Andador adultos, clave para mejorar la autonomía

Andador adultos, clave para mejorar la autonomía

Los andadores para adultos son realmente importantes a la hora de aportar mayor autonomía y libertad, esto permite que las personas mayores con problemas al andar puedan mantener e inclusive mejorar su vida activa. En el momento de elegir un andador es necesario tener en cuenta una serie de aspectos claves, tales como las características anatómicas de la persona, su grado de dependencia, capacidades funcionales, entre otras. Pero, independientemente del modelo de andador elegido, todos ofrecen beneficios para quien lo usará.

Por lo que elegir un andador no es, a pesar de lo que pueda parecer, una tarea sencilla o que deba tomarse a la ligera. Andador adultos los hay para todas las necesidades y el adecuado debe reunir una serie de características concretas, sobre todo teniendo en cuenta la superficie sobre la que va a ser utilizado.

¿Te apuntas a descubrir las diferencias a la hora de elegir el andador adecuado? Cada vez son más los adultos y ancianos que prefieren usar un andador como una ayuda indispensable para caminar, ya que aportan mayor nivel de apoyo y seguridad que un bastón.

Andador adultos ¿Con cuál me quedo?

En los últimos tiempos, muchos han sido los modelos en los que el sector ortopédico ha trabajado –incluyendo uno incluso que funciona con inteligencia artificial – para adaptarse a un público cada vez más exigente que busca, ante todo, poder vivir con mayor autonomía asegurando la movilidad a pesar del paso de los años o de padecer algún tipo de enfermedad muscular u ósea.

Entre las múltiples opciones que existen en el mercado, a la hora de comprar un andador, las características de la superficie sobre la que va a ser empleado, no son una cuestión baladí. La razón es clara, para los adultos y ancianos que poseen dificultades para desplazarse, el andador se convierte en una herramienta imprescindible, casi de subsistencia, a la hora de enfrentarse a las dificultades del día a día.

Y es que la misión principal de un andador ortopédico no es otra que garantizar la seguridad de quienes, por cualquier circunstancia, se ven obligados a usarlo. Otra de las cosas que no hemos de pasar por alto, y que analizaremos a lo largo de este post, es el material con el que está hecho un andador.

Lugares de uso del andador

Tal y como ya hemos apuntado en párrafos anteriores, el lugar de uso de un andador es uno de los factores más determinantes a la hora de comprar uno. Varias son las opciones que te planteamos a continuación:

El andador se va a usar principalmente en casa

Si nos encontramos ante el caso de tener que comprar un andador para mayores que se vaya a emplear principalmente en casa, podemos decantarnos por usar prácticamente cualquier andador, siempre y cuando las superficies no tengan irregularidades, bordillos o desniveles muy marcados.

Por esta razón, podremos elegir desde un andador fijo hasta uno con ruedas. Los andadores fijos, por su parte, a pesar de que ofrecen mucha estabilidad al caminar, también son los que requieren mayor esfuerzo para su uso, ya que deben levantarse y mover a cada paso.

Así, no recomendamos comprar este tipo de andador adultos para personas mayores o ancianos que cuenten con graves limitaciones de movilidad. En el caso de que te decidas por comprar un andador con ruedas, puedes elegir entre los andadores de dos o de cuatro.

Es decir, si dispones de poco espacio en casa, es mejor que te decantes por un andador de dos ruedas de aluminio, plegable y con asiento -o si lo prefieres sin asiento- que puedas guardar luego en cualquier sitio, mientras que si cuentas con espacios suficientemente grandes, entonces podrás comprar un andador de cuatro ruedas más voluminoso.

El andador se va a usar sólo en la calle

En aquellos casos en los que el andador para mayores vaya a usarse sólo en el exterior, entonces te recomendamos que lo mejor es que el andador ortopédico cuente con 4 ruedas del mayor tamaño posible para que los ancianos y adultos puedan sortear las irregularidades del terreno de la manera más fácil posible.

A la hora de comprar un andador, de entre todos los existentes te recomendamos los andadores para personas mayores con frenos por presión, que gracias a su sencillo uso y a los frenos ubicados en la empuñadura permiten a los ancianos y adultos que lo usen reaccionar ante cualquier elemento que encuentren en su camino y que amenace la continuidad de su marcha. Además, son productos que vienen con un montón de características útiles en el día a día de quienes los usan.

El andador va a tener un uso mixto: casa-calle

Pero, ¿y si el andador fuese a usarse de forma indistinta en la calle y en casa? Los andadores para ancianos y adultos que vayan a usarse de esta manera, tendrán que tener, por lo menos, ruedas delanteras, ya que es muy incómodo tener que ir arrastrando las patas traseras del andador por la calle.

De hecho, hay muchos clientes que incluso deciden añadirle ruedas a su andador fijo o buscan la posibilidad de implementar su andador de dos ruedas delanteras con dos traseras.

