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TRABAJA COMO CUIDADORA

Soluciones ante problemas de movilidad de personas mayores

Cuidados generales

Las limitaciones de movilidad no tienen por qué convertirse en una limitación en el desarrollo de las rutinas. Las ayudas técnicas permiten adaptar el espacio y los movimientos de los adultos mayores y las personas dependientes de tal modo que tengan la posibilidad de seguir realizando algunas tareas básicas, lo que se traduce en una mayor autonomía y en una mayor calidad de vida.

¿Qué son las ayudas técnicas para personas mayores con movilidad reducida?

Las ayudas técnicas, ayudas de movilidad o dispositivos de apoyo son un amplio grupo de productos y sistemas especialmente destinados a la promoción de la autonomía en las personas dependientes. El deterioro progresivo de facultades como el equilibrio, la coordinación y la fuerza suponen una limitación importante en el nivel de independencia de los adultos mayores, algo que no solo condiciona su movilidad sino su estado de salud en general.

La promoción de la autonomía en personas que empiezan a experimentar ciertas dificultades de movimiento debe ser uno de los objetivos prioritarios en la asistencia domiciliaria, ya sea con un cuidador con experiencia o con algún miembro de la familia. Gracias a estas ayudas técnicas para la movilidad, las personas mayores o dependientes que se encuentran en esta situación disponen de una alternativa segura y eficiente para seguir desarrollando sus rutinas con cierta normalidad.

¿Por qué son tan importantes estas ayudas para la movilidad?

La tercera edad es una etapa complicada para muchos adultos mayores, especialmente para aquellos que no alcanzan la vejez en plena disposición de sus capacidades motoras. El impacto psicológico y emocional que implica el deterioro de estas habilidades tiene consecuencias en el estado de salud de estas personas y es necesario encontrar soluciones eficientes para evitar que la situación empeore.

Con los productos de apoyo, quienes tienen dificultades para realizar algunas de las tareas de la vida cotidiana recuperan parte de su autonomía. Vencer en cierta medida esas limitaciones que parecían insalvables representa un importante impulso para su autoestima y favorecen al desarrollo de una vida más independiente, algo que no solo beneficia al paciente sino a las personas de su entorno.

Por otro lado, la autonomía personal es también sinónimo de inclusión, de participación y de igualdad de oportunidades. Una persona que aprende a valerse por sí misma con ayuda de los productos de apoyo y las ayudas técnicas a la movilidad es una persona que todavía se siente útil para sí misma y para los demás.

¿Quiénes necesitan estas tecnologías de apoyo?

Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay alrededor de mil millones de personas que requiere de una o más ayudas técnicas para el desarrollo de una vida normal. En su mayoría se trata de personas mayores o personas con alguna discapacidad que han perdido autonomía en varias áreas vitales y que necesitan de un apoyo para seguir sintiéndose productivas y autónomas.

La edad media de la población esta aumentando considerablemente por lo que supone un reto añadido. No todas las personas que necesitan de ayudas técnicas para la movilidad tienen acceso a ellas. Este es un aspecto que puede derivar en el aislamiento, la marginación y la pobreza. Es también uno de los motivos por los que las personas dependientes tienen un mayor riesgo de ser concebidas como una ‘carga’ para las familias y para el conjunto de la sociedad.

Por todo ello, es muy importante identificar las necesidades de cada individuo y tratar de ofrecer soluciones inmediatas a limitaciones que, de no ser debidamente atendidas, acabarán teniendo una repercusión negativa más allá de las cuestiones de movilidad. En este sentido, los grupos de población más vulnerables y propensos a la eventual necesidad de dispositivos de ayuda son:

– Personas mayores

– Personas que padecen una pérdida progresiva de la autonomía

– Personas que padecen algún tipo de trastorno mental o cognitivo (autismo, parkinson, demencia…)

– Personas que padecen enfermedades no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas…)

– Personas con discapacidad

Ventajas del uso de ayudas técnicas en la mejora de la movilidad de personas mayores

El empleo de elementos auxiliares para la promoción de la movilidad tiene una doble repercusión. A nivel personal, los beneficios de estas ayudas técnicas se traducen en:

– La compensación de una deficiencia o discapacidad

– El aumento de la libertad, la movilidad y la autonomía

– La mejora en la calidad de vida

– La ralentización del envejecimiento prematuro

– La reducción del deterioro funcional y cognitivo asociado o no al envejecimiento

