidades.
  • La enfermedad y el sufrimiento propio o de las personas allegadas.
  • La cercanía de la muerte y el desconcierto e incertidumbre asociado a lo desconocido.

Todo este cúmulo de preocupaciones puede trasladarse a otros aspectos de la vida cotidiana, traduciéndose en otras patologías como la fobia a los espacios abiertos (agorafobia), la fobia al atragantamiento (fagofobia), la fobia a caer o tropezar (basofobia), o la fobia a la oscuridad en personas mayores (nictofobia).

El miedo a la oscuridad no es solo un problema de la infancia

La nictofobia o miedo a la oscuridad es una de las fobias más comunes en niños. Sin embargo, esta prevalencia en la infancia no la convierte en una fobia exclusiva de este grupo de edad. El miedo a la oscuridad en adultos es también una realidad. De hecho, muchos de los rasgos y síntomas característicos de este miedo por la noche se agravan a edades más avanzadas:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Dificultades respiratorias
  • Sudoración
  • Temblores
  • Cefaleas
  • Alteraciones en el estado de ánimo
  • Rechazo a salir de casa cuando oscurece
  • Ansiedad en los lugares oscuros o al dormir solos
  • Necesidad de dejar una luz siempre encendida

El miedo a la noche en ancianos está catalogado como un trastorno de ansiedad. Es una fobia que se puede analizar tanto desde la perspectiva del miedo por la noche (a la propia oscuridad) o el miedo a dormir (consecuencia del temor a la oscuridad).

Como consecuencia de este estado alterado, el miedo a la oscuridad en adultos es el responsable de muchos de los problemas de insomnio que padece este grupo de población. Estos trastornos del sueño son a su vez los responsables de otros problemas de salud. Así, el miedo a la oscuridad en adultos es también el desencadenante del deterioro del estado de salud en general, con un mayor riesgo de padecer:

  • Hipertensión
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Hipertiroidismo
  • Dolor somático
  • Somnolencia diurna
  • Falta de energía
  • Pérdida de memoria

Con todo, la principal diferencia entre este miedo a la noche en ancianos y en niños es que, mientras estos últimos no tienen una mente suficientemente madura para discernir entre lo real y lo irreal del miedo que experimentan, el adulto es consciente de lo irracional de sus emociones, pero es incapaz de controlarlas.

¿Por qué se tiene miedo a la oscuridad? Causas de la nictofobia en adultos

La nictofobia en adultos o en niños tiene un origen multifactorial. En el caso del miedo a la oscuridad en adultos, las causas más frecuentes suelen ser:

  • Algún episodio traumático. Lo normal es que esté directa o indirectamente relacionado con la oscuridad, pero no es una condición indispensable. Estas situaciones traumáticas también pueden ser la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad o un accidente.
  • Las personalidades altamente sensibles son más propensas a la hora de padecer nictofobia. Si tenemos en cuenta que una de las preocupaciones de la tercera edad es la sensación de vulnerabilidad, es comprensible que se produzca este miedo por la noche.
  • Los cambios en el entorno o el desplazamiento a un nuevo hogar. A las personas mayores les cuesta más adaptarse a los cambios. Abandonar el hogar para ir a vivir con los hijos o a una residencia puede desencadenar reacciones de miedo a la oscuridad en ancianos.

Recomendaciones en el cuidado de personas mayores con miedo a dormir

Cualquier trastorno de ansiedad en las personas de edad avanzada deber ser abordado con rapidez para evitar su avance y el agravamiento de sus consecuencias. La nictofobia en adultos resulta especialmente compleja de tratar por ser una patología que se manifiesta durante la noche. Muchas personas de edad avanzada duermen solas en sus casas o en residencias y en estas circunstancias es complicado encontrar una solución al problema.

El tratamiento del miedo a dormir debe ser algo progresivo, por lo que exige la presencia de alguien que se encargue del cuidado de las personas mayores durante la noche. En Cuidum te planteamos soluciones de cuidados domiciliarios adaptados a estas necesidades específicas, con la posibilidad de contratar cuidadores por horas que garanticen el buen descanso de tu familiar.

En cualquier caso, cuando se está a cargo de una persona mayor con miedo a dormir, lo importante para el éxito de cualquier tratamiento es:

  • Emplear estímulos positivos. Cambiar el concepto negativo que el adulto mayor tiene de la noche introduciendo estímulos positivos a través del acompañamiento y la comunicación.
  • Regular el nivel de tolerancia a la oscuridad. Ninguna persona que padezca nictofobia podrá dormir en absoluta oscuridad de un día para otro. El cuidador debe encargarse de incrementar su nivel de comodidad ante la oscuridad de forma progresiva.
  • Racionalizar el miedo a la oscuridad. Cuando se tiene a cargo a una persona mayor con nictofobia no se puede obviar el problema. Enfrentarse a él implica identificar el miedo y desmontarlo. Este proceso de racionalización exige empatía, paciencia y apoyo.

¿Cómo superar el miedo a la oscuridad en adultos?

Puesto que el miedo a la noche en ancianos tiene un origen multifactorial, también su tratamiento se debe desarrollar desde diferentes perspectivas. Incluso en aquellos casos en los que no se ha conseguido averiguar por qué se tiene miedo a la oscuridad, estos tips te resultarán de ayuda para superar esta fobia y reducir el alcance de sus síntomas:

  • Incorporar una pequeña luz auxiliar de intensidad graduable en el dormitorio e ir oscureciendo la estancia cada día un poco más.
  • Promover una buena higiene del sueño (horarios regulares, limitar las siestas durante el día, crear unas buenas condiciones ambientales en el dormitorio…).
  • Recurrir a las infusiones naturales con potencial calmante como tila, pasiflora, manzanilla, valeriana, melisa…
  • Promover la actividad física a lo largo del día y reemplazarla por terapias de relajación (yoga, meditación, escuchar música tranquila…) tres horas antes de acostarse.
  • Existen tratamientos para incrementar la producción de serotonina y melatonina en el organismo y mejorar así la calidad del sueño evitando el estrés de la noche. En cualquier caso, estos deberán ser siempre supervisados por un especialista.

¿Tienes algún familiar que experimente miedo a dormir? Las alternativas de asistencia domiciliaria de Cuidum en horario nocturno te resultarán muy beneficiosas en el control y el tratamiento de la nictofobia en adultos.

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