Con independencia del uso que se le vaya a dar al andador ortopédico, el material con el que éste ha sido realizado tampoco es un tema que deba ser desplazado a un segundo plano. En este sentido, comprar un andador para ancianos ligero es fundamental para garantizar la libertad y comodidad de movimientos y para evitar caídas, que acaben provocando problemas mayores.

¿Qué medidas debo tomar en cuenta para elegir el andador?

Una vez es evidente que la persona necesita de la ayuda de un andador, sea nuevo o un andador de segunda mano, es importante tener en cuenta una serie de medidas que te permitan elegir el modelo correcto. Dos de las medidas claves que siempre tienes que considerar son:

La altura del andador

Para saber qué altura debe tener el andador, la persona tiene que permanecer de pie con los brazos extendidos de una manera natural. La distancia que hay entre el pliegue de la muñeca hasta la superficie del suelo debería ser la altura que se elija, pues va a respetar la estructura corporal de la persona mayor.

La anchura del andador

A la hora de tomar esta medida es relevante el tamaño de las puertas por donde normalmente circulará. Por ello, es aconsejable que midas las puertas de la vivienda donde reside, así como otros lugares de paso importante para el anciano. De esta forma, te estarás asegurando de que no va a tener ningún problema a la hora de movilizarse.

El mantenimiento básico de andadores

Los criterios de mantenimiento serán diferentes si se trata de un andador fijo o un andador con ruedas y asiento. Por ello, aquí tienes una serie de consejos básicos para que puedas aplicarlos dependiendo del tipo de andador que tú o tu ser querido van a utilizar. Entre ellos destacan los siguientes:

Cuidado de los frenos

Cuando percibas que los frenos están comenzando a fallar y no frenan lo suficiente, es posible que los cables se hayan aflojado por el uso. Es algo que no tiene mayor importancia y que sucede de manera habitual. Funcionan igual que los de una bicicleta, por lo que para solucionarlo basta con apretar el tornillo que hace que el cable se tensione lo suficiente para frenar de manera adecuada y el anciano no tenga complicaciones al andar.

Cuidado de las ruedas

Al igual que con los frenos, es posible que los tornillos de las ruedas también se aflojen. En estos casos, bastará con apretarlos para que vuelvan a funcionar como siempre. Si hacen algún ruido extraño, lo más probable es que se deba a la suciedad acumulada en los rodamientos, solamente hay que quitar las ruedas para limpiarlas y aplicar un lubrificante.

Cuidado de las conteras

Las conteras, corresponden a las piezas que van colocadas en el extremo del andador, su sustitución es muy importante, ya que un desgaste excesivo de las mismas puede llevar a posibles deslizamientos y a una deformación del hierro del andador. Por ello, hay que cambiarlas siempre que sea necesario para evitar daños mayores.

¿En qué momento considerar el uso de un andador?

Es normal asociar el uso de estos andadores a personas con movilidad reducida o de la tercera edad, pero nada más lejos de la realidad, pues hay muchas otras personas que pueden hacer uso del mismo para su beneficio al movilizarse. Algunos de los criterios que muestran cuándo es un buen momento para que una persona empiece a utilizarlo:

Problemas de movilidad reducida

Cuando la persona ya no es capaz de permanecer en pie de manera segura durante un determinado periodo de tiempo. Los motivos pueden ser diversos, desde una herida que está en proceso de cicatrización, una mala circulación o la recuperación tras haber sufrido una fractura por una caída. En estos casos, lo mejor es contar con la ayuda de un andador que les ayude a soportar su propio peso.

Se fatiga con mucha facilidad

Esta fatiga puede producirse por el proceso natural de envejecimiento o por enfermedades específicas, como la artritis u otras dolencias de carácter respiratorio. Con el andador, las personas que se fatigan pueden realizar respiraciones más profundas y lentas, resistiendo un mayor tiempo de actividad física.

Es incapaz de mantener un correcto equilibrio

Entre las causas que puede llevar a la perdida de estabilidad y equilibrio se encuentran la presión arterial baja, un desequilibrio en el oído interno o incluso enfermedades más graves como la esclerosis múltiple. El andador les aportará la seguridad de tener dónde apoyarse y les ayudará a mantener su condición física.

Principales ventajas del uso de andadores

Factores físicos

Mantener una vida activa gracias al uso del andador, ayuda a que las articulaciones no pierdan su elasticidad, que la musculatura gane fuerza y la circulación sanguínea mejore. También favorece la producción de vitamina D en el organismo, una vitamina que hace que el calcio se fije a los huesos, entre otros beneficios.

Factores sociales

Cuando la persona gana cierta independencia con el uso del andador y puede salir a la calle, inclusive mejorando su vida social. Puede relacionarse con la gente y mantener un contacto con la sociedad, lo que tendrá también repercusiones positivas en el plano psicológico.

Aspectos psicomotrices

La persona con andador consigue mejorar su psicomotricidad. Con el paso del tiempo, logra un mayor equilibrio y estabilidad, tanto en posición estática como en pleno movimiento. Esto les permite ganar más confianza y fortalecer su autoestima.