– La prevención del desarrollo de otras patologías

– La integración y la participación en la vida social

– La promoción de una vida digna

En el plano social, este tipo de ayudas también tiene efectos positivos en el entorno de la persona mayor o dependiente:

– Limita la carga de trabajo en cuidadores a domicilio o familiares

– Mejora la calidad asistencial

– Reduce el gasto sociosanitario y los costes de hospitalizaciones y subsidios

– Ofrece una visión más positiva de la figura del adulto mayor o las personas dependientes

Productos y sistemas de apoyo para la movilidad personal y en la comunidad

Para la promoción de la movilidad en un entorno seguro, las ayudas técnicas al movimiento se combinan con otra serie de productos de apoyo destinados a garantizar la accesibilidad como las barras de ayuda, los asientos para la ducha o los espejos de aumento, entre otros muchos ejemplos. De poco serviría que la persona con limitaciones en sus desplazamientos consiguiera moverse por su hogar si las estancias de la casa no están adaptadas a las acciones que tiene que desarrollar de forma rutinaria en cada una de ellas.

No obstante, cuando en el ámbito de la asistencia a personas mayores (ya sea en el entorno hospitalario o en el propio domicilio), nos referimos a las ayudas técnicas para la promoción de la movilidad, ponemos el foco de atención en algo más concreto.

En este caso nos estamos remitiendo a un catálogo de productos específicamente orientado a mejorar las habilidades funcionales del paciente y su capacidad para desplazarse de forma autónoma. Unas ayudas prioritarias desde el punto de vista de la autonomía, ya que van a ser las que permitan que la persona vuelva a realizar en solitario aquellas tareas para las que anteriormente necesitaba asistencia o supervisión.

Dada la heterogeneidad de estos productos de apoyo, lo habitual es dividirlos en los siguientes grupos:

– Sillas de ruedas y scooters eléctricos

– Ayudas para la marcha (andadores, rollators y bastones)

– Ayudas para el uso de escaleras (sillas sube escaleras y rampas de acceso)

– Adaptaciones para el acceso al vehículo y, si procede, para la conducción

– Ayudas para la transferencia de forma autónoma

¿Qué tipos de ayudas técnicas son más habituales en la asistencia domiciliaria de personas mayores?

La adaptación del entorno domiciliario a las personas con movilidad reducida presenta algunas limitaciones a nivel estructural, de espacio y también presupuestarias. Las ayudas técnicas para la movilidad suponen en muchos casos una importante inversión económica, por lo que habrá que tener en cuenta todas estas variables para hacer la elección más acertada.

La falta de información acerca del funcionamiento de muchos de estos productos así como el desconocimiento de ayudas económicas para su compra, tanto a nivel estatal como autonómico, impiden que muchas personas accedan a la solución que verdaderamente necesitan. Ante cualquier duda, es conveniente consultar con un profesional de la asistencia a personas dependientes y atender a sus recomendaciones técnicas antes de hacer una compra.

Hay algunos elementos muy comunes en la promoción de movilidad de las personas mayores que no presentan grandes dudas. Son artículos como las muletas, los bastones y los andadores. Lo más importante a tener en cuenta con estos productos es asegurarse de que tienen la altura correcta para la persona a la que van destinadas y que la estabilidad está garantizada con el peso, las conteras o los frenos más adecuados para cada paciente.

Cuando la movilidad es más reducida y no permite que la persona se mantenga erguida habrá que recurrir a las sillas de rueda y los scooters eléctricos. Las alternativas son tan extensas que es conveniente asesorarse con un técnico o terapeuta ocupacional. Junto a este tipo de productos lo habitual es que sea necesario incorporar otras ayudas a la movilidad como las rampas de acceso, que pueden ser fijas o transportables, y las ayudas sube escaleras, que facilitan el acceso a las diferentes plantas de la vivienda, en estos casos con la intervención de un cuidador.

Y en cuanto a la movilidad fuera del domicilio, son de destacar los accesorios para sillas de ruedas que aportan comodidad y confort durante el paseo, los cinturones de sujeción para sillas, los respaldos espaldares y las ayudas para el coche como los discos giratorios o de transferencia.

En Cuidum nos aseguramos de que las cuidadoras que trabajan con nosotros antes de cuidar a una persona con estas necesidades tengan conocimientos sobre estos aspectos, pudiendo garantizar el correcto cuidado de las personas mayores que nos eligen .

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