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Día Mundial de la Familia: donde la vida comienza y el amor nunca termina

Cuidados generales

Una parte importante de las complicaciones a las que se enfrentan las personas mayores guarda relación con la familia. Desde los conflictos internos hasta el abandono o incluso la ausencia de parientes cercanos, la pérdida de la unidad familiar tiene importantes repercusiones en la vida del adulto mayor. El Día Mundial de la Familia pone en valor esos vínculos y nos recuerda que hay muchas personas mayores solas que no cuentan con este importante respaldo.

La importancia de la unidad familiar y sus beneficios en la tercera edad

Una de las principales fuentes de felicidad y bienestar para las personas mayores es sentir que se encuentran en un momento de su vida protagonizado por la estabilidad y la armonía. Esta sensación de plenitud deriva, sobre todo, del ambiente que perciben en su entorno más cercano: la familia.

Piensa en la cantidad de imágenes que se te vienen a la cabeza cuando recuerdas la infancia, quién te enseñó a montar en bicicleta o el afecto con el que tus padres te curaban las heridas cuando te hacías daño. La familia está presente en la mayoría de los recuerdos más entrañables de la vida, los que definen nuestra personalidad, los que nos han hecho crecer. Con el paso de los años es más habitual rememorar esos momentos con cierta nostalgia y tener la posibilidad de revivirlos en familia es la mejor manera de poner fin a la melancolía.

Los vínculos entre padres e hijos o abuelos y nietos son una fuente primaria de apoyo emocional. La presencia de familiares en el día a día no solo está relacionada con los cuidados que el adulto mayor pueda necesitar desde un punto de vista práctico, sino con aspectos psicoafectivos que tienen una repercusión directa sobre su salud, tanto en lo físico como en lo emocional.

– Genera un sentimiento de afecto y protección.

– Es una fuente de vivencias y recuerdos agradables.

– Supone un importante respaldo a la hora de afrontar esta nueva etapa de la vida.

– Proporciona los estímulos y la confianza necesaria para cumplir retos, anhelos y deseos.

– Garantiza una mayor eficiencia en el diagnóstico y tratamiento de determinadas patologías.

– Contribuye al envejecimiento activo y al intercambio generacional.

Para que los beneficios del contacto familiar puedan manifestarse en toda su plenitud es necesario que estas relaciones se produzcan en un ambiente saludable. Pero estas condiciones a veces son complicadas de cumplir. Para muchas familias la ayuda a personas mayores supone una carga demasiado pesada. Tanto es así que un notable porcentaje de personas mayores con familia vive al margen de esta.

Teniendo en cuenta los grandes beneficios que suponen estas relaciones, es de entender que las personas mayores sin familia o solas por imposición necesiten de otras formas de suplir esa necesidad de afecto, seguridad y compañía. Una solución interesante para contrarrestar estas carencias es recurrir a la figura del cuidador con experiencia.

¿Qué lugar ocupa la familia en la sociedad actual?

El ser humano es un animal gregario para el que la soledad y el aislamiento son sinónimo de vulnerabilidad. Si bien es cierto que todos los individuos necesitan su espacio, incluidas las personas mayores que viven solas, también es cierto que formar parte de un grupo es una necesidad inevitable.

El grupo primario de cualquier persona es la familia y, a su vez, esta se integra en un grupo aún mayor que conocemos como sociedad. ¿Cuál es el papel que ocupa la familia dentro de la sociedad?

– Es el germen del desarrollo individual.

– Hereda, representa y transmite los valores prioritarios de un grupo de individuos.

– Funciona como vínculo de intercambio y conocimiento entre generaciones.

– Promueve sentimientos de arraigo, pertenencia y seguridad necesarios para la evolución de las sociedades.

Por las características que la definen, la figura del adulto mayor debería ocupar un lugar especial dentro de esta estructura. No hay que pasar por alto que se trata de personas marcadas por la experiencia y el conocimiento que solo aportan los años, preparadas para ofrecer a su entorno una percepción diferente de la realidad.