El plan intelectual y mental

Al salir al exterior y mantener conversaciones con otras personas, los usuarios de andadores consiguen despejar su mente y mantenerla igual de activa que su cuerpo. Es una excelente manera de que no pierdan sus capacidades intelectuales y que las mantengan en forma.

Aspectos emocionales

El organismo de la persona que se mantiene activa es capaz de liberar endorfinas, unos neurotransmisores que son los responsables de la sensación de bienestar y de felicidad. Al caminar con el andador, el usuario hace ejercicio y se siente de mejor humor, se muestra alegre y duerme mejor.

¿Y comprar un andador de segunda mano?

Sea como fuera, una vez que aparece la necesidad de comprar un andador para personas mayores, y tras determinar el terreno en el que éste será utilizado, el precio se convierte en otro factor fundamental.  Querer comprar un andador para adultos o ancianos barato puede hacernos caer en la tentación de comprar un andador de segunda mano.

En Cuidum cada familia puede tener unas necesidades económicas  y cuando la necesidad aprieta a veces no queda otra, los andadores de segunda mano pueden ser una salida para muchas familias, aunque siempre es importante comprobar que los desgastes del andador no sean importantes, pues en caso contrario, podríamos estar poniendo en riesgo la salud de los nuestros.

Andadores adultos con acero

Los andadores para adultos hechos de acero suelen ser más robustos, pero también más pesados. Este hecho hace que en el mercado sea casi imposible encontrar andadores sin ruedas de acero, siendo estos fundamentalmente de aluminio. Sin embargo, en el caso de andadores de dos ruedas, sí que puedes encontrar modelos hechos de los dos materiales.

En estos casos te recomendamos que te decidas por el andador ortopédico que mejor se adapte a las necesidades del adulto o anciano, teniendo en cuenta que el aluminio es un material más ligero y el acero, más robusto y seguro.

Recomendaciones para acompañar a una persona con andador

Muchas de las personas que usan andador para poder caminar podrían necesitar de un acompañante. Si estás a cargo como cuidador/a de alguien que usa andador, a continuación te mostramos una serie de indicaciones que pueden serte de utilidad a la hora para acompañarles:

Antes de comenzar a usar los andadores para personas mayores:

  • Debes revisar el calzado que la persona va a usar al caminar, tiene que ser un calzado cómodo y que cuente con una suela que no resbale en ningún tipo de superficie.
  • También debes prestar atención a las prendas de ropa, pues deben ser algo holgadas y flexibles. Tiene que proporcionar total libertad de movimientos, dependiendo de la temperatura, deberá ser ropa abrigada o prendas de algodón.
  • Acerca a la persona al andador hasta que pueda asirlo con firmeza y que no exista el riesgo de que se vaya a caer.
  • Si la persona es diestra, colócate a su lado derecho, mientras que si la persona es zurda, deberás hacerlo al izquierdo. No mires al frente, en cambio, dirige todo tu cuerpo en dirección a la persona.
  • Sujeta el andador con la mano derecha, o con la izquierda si te encuentras en el lado izquierdo. La mano que te sobre debe estar colocada en la parte baja de la espalda de la persona a la acompañas.
  • Debes mantenerte siempre en su campo visual. De esta forma, podrá mirarte sin que tenga que girar la cabeza. Es un pequeño gesto que evitará posibles desequilibrios.

Durante la marcha con los andadores de personas mayores:

  • Debes indicar a la persona que inicie la marcha, adelantando ligeramente el andador hacia el frente. No hay que forzar su ritmo de movimiento, tienes que respetar sus tiempos y moverte de manera simultánea con ella.
  • Puede estimular la marcha con la ayuda de la mano que mantienes apoyada en la espalda de la persona. Una buena forma de hacerlo, es presionando levemente con los dedos el lado de la espalda que coincide con la pierna que quieres que mueva. Así adelantará la pierna correcta, favoreciendo el movimiento.
  • Préstale ayuda solamente cuando sea estrictamente necesario. El objetivo es que la persona haga todo aquello para lo que esté capacitada sin que haya riesgo de caídas o lesiones. Además, siempre debes poner los medios necesarios para evitar posibles accidentes.
  • Si se encuentra cansado, no lo presiones. Si se anima a salir de paseo, aparte de darle soporte físico, es importante que también le des soporte moral y animarle a continuar. Es fundamental que exista un ambiente optimista y cordial, para que la próxima vez la persona asocie la marcha a una actividad agradable.

Visionaria estratégica, amante de la comunicación, del marketing y de las ideas nuevas. Una latinoamericana en suelo europeo preocupada por el presente de nuestros mayores y el futuro de los jóvenes, empujando de a poco el marketing al servicio de la sociedad. Me enorgullece pertenecer a la gran familia de Cuidum, donde he podido direccionar mi brújula hacia el lugar y momento correcto. Este es mi ADN con el que trabajo día a día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.