«El mejor cuidado, para quienes más te importan»

TRABAJA COMO CUIDADORA

Dicen que ya no puedes vivir en tu casa.

Alzheimer

Una casa es mucho más que un techo, son las paredes que acogen nuestra vida, las que guardan nuestros recuerdos. Es el lugar donde sentirnos seguros, donde guarecernos del frío, que no siempre lo produce el clima. La casa es el refugio, el hogar donde hemos visto crecer a los nuestros, donde hemos reído y llorado, brindado por los éxitos, los exámenes aprobados, las buenas noticias. Y donde hemos encontrado apoyo frente a las inevitables bofetadas de la vida.

La casa permitió que la familia se mantuviera unida, y permanece como una referencia a la que siempre se puede volver. La casa se llenó de vida con la llegada de los niños, de ruido y alboroto, de risas, de peleas, de hijos, de nietos. Pero el paso del tiempo es inevitable y se ha ido llevando a los seres queridos a otros lugares, a vivir sus vidas, a sus propias casas.

Ahora las paredes encierran mas pasado que presente. Los espejos ya no reflejan a la persona que fuiste,  y aunque tú te sientas como siempre, la imagen que te devuelve es la de una persona mayor a la que apenas reconoces. Con la familia se marchó tu vista, un poco de tu oído, aparecieron los temblores y últimamente parece que te es más fácil recordar aquel día donde besaste por primera vez que el número de nietos que te ha dado tu hija.

Ayer te desorientaste en la calle y fue un policía quien te acompañó de vuelta a la realidad. O quizás te dejaste encendido el gas en un descuido, o te resbalaste en la ducha y permaneciste en el suelo varias horas hasta que Amalia, una chica que el ayuntamiento te envía una hora tres días a la semana y que  te acompaña a pasear te descubrió inconsciente sobre el suelo mojado.

Dicen tus hijos que ya no puedes vivir en tu casa. Quieren enviarte a un lugar que promete ser mejor que un hotel. Pero fuiste a visitarlo y te pareció más bien un manicomio. Un almacén de personas con la mirada perdida frente a un televisor apagado.

No quieres irte. Tu casa te recuerda quién fuiste y quién eres. Ella guarda tu memoria en cada rincón. Casi podrías recorrerla a oscuras, y eso es crucial para ti ahora que tu mente se está quedando sin luz.

No quieres irte. Y solo necesitas un poco de ayuda en casa. Solo un poco de ayuda.

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