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TRABAJA COMO CUIDADORA

Cuidar de los padres mayores de forma rotatoria

Cuidados generales

El cuidado de un familiar no debería plantearse como una imposición sino como una oportunidad de devolverle a esa persona el afecto recibido. Sin embargo, bien sea por el ritmo de vida que llevamos, bien por un cambio radical de prioridades, son frecuentes los problemas entre hermanos por cuidar de los padres mayores. Muchos de estos conflictos familiares se pueden solucionar fácilmente con un poco de planificación.

Hijos cuidadores de padres: el momento de cambiar de roles

La teoría es sencilla: cuida a tus padres con la misma dedicación y afecto con la que ellos cuidaron de ti. No obstante, en la práctica suelen surgir otras complicaciones características de esta etapa que no se dan durante los cuidados que recibimos en la infancia.

Conflictos entre hermanos por no cuidar a su madre, hermanos que no ayudan a cuidar, familiares que prefieren desentenderse de todo… Lamentablemente estas situaciones se producen con más frecuencia de la deseada y suponen un impacto negativo en la felicidad de las personas mayores.

Con todo, cuando estos problemas en el cuidado de los padres no se deben a conflictos familiares de otra índole, existe un sistema justo y eficaz de solucionar los conflictos entre hermanos adultos: el cuidado de personas mayores de forma rotatoria.

Cuidar de los padres mayores resulta mucho más sencillo cuando las tareas de cada familiar están bien definidas en el tiempo. El sistema rotatorio no es más que una manera de distribuir de forma equilibrada estas responsabilidades para que la persona mayor tenga siempre garantizadas todas las atenciones que necesita sin que sus cuidadores se sientan abrumados por la situación.

Las claves del éxito de un sistema rotatorio en el cuidado de los padres están en:

  • Llegar a un consenso para que todos los familiares participen de forma equitativa.
  • Distribuir los horarios de manera que todas las partes implicadas asuman las mismas responsabilidades.
  • Establecer un calendario claro ya sea en distribuyendo los turnos rotatorios por horas, por días, por semanas o por períodos de tiempo más prolongados.
  • Asegurar la conciliación laboral y familiar. Si vas a cuidar de tus padres, es posible que necesites solicitar una excedencia o reducción de jornada y acreditarla conforme a los requisitos que establece la jurisprudencia.
  • Garantizar los tiempos de descanso del cuidador para garantizar su rendimiento y su bienestar y equilibrio emocional.
  • Anticipar cómo los turnos rotatorios de los hijos cuidadores de padres pueden afectar a su núcleo familiar y plantear todas las alternativas posibles para que la salud de estas relaciones no se vea comprometidas.
  • Abordar la situación no solo desde el punto de vista del cuándo se cuida sino del dónde se cuida (hogar de los padres/hogar del cuidador) y habilitar dicho espacio en función de las necesidades de cada persona.
  • Plantear los gastos derivados del cuidado de un familiar y compensárselos a la persona que esté a cargo del familiar durante el período que le ha sido asignado su cuidado.

Conflictos entre hermanos adultos por el cuidado de los padres

Incluso elaborando un plan de asistencia rotatoria que contemple las necesidades de todas las partes implicadas, algún familiar podría negarse a cuidar de tus padres. ¿Es una actitud egoísta o desentendida? No siempre debe ser interpretada como tal. Entre los motivos por los que hay hermanos que no ayudan a cuidar también destacan:

  • Incompatibilidad con las obligaciones laborales. Cuidar de los padres mayores puede suponer la pérdida de un empleo por cuestión de horarios/responsabilidades.
  • Limitaciones para implicarse más en el cuidado de los padres (problemas personales, problemas económicos, enfermedad…).
  • Inexperiencia y temor a no estar a la altura de las atenciones que necesitan las personas a su cargo.

Estas limitaciones pueden transformarse en un sentimiento de culpabilidad por parte de los hijos que no quieren cuidar de sus padres. Sentimiento que se incrementa si además motiva conflictos entre hermanos por no cuidar a su madre o a su padre. En circunstancias así, las consecuencias pueden resultar traumáticas para todos los miembros de la familia.

Hijos que no quieren cuidar a los padres: ¿qué soluciones existen?

En primer lugar, hay que analizar el escenario desde otra perspectiva: buscar ayuda no es desatender al ser querido. Existen distintas formas de garantizar la buena atención de un familiar sin que ello afecte a la relación con este y con el resto de la familia. Cuando los cuidados de forma rotatoria no son una solución viable es necesario recurrir a otras alternativas.

Muchas familias optan por la fórmula de institucionalizar al adulto mayor en una residencia. Sin embargo, un alto porcentaje de personas mayores prefiere recibir asistencia en su propio domicilio. Esta alternativa ha demostrado ser la más cómoda para toda la familia, pues no supone una ruptura en las rutinas y el período de adaptación es mucho más rápido. A demás, a tenor de la complicada situación sanitaria provocada por el covid, los cuidados domiciliarios se han consolidado también como la solución más eficiente a la hora de minimizar los riesgos de contagio y permitir que los mayores sigan haciendo vida normal.

En Cuidum proporcionamos opciones de atención domiciliaria que se adaptan a las necesidades de todas las familias. Cuidados internos y externos, a jornada parcial o completa, con atención exclusiva durante los fines de semana o como acompañamiento del adulto mayor durante la noche. Las diferentes alternativas que ofrecemos suponen un importante alivio para todas aquellas personas que experimentan una sobrecarga de trabajo debido al cuidado de un familiar y al mismo tiempo solucionan los problemas entre hermanos al cuidado de sus padres.

Cuidar de los padres mayores: características del cuidador

Con independencia de si se trata de hijos cuidadores de padres (cuidadores informales) o de si se recurre a un servicio de atención domiciliaria profesional, el cuidador de personas mayores debe ser paciente, comunicativo y permanecer atento a todos los detalles. Este último punto también implica que no puede perder de vista su propio bienestar.

La sobrecarga del cuidador es un problema habitual entre los cuidadores informales y especialmente entre las mujeres, que tradicionalmente han asumido este rol como una imposición social. El desgaste físico y emocional que provoca el denominado síndrome del cuidador quemado supone una importante merma en la calidad de vida de la persona afectada y, en consecuencia, de la persona que tiene a su cargo.

Cuida a tus padres, pero no desatiendas tus propias necesidades. Desde Cuidum te proporcionamos el apoyo que necesitas para sobrellevar esta situación en un ambiente que resulte favorable para todos.

Los conflictos por el cuidado de un familiar siempre se pueden solucionar. Bien sea con un sistema rotatorio entre los propios familiares, bien con la contratación de un cuidador a domicilio profesional, existen diferentes alternativas para garantizar el cuidado de los padres sin que suponga un motivo de preocupación o disputa. Sea cual sea la decisión que tomes, recuerda la felicidad de tus seres queridos es un objetivo igual de prioritario que tu propio bienestar.

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