Sin embargo, esta realidad social nos muestra un escenario muy distinto al deseable. Quienes deberían representar el eslabón entre la tradición y el futuro no siempre reciben el reconocimiento que se merecen. El Día Mundial de las Familias es una estupenda ocasión para reflexionar acerca de la situación de las personas mayores abandonadas, solas o sin familia y de qué puede hacer la sociedad para evitar su aislamiento

Personas mayores viviendo solas: abandono y soledad

Un estudio elaborado por la Organización Mundial de la Salud hace unos años sacaba a la luz una realidad incómoda: una de cada seis personas mayores en el mundo ha sido víctima del abuso o del abandono. Estos datos revelan que, así como la familia es un factor determinante en el bienestar de cualquier individuo, también está en el origen de muchos de los problemas de discriminación en la tercera edad.

Estas circunstancias siguen siendo un tema tabú, pero la soledad y el abandono del adulto mayor también forman parte de la actualidad. Por desgracia, el hecho de tener familia no garantiza una tercera edad feliz. El respeto, la consideración y la estima que deberían estar tan presentes en esta etapa de la vida, en ocasiones son sustituidas por la dejadez, la incomprensión y el desinterés del entorno más cercano.

El Día Mundial de la Familia nos recuerda la necesidad de ayuda de las personas mayores que viven solas. Personas viudas, solteras, sin familia o abandonadas que se han visto obligadas a renunciar a esa parte de la felicidad que solo puede proporcionar el contacto con otros individuos. Afortunadamente, también hay formas de suplir esas carencias psicoafectivas que suponen un límite para la autorrealización.

Cuidadores para el apoyo de las personas mayores sin familia

El problema de la soledad es que es un sentimiento que se realimenta. Para las personas mayores abandonadas resulta muy complicado superar esa sensación de aislamiento. A ciertas edades es más complicado socializar o modificar hábitos que se han mantenido a lo largo de toda una vida. La integración en un grupo no solo depende del ánimo y la iniciativa del individuo sino del apoyo que reciba para dar ese paso.

¿Qué puede hacer el cuidador de Cuidum para mejorar la situación de las personas mayores sin familia o que viven solas? El cuidador con experiencia asume un compromiso que va más allá de la asistencia en tareas básicas. Los mayores que viven solos y sin contacto familiar tienen una serie de carencias afectivas que también pueden repercutir en su estado de salud.

La asistencia a personas mayores en el hogar no es una labor mecánica orientada únicamente al aseo, la alimentación o la salud física. Es un trabajo de equipo en el que se integran muchos aspectos de índole emocional que hay que saber abordar con profesionalidad. En Cuidum trabajamos con cuidadores capacitados para:

– Promover la autonomía del adulto mayor.

– Generar confianza y seguridad. Hacer que se sientan capaces.

– Aportar estabilidad desde el punto de vista psicológico y emocional.

– Infundir optimismo para evitar la depresión, la tristeza y la apatía.

– Fomentar las relaciones sociales y la participación.

– Proporcionar acompañamiento, escucha y comprensión.

– Alentar y motivar en la consecución de metas y sueños.

Un cuidador con experiencia no es un sustituto del reconocimiento, la aceptación y el cariño que solo proporciona el núcleo familiar. No obstante, es una figura que genera la seguridad, el respeto y la autoestima necesarias para disfrutar con plenitud de la tercera edad. Una apoyo beneficioso tanto para las personas mayores como para las familias que no disponen de todo el tiempo que les gustaría para dedicarse en exclusiva al cuidado de sus seres queridos.

Tanto si es una elección personal como si viene impuesta por las circunstancias, la soledad en el adulto mayor no debería comprometer su felicidad. Existen muchas maneras de garantizar el bienestar de las personas mayores viviendo solas y la contratación de un cuidador a domicilio se ha consolidado como una de las más ventajosas. La familia no es solo un grupo de personas, es un sentimiento. Y no es lo mismo vivir solos que sentirse solos.

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