Prevenir los efectos de la ola de calor en verano

Prevenir los efectos de la ola de calor en verano

En esta época son frecuentes las olas de calor, aquí tienes recomendaciones en el cuidado de personas mayores o personas con enfermedades crónicas que requieren de una atención especial para mejorar su bienestar y prevenir complicaciones.

Seguramente ya sabemos lo importante que es una ingesta abundante de líquidos, especialmente agua, a lo largo del día. Es importante tomar al menos dos litros diarios. Es habitual que nuestros mayores no sientan sed, por ello es labor del cuidador la de incentivar y ofrecerles agua a menudo.

Cuáles son los efectos del calor en las personas mayores?

El organismo humano vive en un rango de temperaturas aproximado entre los 18º y los 26º que resultan ideales para mantener bajo control el calor natural del cuerpo, esto es, unos 36º o 37º. Son muchos los factores que pueden modificar esta temperatura, desde la actividad física hasta enfermedades o incluso los ciclos menstruales en el caso de las mujeres en edad fértil.

Sin embargo, es la temperatura ambiente que exista en el entorno la que afecta de forma más cotidiana a nuestro cuerpo a la hora de conservar su calor ideal. Si el organismo baja de 18º o sube más de 40º por cualquier razón, las alteraciones tardarán poco en aparecer pudiendo llegar a ser causa de muerte.

Esto ocurre en demasiadas ocasiones durante el verano cuando hacen aparición las olas de calor y las personas más vulnerables, como son los ancianos, se ven expuestos a temperaturas muy por encima de lo que sus cuerpos están preparados para soportar. En el caso de las bajas temperaturas la persona instintivamente tiende a abrigarse más para combatir la sensación de frío, sin embargo, en el caso de las altas temperaturas es algo más complicado. Son muchas las personas que no conocen los mejores métodos para combatir el calor y evitar que el organismo ponga en marca de manera natural sus propios métodos de combate para refrescarse.

El más evidente de estos recursos que presenta el cuerpo de forma natural es la sudoración. Se trata de un sistema muy eficiente que humedece la piel para bajar su temperatura. El método es eficiente pero puede dar lugar a la deshidratación de una persona mayor que no detecta de forma clara la sensación de sed.

En otras ocasiones, el sistema de sudoración no funciona como es debido por mal funcionamiento de las glándulas sudoríparas de modo que la temperatura corporal de la persona sigue subiendo de forma incontrolada.

Hay que saber también que en entornos con una alta humedad relativa en el ambiente, el método de sudoración será mucho menos eficiente puesto que la evaporación del sudor será mucho menor y, en consecuencia, la pérdida de calor también se reducirá.

Por otro lado, el organismo cuenta con otros métodos para disminuir su temperatura en momentos de necesidad. Este es el caso de la vasodilatación, es decir, el aumento en el grosor de los vasos capilares más cercanos a la piel. Esto aumenta el flujo de sangre hacia esta zona para acercarla al exterior del cuerpo y conseguir una bajada de su temperatura. Sin embargo, este proceso que en personas de edad media puede ser altamente eficiente, en personas de avanzada edad puede suponer un enorme riesgo ya que implica un aumento considerable de la frecuencia cardíaca.

Es por esta razón que el calor y los ancianos no son buenos compañeros y es conveniente tener en cuenta una serie de consejos básicos para el cuidado de las personas mayores. Es importante seguir estas recomendaciones durante el verano en general y en los momentos específicos en que hace su aparición la temida ola de calor.

Síntomas del calor excesivo

Cuando la temperatura del cuerpo pasa de su límite durante mucho tiempo, empieza a aparecer una serie de síntomas que dan señales de que algo no funciona adecuadamente. Las personas que estén cerca de ancianos deben conocer estos síntomas para prevenir de forma adecuada los efectos de la ola de calor sobre los más mayores.

  • Cansancio excesivo. Cuando la persona comienza a sentir un agotamiento constante y sin causa aparente conocida se puede tomar como signo de alarma. El anciano afectado puede presentar debilidad, ansiedad, taquicardia o incluso confusión mental. No hay que olvidarse de comprobar la temperatura corporal.
  • Calambres. Los músculos se ven afectados por la falta de electrolitos que deriva de la deshidratación, el resultado son espasmos que causan dolor y que suelen presentarse en las extremidades o en la zona abdominal.
  • Golpe de calor. Si no se pone remedio a la deshidratación y el agotamiento se puede llegar a este punto y derivar incluso en la muerte de la persona afectada. Detectaremos una subida de la temperatura corporal, dilatación de las pupilas, vómitos, desorientación y temblores. Ante una situación así hay que actuar con rapidez antes de que se presenten hemorragias, parálisis y, finalmente, la muerte.

Consejos a seguir para prevenir golpes de calor

Es imprescindible evitar que suceda todo lo mencionado anteriormente y proteger a las personas mayores en los momentos de más calor. Para ello hay que prestar especial atención a los ancianos, aconsejarlos e incentivarlos de manera adecuada.

