Envejecer, claves para hacerlo con actitud positiva

Envejecer, claves para hacerlo con actitud positiva

Más tarde o más temprano nos haremos mayores. Y es que el envejecer nos afecta a todos por igual. Sin duda, este es un hecho incuestionable. Sin embargo, hay diferentes modos de afrontar paso del tiempo. De hecho, mientras unos se resisten a él y tratan de poner todo de su parte para hacer como que no les afecta, otros adoptan una actitud positiva que se traduce en un mayor bienestar y una mejor calidad de vida, especialmente, en las personas mayores.

Ventajas de afrontar el envejecimiento con una actitud positiva

Es cierto que la vejez puede estar relacionada con la aparición de algunos problemas de salud o la pérdida de ciertas capacidades. No obstante, nada de esto tiene por qué suponer una limitación cuando los cambios se abordan de la manera adecuada.

El modo idóneo de enfrentarse a la tercera edad y al comienzo de esta nueva etapa es envejecer a través del optimismo y la actitud positiva. Es necesario derribar los argumentos edadistas, los tópicos y los mitos que rodean a esta etapa de la vida para disfrutar con tranquilidad de las grandes ventajas de estos años:

  • Disminución de los niveles de estrés
  • Mayores habilidades sociales
  • Menores responsabilidades y más tiempo libre
  • Fortalecimiento de las relaciones de pareja
  • Actitud más reflexiva y empática

¿Sabías que mantener esta mentalidad positiva durante el envejecimiento reduce de manera considerable el riesgo de padecer demencia? Click Para Twittear

La actitud está estrechamente relacionada con el estado físico y mental y es por eso que pensar en positivo:

  • Aumenta la calidad y la esperanza de vida.
  • Mejora la respuesta del sistema inmunológico.
  • Disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, demencia o alzheimer.
  • Mantiene el cuerpo y la mente en activo por más tiempo.
  • Eleva la autoestima, el estado anímico y la autoconfianza.

Mantener esta mentalidad positiva te permitirá envejecer de un modo mucho más saludable y provechoso. Por este motivo, aquí queremos darte una serie de consejos que te ayudarán a enfrentarte a este proceso vital con total naturalidad y felicidad.

1. Nunca es tarde para seguir alcanzando metas

Hacerse mayor no es sinónimo de no perseguir nuestros sueños. Y es que, más allá de los años que se posean, lo cierto es que siempre está bien fijarse metas, objetivos y esforzarse en alcanzarlos

2. La importancia de cuidar la apariencia personal

La apariencia estética es importante para todos nosotros sin importar el número de años que aparezca en nuestro carné de identidad. Por ello, es importante que, cada día, te dediques la atención que mereces y que hagas un poco de deporte, te arregles, te maquilles si te gusta hacerlo, etc. Al fin y al cabo, hacerse mayor es solo cuestión de adaptación a los cambios.

3. Envejecer manteniendo la mente abierta

Ser mayor tampoco es sinónimo de no estar abierto a hacer y experimentar cosas nuevas. De hecho, todo lo contrario. Probablemente, debido al trabajo, los estudios cuando eras joven y las obligaciones familiares, nunca has tenido demasiado tiempo para dedicarle a lo que realmente te gusta o de atreverte a probar algo en concreto. ¡Ahora tienes la oportunidad!

4. Afianzar vínculos sociales

Muchas personas, conforme pasan los años, van perdiendo el vínculo que les une a sus amigos y demás seres queridos. Sin duda, la soledad es uno de los grandes males de las personas mayores, por lo que esta etapa también es importante respecto a cuidar las relaciones que mantenemos con los demás.

5. Nadie lo ha visto todo

Seguro que, en más de una ocasión, has escuchado a alguien a tu alrededor decir ‘ya lo he visto todo’, en alusión a una clara falta de pasión por la vida una vez que se ha alcanzado cierta edad. Sin embargo, es totalmente falsa y equivocada. De hecho, para darte cuenta de ello, solo tienes que salir a la calle o viajar a otra ciudad. Y es que nunca es posible saber las sorpresas que nos depara la vida, incluso a la vuelta de la esquina.

