Complicaciones de la bronquitis en ancianos

Complicaciones de la bronquitis en ancianos

Las afecciones de las vías respiratorias están ligadas a una serie de problemas médicos que revierten mayor gravedad en pacientes pediátricos y en la tercera edad. A partir de los 65 años los riesgos de padecer complicaciones relacionadas con los bronquios se multiplican como consecuencia de una mayor vulnerabilidad del sistema respiratorio, en ocasiones provocada por hábitos poco saludables. Conocer las causas, los síntomas y las alternativas de prevención es la clave para abordar con éxito la bronquitis en ancianos.

Complicación de catarros en la tercera edad

Signos, síntomas y consecuencias

Los resfriados en ancianos pueden presentarse con mayores complicaciones que en otros grupos de población y la aparición de mucosidad en los bronquios es una de las más frecuentes. Los bronquios son los tubos que conectan con los pulmones para transportar hasta ellos el aire que inhalamos. Cuando estos se irritan y se inflaman aparecen mucosidades que dificultan la respiración. La presencia de mucosidad en el pecho es uno de los principales síntomas de la bronquitis, una afección común durante los meses de frío.

Las gripes y catarros también van acompañadas de mucosidad, malestar general, cefaleas, fiebre o debilidad que pueden coincidir con el período de incubación de una bronquitis o bronquiolitis en adultos mayores. No obstante, cuando un simple resfriado se convierte en una enfermedad pulmonar obstructiva se produce un empeoramiento agudo de los síntomas:

  • Dificultad para respirar
  • Molestias en el pecho
  • Tos diurna y nocturna
  • Jadeos y falta de aliento
  • Sibilancias
  • Fiebre superior a los 38ºC
  • Mucosidades coloreadas (verde amarillento), con presencia de sangre en casos graves

El diagnóstico temprano y la puesta en marcha de un tratamiento evitarán que la bronquitis aguda pueda transformarse en una enfermedad crónica (EPOC) o en afecciones de mayor gravedad como puede ser la neumonía.

Diferencias entre la bronquitis crónica y la bronquitis aguda

La principal diferencia entre estas dos afecciones de las vías respiratorias está en el tiempo de duración. Cuando los problemas de los bronquios se convierten en algo habitual habrá que valorar la posibilidad de que no se trate de un estado pasajero sino de una condición infecciosa de larga duración que deberá ser abordada de otra manera.

La bronquitis aguda se caracteriza por ser un episodio puntual que aparece como consecuencia de lo que comúnmente se conoce como un catarro o una gripe ‘mal curadas’. La infección provocada en las vías respiratorias a través de virus o bacterias que se transmiten por el aire se desarrolla durante la semana posterior a la enfermedad y tiene una duración máxima de 10 días, aunque algunos síntomas como la tos persistente podrían prolongarse entre dos y tres semanas.

Por su parte, la bronquitis crónica es una afección que se prolonga en el tiempo y cuyos síntomas empeoran puntualmente durante los denominados ‘brotes’ de la enfermedad. Se considera que esta condición se ha cronificado cuando el paciente presenta tos con mucosidad al menos tres meses al año y durante un período de dos años consecutivos sin que se haya manifestado ninguna otra causa aparente. En estos casos, los bronquios se encuentran en un estado continuo de irritación, normalmente debido a malos hábitos como el tabaquismo, por lo que son más vulnerables.

¿La bronquitis es contagiosa?

Dependiendo de cuál sea el origen de la enfermedad, ésta podrá ser o no contagiosa. En el caso de la bronquitis aguda el agente desencadenante es siempre un virus o una bacteria, por lo que el contacto directo con la persona que padece la enfermedad puede derivar en contagio. La bronquitis aguda infecciosa es la más común, mientras que la bacteriana representa apenas un 10% de los casos que se tratan en consulta. En cualquier caso, tanto virus como bacterias se transmiten con facilidad en forma de partículas suspendidas en el aire o de gérmenes que contaminan los objetos que han estado en contacto con la persona infectada, motivo por el que la higiene de las manos resulta fundamental.