Prevenir la ola de calor en personas mayores

Pasear es muy saludable, pero durante el verano es conveniente evitar salir a la calle en las horas más calurosas del día (entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde).

Para luchar contra las altas temperaturas podemos cubrir la cabeza de nuestros mayores con un sombrero o gorra, usar ropa cómoda de algodón y de colores claros.

Para proteger la vista es necesario el uso de gafas de sol y permanecer en lo posible en la sombra.

Para el cuidado de los mayores  la nutrición también es muy importante en verano, aumentando el uso de frutas y verduras frescas. Es recomendable tomar por lo menos cinco raciones de fruta al día. Evitar los alimentos muy grasos y aquellos que habitualmente se consumen a temperaturas elevadas, como guisos y caldos, ya que conllevan periodos de digestión mas largos. También evitaremos el consumo de alcohol y las bebidas con cafeína.

Deshidratación en la ola de calor

En caso de ver los siguientes signos de alarma de deshidratación consultaremos con el médico de forma urgente en el hospital o centro de salud más cercano:

*  Lo más frecuente es que haya una alteración del estado mental habitual. Se puede observar confusión, somnolencia o apatía.

* Las caídas pueden ser otro signo en esta edad.

*  A diferencia del niño o el adulto joven, la sequedad de la piel y las mucosas no son un signo confiable de deshidratación en el anciano.

No olvides que prevenir siempre es mejor que curar.

Recomendaciones para afrontar la ola de calor

Los líquidos son fundamentales.

Hay que procurar que las personas de avanzada edad beban agua de forma constante. El consumo de líquido debe prolongarse a lo largo del día y también durante la noche en pequeños sorbos. De este modo la hidratación va siendo paulatina y eficiente contrarrestando la pérdida de líquido derivada de la sudoración.

El alcohol está prohibido durante las épocas de más calor ya que deshidrata el cuerpo consiguiendo el efecto contrario al deseado. La cafeína y el exceso de azúcar se desaconsejan porque no calman la sed y no ayudan con eficacia a la reposición de líquidos.

Ante el más mínimo signo de deshidratación, es recomendable añadir sales minerales y electrolitos al agua de consumo normal de la persona afectada.

Apostar por los alimentos adecuados

Las comidas son tan importantes como la elección e ingesta de líquidos. Es conveniente ofrecer a los ancianos comidas ligeras con gran cantidad de verduras y frutas frescas. En contraposición, es inadecuado el ofrecimiento de comidas grasas y muy especiadas que, además, dificultarán la digestión.

Pasar el calor en casa

Es clave mantener a las personas mayores en las habitaciones de menor temperatura. Las zonas interiores se encuentran más aisladas y suelen ser las que más frescas se mantienen durante el día.

Se debe cerrar las ventanas para que el calor no entre y echar toldos y persianas para evitar la incidencia directa del sol. Cuando llegue la noche convendrá aprovechar para ventilar y refrescar.

Si la temperatura de la habitación sigue siendo muy elevada dirija una corriente ligera de aire directamente hacia el cuerpo de las personas mayores. Un sencillo ventilador será el mejor aliado.
En caso de usar aire acondicionado, lo importante de cara a un uso responsable del mismo es no bajar de 24º o 25º en la configuración del aparato y apagarlo una vez refrescada la estancia. Si se mantiene la temperatura muy baja o se prolonga el uso del acondicionador durante muchas horas, se pueden derivar otros problemas de salud.

Cuando salgas a la calle

Las personas mayores no deben salir a la calle durante una ola de calor, especialmente en las horas centrales del día. Sin embargo, si fuese imprescindible salir, la persona deberá estar protegida del sol y vestida con ropa transpirable.

Caminar por la zona de sombra y usar otros elementos de protección como sombrilla, gafas, sombreros y pañuelos será una decisión muy positiva.

El anciano no debe realizar esfuerzos a nivel físico por lo que se recomienda el desplazamiento en vehículos acondicionados. No obstante, nunca se debe dejar a una persona mayor sola dentro de un coche durante una ola de calor.

En caso de que ocurra una emergencia hay que procurar bajar la temperatura corporal mojando al afectado, dándole aire o llevándolo a una zona más fría. Se debe ofrecer agua al anciano con un golpe de calor y llamar a emergencias de forma inmediata.

Cambiemos la sociedad y cuidemos de nuestros mayores igual que cuidamos de nuestros pequeños. El día de mañana si tengo la suerte de envejecer deseo hacerlo manteniendo todo lo que construyo hoy, mi familia, mi hogar, mis amistades, mis aficiones... Trabajo en Cuidum para aportar mi granito de arena a la sociedad y no tener que preocuparme el día de mañana de perder parte o todo lo que con tanto esfuerzo me ha costado lograr.

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