Pérdida de cabello: alopecia en personas mayores

Pérdida de cabello: alopecia en personas mayores

Es habitual que a partir de cierta edad el cabello pierda fuerza y los folículos pilosos ya no estén en disposición de seguir generando pelo. La alopecia en personas mayores es una condición bastante común que no debe pasarse por alto. Más allá de los cambios físicos asociados al envejecimiento, la pérdida de cabello puede estar relacionada con otras causas de carácter infeccioso o nutricional que deberían ser diagnosticadas.

¿La pérdida de cabello en personas mayores es más frecuente que en la población joven?

La alopecia se puede dar en cualquier etapa de la vida, tanto en hombres como en mujeres, aunque se trata de una condición especialmente característica de la edad adulta y, en particular, de la vejez. Esta afección no solo se caracteriza por la caída del cabello sino por una merma notable en la calidad de este y por una distribución en la cabeza menos homogénea.

La alopecia androgenética o calvicie común de los hombres es la más frecuente y es causada por una alteración de las hormonas masculinas y por temas genéticos. Tal y como señala la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), se da en un 40% de los varones entre los 18 y los 39 años, y en un 95% de los mayores de 70 años.

Con todo, antes de sacar conclusiones precipitadas es necesario someterse a un examen médico exhaustivo, ya que existen alrededor de cien tipos diferentes de alopecia. Cada variante presenta sus particularidades y se manifiesta con unos rasgos característicos de densidad, origen y afectación que definirán cuál es el mejor tratamiento a seguir.

Alopecia femenina: más frecuente de lo que parece

Está muy extendida la idea de que la caída del cabello en personas mayores es una patología propia del género masculino, pero no es cierto. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señala que el 65% de las mujeres mayores de 60 años padece alopecia. En estos casos el origen de la afección suele estar en la disminución de las hormonas femeninas que se produce tras la menopausia.

Pero la pérdida del cabello en las mujeres ni siquiera se limita a la edad adulta. Aunque es cierto que su prevalencia en muy inferior que en el caso de los hombres, ha quedado demostrado que el 30% de las mujeres padece algún tipo de alopecia a lo largo de su vida.

Por otro lado, ese desconocimiento generalizado sobre el porcentaje de alopecia en mujeres ha provocado que esta condición no esté todavía tan normalizada como la calvicie común en varones. A la inseguridad que genera la pérdida del pelo se le suma cierta estigmatización de género que solo consigue agravar el problema.

Causas que pueden estar detrás de la pérdida de cabello

Tradicionalmente, la pérdida del cabello en personas mayores o jóvenes ha sido entendida como un problema de estética. Pero un pelo fuerte, con consistencia, abundante y capaz de regenerarse es también un síntoma de buena salud. Por este motivo, ya desde los primeros síntomas de alopecia es conveniente consultar a un especialista y someterse a un estudio que determine cuál es el origen del problema. Entre las causas más comunes suelen estar:

  • Cuestiones genéticas. En estos casos, la calvicie no está relacionada con ninguna enfermedad. Se trata de una cuestión hereditaria y se agrava con el envejecimiento.

  • Déficit alimentario. Las dietas pobres en determinados nutrientes y minerales se manifiestan en un cabello débil, fino y escaso.

  • Estrés. Una enfermedad moderna que se encuentra en el origen de muchos problemas de salud, entre ellos, la alopecia. El estrés libera una hormona llamada cortisol que afecta al folículo piloso e impide su correcto funcionamiento.

  • Tratamientos farmacológicos. Algunos medicamentos como los antidepresivos y los anticoagulantes pueden agravar los síntomas de la alopecia. En la tercera edad es habitual llevar un tratamiento con fármacos, un motivo más por el que la caída del cabello en personas mayores es una condición bastante común.

  • Falta de vitamina D. Es una vitamina esencial para la óptima absorción del calcio y el fósforo y, por consiguiente, para la prevención de muchas enfermedades relacionadas con los huesos. Se activa con la luz del sol, por eso es tan importante que las personas mayores reciban baños de luz natural con protección y con moderación.

  • Infecciones. La alopecia infecciosa está causada por virus, bacterias y hongos que afectan al cuero cabelludo. Puede desencadenar una calvicie parcial o total, en función de la gravedad y de la zona afectada.

¿Hay un tratamiento eficaz para la alopecia?

El principal problema con el que se encuentran los especialistas a la hora de tratar a un paciente con alopecia es que este llega a consulta cuando la calvicie es ya avanzada. Muchos de los tratamientos para frenar la caída de cabello pueden ser eficaces, pero es muy importante acudir en un estado temprano.

El tipo de tratamiento que se siga dependerá del estado de la enfermedad, del género del paciente y de otros factores como la edad, la condición médica y las patologías previas. Aparte de los cambios en la alimentación o en la medicación que pueden resultar beneficiosos para prevenir la pérdida de pelo, los tratamientos más usados por la demostración de su eficacia son el minoxidil y el finasteride oral, aunque puede haber otros tratamientos complementarios.

¿Cómo ha influido la COVID-19 en la pérdida de cabello en personas mayores?

En los últimos meses se han publicado diversos estudios que confirman la estrecha relación entre la caída del pelo y el coronavirus. Teniendo en cuenta que la pandemia ha sido especialmente virulenta con los mayores, es de entender que esta condición también haya afectado más a las personas de edad avanzada.

Según estas investigaciones, el problema no está en que la COVID-19 afecte directamente al folículo: el pelo se cae por la inflamación generalizada del cuerpo como consecuencia de la infección. Por otro lado, el confinamiento ha supuesto un notable incremento en los niveles de estrés y una menor exposición a los rayos del sol, dos de las causas más comunes de la alopecia.

Otros de los efectos indirectos del coronavirus son los denominados efluvios telógenos, alteraciones del ciclo del crecimiento del cabello con su consiguiente caída. No obstante, es de destacar que, una vez pasada la enfermedad, el cabello se vuelve a regenerar.

Con independencia del origen de la caída del cabello en personas mayores, de la gravedad de los síntomas y del alcance de estos, nunca está de más una visita al dermatólogo. Cuando todos los parámetros están dentro de lo que cabe esperar a una edad avanzada, es probable que lo único que requiera el paciente sea un aporte extra de vitaminas adaptado a sus necesidades particulares para garantizar el buen estado del folículo y conservar el cabello que aún le queda.

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