Hasta que la muerte nos separe

Hasta que la muerte nos separe

Hoy echamos la vista atrás y recordamos como eran los tiempos de nuestros progenitores, incluso de nuestros antepasados más cercanos. En especial, nos fijamos en cómo envejecían nuestras madres, abuelas y nuestros padres y abuelos. ¿Quién no ha escuchado la famosa frase de “hasta que la muerte os separe” o “en la salud y en la enfermedad”?

Si bien durante décadas miles de parejas las han cumplido de forma literal, actualmente su connotación social ha cambiado y se han convertido en meras frases con valor simbólico. ¿Cuál es el motivo principal? Básicamente la mayor parte de las personas han cambiado su forma de ver el matrimonio, la sociedad se ha transformado y los patrones que existían lo han hecho con ella. Seguro que nuestros abuelos, bisabuelos, y quizás nuestros padres, nunca se divorciaron ni se separaron.

También es cierto que el divorcio no llegó a España hasta el año 1981, pero moralmente tampoco se aceptaba. Eran matrimonios tradicionales en los que un hombre y una mujer se unían, aunque no siempre por mutuo acuerdo de los contrayentes sino de sus progenitores, hasta el final de sus días.

Hoy, un gran porcentaje de matrimonios dan el “sí, quiero” con la convicción de conseguir una vida en pareja larga y fructífera, sin embargo, solo un pequeño porcentaje son los que llegan a la meta. Las parejas actuales tienen una duración variable, pero tendiendo a la escasez. Duran mucho menos e incluso, a veces, los matrimonios son casi efímeros. Año tras año el número de divorcios aumenta y sus causas son muy variadas.

La educación y el movimiento social es de gran relevancia en esta cuestión. Antes las personas habían sido educadas por la propia sociedad para que se mantuviesen unidas ante cualquier situación, mientras que ahora no se siente la obligación de estarlo. También las libertades han cambiado, pues antaño no se podía divorciar ni separar una persona con las facilidades que hoy tenemos. Ahora cada integrante puede decidir con mayor simplicidad e incluso sinceridad si seguir o romper la relación.

 

Otra diferencia importante entre una y otra sociedad es que décadas atrás el divorcio se veía como un fracaso estrepitoso y evitable. Actualmente no se considera más que un proceso natural por el cual se procede sin más dilación a la separación formal y jurídica de los contrayentes. Ante la oportunidad de cambiar de pareja, separarse o divorciarse hace que la sociedad no se plantee tanto si dar el paso o no, ya que el divorcio siempre es factible para todo el mundo.

Por último, se debe tener presente que la sociedad de antes estaba más enfocada a dos premisas básicas: el proyecto familiar y el trabajo. Actualmente la idea de familia se ha retrasado en años biológicos y también tiene menos importancia que antaño.

¿Cómo serán las relaciones entre las personas en un futuro?

parejas mayores telefono y ordenador¿Ayudará la tecnología a facilitar las relaciones duraderas, o se juntarán las personas según el número de seguidores en Instagram? ¿Serán las relaciones de usar y tirar como viene siendo habitual en nuestra vida cotidiana tal cual nos comportamos con nuestro medio ambiente mediante las bolsas de plástico, las botellas de agua, la contaminación, etc, o existirá un compromiso y una apuesta por una persona? Quizás, ¿por varias personas?

¿Será hasta que la muerte nos separe, o será hasta que hagas algo que no me guste y busque a otra persona u otras personas?

Solo el tiempo decidirá, algunas personas prefieren la época de nuestros abuelos ya que la consideran muy rica en valores, mientras que otras defienden la actual por considerar más importante la libertad.

¿Qué opinas al respecto? Está abierto el debate.

Cambiemos la sociedad y cuidemos de nuestros mayores igual que cuidamos de nuestros pequeños. El día de mañana si tengo la suerte de envejecer deseo hacerlo manteniendo todo lo que construyo hoy, mi familia, mi hogar, mis amistades, mis aficiones... Trabajo en Cuidum para aportar mi granito de arena a la sociedad y no tener que preocuparme el día de mañana de perder parte o todo lo que con tanto esfuerzo me ha costado lograr.

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