6. La aceptación como motivación al envejecer

¿Las condiciones no son las más idóneas para alcanzar todas tus metas? Hemos de aceptar que el paso de los años puede limitar algunas capacidades, pero no tiene por qué limitar la ilusión. Aceptar que se producen estos cambios es el primer paso en la búsqueda de alternativas. No caigas en la trampa de autolimitarte sin saber hasta dónde eres capaz de llegar. 

7. Piérdele el miedo a mostrar tus sentimientos

No es el momento de reprimir sentimientos, sino de compartirlos. El resentimiento, la angustia y la depresión son una carga demasiado pesada para unos años que deberían ser tranquilos y felices. Aprende a mostrar tu lado más optimista, no tengas vergüenza a la hora de expresarle afecto a tus seres queridos o en compartir tus preocupaciones en los momentos más vulnerabilidad. Manifestar tu amor, tus miedos o tus ilusiones no te hace más débil sino que te ayuda a procesar de manera adecuada cada uno de esos sentimientos.

8. Toma las riendas de tu vida

No esperes a que alguien te organice la jornada. Seguro que tienes cientos de ideas que te gustaría materializar. Siéntete libre a la hora de programar tu tiempo para aprender, para divertirte, para compartir. El crecimiento personal no se detiene al comienzo de la edad adulta y es mucho más fructífero cuando esa iniciativa de seguir evolucionando parte de ti. Es la prueba irrefutable de que te mantienes en activo.

9. Busca el apoyo que necesites

En ocasiones es necesaria una ayuda más allá de lo que te pueden aportar tus familiares o tu círculo de amistades más cercanas. Tratar de prescindir de ella sólo te generará frustración. ¿Necesitas asistencia domiciliaria? ¿Te vendría bien contar con el respaldo de un cuidador personal? No lo demores más. Teniendo cubiertas tus necesidades más inmediatas tendrás más opción de conseguir tus retos más exigentes.

10. Colabora con tu comunidad

Una buena manera de seguir sintiéndote parte de la sociedad es hacer tu aportación personal a la resolución de los problemas de los demás. Cuidar y ser cuidados. Gracias a los programas de voluntariado en actividades de índole social y cultural no sólo ayudas al crecimiento de tu comunidad sino que amplías tu círculo de amistades con personas que comparten tus mismas ideas e inquietudes.

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Especialista en envejecimiento y cuidado domiciliario. Siempre al día de las últimas tendencias sobre envejecimiento y esperanza de vida de la sociedad, para poder ofrecer la mejor información y asesoramiento familiar a nuestros usuarios.

2 comentarios

  1. Ciencia Concha says:

    Estoy completamente de acuerdo con el articulo y es cierto que el hacerse mayor no es sinónimo de no seguir persiguiendo metas, sueños… El ciclo de la vida termina cuando llegamos a ser personas mayores y debemos de hacerlo con la mente abierta a todo, no se….arreglarse, maquillarse, ir a la peluquería……personalmente pienso que antes muerta que sencilla. Me gusta salir y mucho, donde sea y aprovechar al máximo esos pequeños momentos que son con los que al final de la partida me voy a quedar porque la vida se nos va.
    Aunque tengo una edad considerable, sin ser una persona mayor, nunca he dejado de formarme y espero seguir haciéndolo.
    Llevo muchos años al cuidado de personas mayores e intento trasmitirles todo lo que anuncias en el articulo y pocas veces lo he conseguido. No se si me pasara lo mismo(espero que no) pero la gran mayoría de las personas mayores están cansados, con problemas familiares, hartos incluso de vivir…..en fin no se.
    Gracias.
    Un fuerte abrazo.

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