La bronquitis crónica rara vez es contagiosa. Ello se debe a que su origen no es de tipo infeccioso sino irritante. La sobreexposición a ciertos químicos sin la protección adecuada o prácticas poco saludables como la de fumar son las desencadenantes de este tipo de cuadros clínicos. El problema es que el sistema respiratorio de las personas que padecen bronquitis crónica está más debilitado, por lo que corre el riesgo de ser infectado con facilidad por virus y bacterias, en cuyo caso el contagio sería igual que si se tratara de una bronquitis aguda.

Prevención de la bronquitis: ¿Cuándo se debe acudir al médico?

Se han identificado numerosos tipos de virus y bacterias que pueden causar infecciones en las vías respiratorias y desencadenar una bronquitis. No en vano, esta afección empieza normalmente con un resfriado o una gripe, por lo que la primera medida de prevención será la de estar atentos a la evolución de los síntomas de estas enfermedades comunes.

En grupos de riesgo como el de los ancianos es muy recomendable la vacunación antigripal que a su vez servirá como protección frente a eventuales complicaciones que pudieran derivar en una infección de los bronquios. Otras medidas de prevención de la bronquitis durante el curso de un catarro o una gripe incluyen la deshabituación tabáquica, la limpieza a fondo del polvo de las habitaciones, evitar el tránsito por lugares de mucho tráfico y, en general, garantizar una buena calidad del aire en el hogar.

Cuando la tos persiste durante una semana o más, incluso cuando el resto de síntomas ha desaparecido, o se presenta con esputos amarillentos y fiebre persistente, lo más probable es que se trate de bronquitis. El diagnóstico de un especialista será determinante a la hora de iniciar el tratamiento adecuado.

Medidas higiénico dietéticas

El descanso, la hidratación constante y la buena calidad del aire que se respira son tres pilares fundamentales para una pronta recuperación. Es por ello que se recomienda permanecer en casa durante el curso de la enfermedad y mantener una buena higiene para evitar el contagio. En este sentido, los cuidadores de personas mayores con bronquitis deberán prestar especial atención a:

  • La higiene frecuente de las manos
  • Evitar compartir el uso de vasos y otros utensilios personales
  • Tocarse la nariz o la boca con las manos sucias
  • Tocar pañuelos o tejidos empleados por el enfermo (la bronquitis puede propagarse también a través de esas mucosidades)
  • Seguir el calendario de vacunación antigripal como medida de prevención

A pesar de que algunos síntomas pueden prolongarse durante varias semanas, la bronquitis aguda no es una enfermedad grave cuando se trata a tiempo. No obstante, y sobre todo en pacientes de la tercera edad, cualquier tipo de afección en las vías respiratorias requiere de una mayor atención ya que puede interferir con otros problemas de salud. Los buenos hábitos de higiene y alimentación así como los cuidados domiciliarios adecuados serán el complemento perfecto de cualquier tratamiento.

¿Cómo tratar la bronquitis en ancianos?

Tratamiento médico

  • Antibióticos: Solo serán útiles en la bronquitis aguda de causa bacteriana, que son las menos frecuentes. Por lo tanto, este tipo de tratamiento no se suele utilizar en el anciano.
  • Analgésicos-Antitérmicos: Son útiles si hay fiebre y para disminuir el malestar general que puede tener el enfermo.
  • Expectorantes: Se medican para fluidificar la mucosidad y evitar la sobreinfección, así como también favorecer su eliminación.
  • Antitusígenos: Pueden estar indicados en algún caso de bronquitis irritativa.
  • Inhaladores (broncodilatadores): Beneficiosos en los casos en los que haya una constricción de los bronquios.

En cualquier caso, el médico que realice el diagnóstico será el que pautará un tratamiento u otro dependiendo de cada paciente en concreto.

Llevo 25 años dedicándome al mundo empresarial en el ámbito sanitario. Actualmente en Cuidum, mis objetivos se basan en poner foco sobre las medidas que promuevan una vejez digna en la sociedad, atendiendo las necesidades de cada persona mayor dependiente y de su entorno familiar.

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